25/2/15

The neverending story



Que te fueras. Que desaparecieras para siempre y no volvieras jamás. Que me dejaras vivir sin ataduras, dormir sin pesadillas, reír sin fingir, abrazar sin dolor. 
Pero vuelves, siempre vuelves. Más de media vida intentando huir de ti, y cuando creo que por fin he logrado perderte, apareces de nuevo. 
Ojalá pudiera simplemente arrancarte. Ojalá encontrara de una vez por todas la respuesta. Estoy sumamente cansada de llevarte conmigo, de tener que arrastrarse las 24 horas. Simplemente no puedo, no quiero vivir así. 
Esto no se acaba. Sigo queriendo creer que es posible, pero no lo parece. No consigo ordenar mis ideas. Esta vez escribir no me ayuda. Quiero ser perfecta. Sé que no puedo, pero todo lo que hay en mi cabeza es la ilusión de serlo. El control, el hambre, los huesos, la sangre. Ella. La que me roba la paz. La que no me deja concentrarme en nada más. 
Me lo quitaste todo, y ahora que he recuperado lo que es mío, vuelves a contraatacar. No quiero perderlo todo otra vez. No quiero quedarme sola, sin fuerzas, sin aire, vacía. No quiero que seas mi todo, ni depender de ti, ni ser tu juguete. 
No voy a consentirlo. Voy a ser libre. 

22/2/15

Thinking out loud


No me gusta nada el mes de febrero. Nunca me ha gustado. Es frío, gris, triste. Me trae malos recuerdos. Cada año me resulta demasiado corto para todo lo que tengo que hacer, y eso se traduce en estrés, en bajones... en recaídas. 
Empiezo a replantearme todo, a preguntarme si he tomado las decisiones correctas o me he equivocado de camino. Echo de menos a mi psicóloga y mi nutricionista, pero ya no tengo tiempo ni de acercarme a sus consultas, y sinceramente, el camino se me hace cuesta arriba sin ellos. 
Necesito volver a sentir que vale la pena levantarme. Que me merezco algo más. Necesito creer en mí, o dejar de sentirme tan fuera de lugar, tan sola. Últimamente tengo la sensación de que las personas más importantes de mi vida ya no tienen tiempo para acordarse de mí. 
Tal vez sea demasiado egoísta, tal vez este centrándome solo en lo negativo y olvidando todas esas veces que me han dicho cosas bonitas.
Ni siquiera sé por qué escribo todo esto. Hoy simplemente necesito un abrazo. Escuchar que alguien me quiere. Que soy algo más que un estorbo inútil. Que no doy tanto asco como asegura el espejo. En fin, con suerte todo este cúmulo de emociones negativas se me pasará con la primavera, cuando el tímido sol de marzo empiece a abrirse paso entre las nubes. Ya falta menos.

15/2/15

Even the darkest night will end, and the sun will rise.


Quise abandonar la vida antes de haber comenzado a vivirla. Quise rendirme antes de haber buscado razones por las que luchar.
Si tan solo hubiera sabido lo que me esperaba después, probablemente las cosas habrían ocurrido de otra manera... Pero entonces no podía ni siquiera imaginarlo, así que opté por buscar la salida fácil, traté de huir por la puerta de atrás. Aquella mañana suplicaba al cielo que no me salvaran, que la ambulancia no llegara al hospital a tiempo, que me dejaran morir tranquila porque ya no le encontraba sentido a nada. Pero fallé. Fallé y fue el mejor error de cuantos he cometido.
Hice mucho daño aquel día gris,  tanto a mí misma como a las personas que más quería. Sin embargo, también aprendí muchas lecciones, de esas que duelen tanto que nunca se olvidan. Tanto que hoy, cuatro años después, puedo decir que me siento más viva que nunca. 
Y lo más curioso es que la felicidad ya estaba ahí, en frente de mis narices, solo que no supe verla. No sé si fue por miedo, o porque creía que no la merecía, o simplemente porque poner excusas resultaba más fácil que luchar. Pero solo tenía que darme una oportunidad, alargar la mano y alcanzarla. ¿Y sabéis qué? Fue mucho más fácil de lo que parecía.  
Hoy me sobran las razones para quedarme. No tengo una vida perfecta, ni mucho menos,  pero la que tengo no la cambio por nada. He encontrado mi camino. He conocido gente maravillosa. He alcanzado varias de las metas que en otro tiempo di por perdidas. Por primera vez en mi vida estoy contenta con quién soy, con las decisiones que he tomado, con las metas que me he marcado. Cada vez camino más segura de por dónde piso, cada día que pasa me convenzo más de estar en el lugar correcto. Y todavía me queda tanto por ver, por aprender, por conseguir... 
Soy feliz, eso es todo. Quien quiera unirse es bienvenido.