21/12/15

Retrospectiva


La vida no deja de sorprenderme, de regalarme año tras año nuevos motivos para sonreír, para ser feliz. Es curioso que este año en concreto no ha sido fácil. Que he llorado mucho, que por momentos me he perdido un poco, que más de una vez sentí la tentación de rendirme, y que lamentablemente han sido varios, demasiados, los corazones cercanos que en estos meses han dejado de latir. Sin embargo, al llegar diciembre pareciera que es obligatorio mirar atrás en retrospectiva, y es ahora cuando tomo conciencia de que, a pesar de todo, puedo volver a decir que ha sido el mejor año de mi vida. Igual que dije en 2014, y en 2013.
Me encanta ver que van pasando los años, y ya no siento que los estoy perdiendo. Me encanta tener la certeza de que estoy usando mi tiempo y mis energías de la mejor manera posible, de que estoy haciendo lo que de verdad me hace feliz y yendo tras metas que realmente valen la pena. Me encanta mirar atrás y ver que la lista de sueños cumplidos sigue aumentando, que sigo aprendiendo, que voy superando miedos, que tropezar ya no es sinónimo de fracasar, sino de crecer. Que voy conociendo mucha gente nueva, y que de cada una de sus historias tengo algo que aprender.
Así que gracias, a todas esas personas importantes, las que lleváis en mi vida años y las que habéis llegado hace poco. Gracias a todos los que, de una forma u otra, puede que incluso sin saberlo, me enseñáis y me ponéis ejemplo. Gracias por todos los buenos momentos, por todas las risas y todos los abrazos, por las conversaciones profundas y los desvaríos mentales, los consejos, las fotos, las escuelas, los viajes, las palabras, los silencios, los dibujos, las novelas... 
Gracias por este año, por los anteriores y por los que vendrán. 
Gracias por hacerme un poquito más feliz.

19/12/15

Cuando vuelves


Cuando llegas las noches se hacen más largas, el tiempo se dilata, las horas parecen eternas. 
Tú quieres jugar y yo quiero dormir, o volar. 
Pero vuelves a esconderte tras el espejo para observarme mientras duermo, como siempre te gustó. Vuelves y yo me hago la dormida, igual que años atrás, fingiendo que no te veo, que no te escucho, que no te siento. 
Sé que no te lo crees, que nunca te lo has creído. Y sin embargo te acercas, te acomodas en el colchón, vienes a robarme el sueño, y contigo vuelven los fantasmas que gritan en mis pesadillas. 
Vuelves a respirar cerca de mi cuello, a susurrarme al oído esas palabras que dan tanto miedo. Deslizas sobre mí tus dedos, tus yemas como cuchillas van cortando mi piel. Me cuesta respirar cuando tus labios encuentran a los míos, cuando me encadenan tus abrazos, cuando me pides que no llore, cuando me vuelves a apuñalar. 
Y vuelvo a callar, a esperar, a romperme, a desaparecer. 
Tus manos juegan con mi pelo, y yo juego a que ni tú eres tú, ni yo soy yo. Juego a imaginar que vuelo y que nada es cierto, juego a que soy valiente y tú no eres más que un sueño del que al final despierto. 

15/11/15

Tranquila, todo irá bien



No quiero ser negativa.
No quiero hundirme en espirales grises, ni llorar, ni derrumbarme.
Quiero mirar más allá de las nubes y del ahora. Quiero encontrar una voz, o una luz. Algo que haga que respirar duela menos.
No quiero ser egoísta, ni necesitar ayuda. Quiero aflojarme el nudo de la garganta y levantarme sola, sin molestar a nadie.
Pero me ahoga el silencio, me duele la sonrisa, me pesan las lágrimas que no dejo salir. Me falta un abrazo, y llorar y derrumbarme, y un "tranquila, todo irá bien" que haga que me recomponga.

13/11/15

No se lo digas a nadie


Aunque no te escriba,
Aunque no te pinte,
Aunque no te sangre,
Aunque me esfuerce por no pensarte,
Aunque intente convencerme de que no existes, ni en esta ni en otras realidades,
Aunque haya hecho lo imposible por borrar todas tus huellas de mi cuerpo...
Todavía te recuerdo. Todavía te siento. Y todavía me dueles a ambos lados de la piel.

