25/4/17

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Y de repente los fantasmas se multiplican. Sin más. Sin razón aparente.
De repente tu mundo vuelve a estremecerse. De repente tu fortaleza de cristal se hace añicos. Y tú, que ya tienes el alma deshecha, que estás cubierta de grietas que te resquebrajan por dentro... vuelves a romperte. 
¿Y ahora qué? ¿Cómo vas a seguir adelante? ¿Quién va a salvarte de los demonios que te comen por dentro? 
Duele. Duele mucho más de lo que se puede contar. Y aun así, todo el dolor es poco.
¿Cómo se vive con eso? ¿Cómo se impide que te aplaste? Porque los salvavidas que ayer me mantenían a flote, hoy no pueden evitar que me ahogue.

Necesito que me odies.

4 comentarios:

  1. A veces los salvavidas hay que renovarlos. A veces lo que ayer nos ayudó, hoy nos lastra. A veces necesitamos cambiar un poco las tácticas.

    Pero no necesitas que te odien, necesitas quererte y que te queramos. Yo te quiero.

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  2. No sabes cuánto me identifico con esta entrada hoy, gracias por compartir la, ni sé que decirte porque estoy en las mismas pero de corazón espero estés mejor

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  3. De regreso a tu espacio, como siempre es un gusto visitarte.
    Un abrazo

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  4. Como dice Némesis, a veces hay que cambiar los pasos para llegar a la meta. Lo importante es seguir, levantarse todas las veces que hagan falta, apoyarse en una mano amiga, y reconstruir los trozos, despacio, con tiempo, recuperando el aliento. Adelante.

    Un abrazo

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