27/8/15

And one day, you will realize that she's gone


No sé en qué momento pasó el tiempo. No sé cuándo los días se convirtieron en meses, en años. Parece que todo hubiera sido ayer, y sin embargo al mismo tiempo lo siento tan distante...
Hoy las lágrimas se han convertido en sonrisas, la oscuridad en luz, y muchos sueños en realidades. Me atrevería a decir que puede que incluso la niña de ayer se haya convertido, solo un poquito, en mujer.
Y qué sencillo parece todo desde aquí... Como si hubiera sido fácil, como si no me hubiera supuesto demasiado esfuerzo escapar del túnel. Sólo Dios sabe cuántas lágrimas, cuánta sangre, cuánto dolor, miedo y desesperación han manchado los últimos años de mi vida. No lo he olvidado, pero por primera vez puedo hablar en pasado. Por primera vez siento que todo eso es historia, que ha quedado atrás, que ya nada me ata al ayer. Que por fin entiendo y sé quién soy.

Recuerdo esa confusión, esa angustia que me provocaba el no saber dónde empezaba ella y dónde acababa yo. Esa inseguridad de no poder confiar siquiera en mis propios ojos, y ese miedo tan intenso a enfrentarme a mi reflejo.
Hoy soy tan sólo yo. Hoy no hay ninguna "ella" pisándome los talones, enredándome los pensamientos ni gritando en mi cabeza. Hoy el espejo me muestra simplemente lo que hay. Hay cosas que me gustan más, cosas que no tanto, pero hoy no lo odio. No me odio.
Me alegra poder confiar en mis ojos otra vez. Me alegra entender que luchar por la perfección es perder el tiempo. Me alegra aceptar que no soy perfecta, y poder concentrarme en seguir creciendo y mejorando otras facetas de mi personalidad. Me alegra empezar a querer algunas partes de mí.
Me alegra que ella ya no esté, que haya perdido hasta su nombre propio.