5/11/15

Patear al miedo


Me tuve miedo, más miedo del que nunca le tuve a nada. 
Tuve miedo de mis ojos, de mis manos y de mi reflejo. Tuve miedo de todas mis mentiras, de mis lágrimas, de mis heridas. Tuve miedo de morirme, de matarme, de convertirme en todo lo que más odiaba. Tuve miedo de perderme irremediablemente, de mi veneno, de los demonios que habitaban en mi silencio. Tuve miedo del dolor y de todo el daño que hice. Fui mi propia peor pesadilla.
Pero después de pasear cientos de veces por el borde del abismo, comprendí que se necesita mucho más valor para quedarse que para saltar. Y decidí quedarme y patear al miedo, abrazar la vida y ser mi mejor sueño. 
Hoy me gusta que mis ojos vean, que mis manos pinten, que mis dedos escriban. Hoy me gusta mi verdad aunque a ratos duela, y me gusta reírme, y estrenar cada mañana un nuevo día. Hoy me gusta caminar hacia lo que más deseo, me gusta encontrarme en las canciones, mandar a callar a los demonios y regalar abrazos de los que espantan al miedo.

28/10/15

Nos veremos otra vez

Y tus ojos se apagaron cuando tus pupilas aún encerraban cientos de historias por contar...


No sé muy bien cómo decirte adiós. Tal vez porque en realidad nunca llegué a decirte hola, porque siendo sangre de tu sangre, nunca llegué a conocerte. Tan solo tengo trocitos de tu historia, piezas sueltas de un puzzle que no encaja. 
Sé que te encantaban las flores y los pájaros. Que ponías fuentes en tu jardín para poder observar desde la ventana cómo se bañaban los gorriones y jugaban en el agua. Sé que soñabas con conocer España y pasear por las calles de Andalucía, admirando sus balcones floreados. Sé que eras capaz de hacer cosas maravillosas con tus manos. 
Recuerdo cuando me enseñaste los dibujos que habías hecho con hojas secas, y cuánto me entusiasmó descubrir que compartíamos ese pequeño algo en común. Me acuerdo de cuando toqué la guitarra en tu casa y lloraste, fue la única vez que te vi llorar. Y cuando me leíste unas cuantas páginas del libro que estabas escribiendo para tus bisnietas. Me acuerdo de los sillones de mimbre de tu casa, de tu tarro lleno de pasas de uva, y del día que recogimos flores de tu patio y nos hicimos coronas. 
No es mucho lo que sé de ti, ni son muchos los recuerdos que guardo. Todavía hay muchas preguntas, muchas cosas que no logro comprender, que no conozco. Pero no importa, sé que hiciste lo mejor que supiste. Sé que nos quisiste a todos a tu manera. Gracias por darme el mejor padre del mundo y una familia maravillosa. Estás en mí, en todos nosotros. Tu ADN es el mio, tu sangre corre por mis venas y eres una parte de mi historia. Espero que algún día me cuentes el resto. 

Que descanses, Abu, nos vemos pronto.

26/10/15

Until you fade away


No quiero llorar.
Quiero sangrar. Sangrarte hasta que desaparezcas, o hasta desaparecer.
No quiero gritar. 
Quiero silencio, aunque el silencio me ahogue, aunque me queme la voz.
No quiero buscarte. 
Quiero que no existas, y dejar de inventarte vez tras vez.
No quiero romperme. 
Quiero un abrazo, aunque me duela.
Quiero un abrazo que impida que esta noche me parta en dos.

21/10/15

Tengo miedo


De que un día te des cuenta de que no soy así como quise parecer. Porque sé que tarde o temprano te darás cuenta, y vas a descubrir que no soy tan fuerte, que me derrumbo demasiado a menudo. Que de vez en cuando me da por llorar sin saber por qué. Que no soy ni la mitad de bonita de lo que tú me ves, que mi piel está cubierta de cicatrices y me levanto con ojeras y el pelo hecho un desastre. Que siempre estoy cansada y me aburro demasiado rápido de todo. Que me asustan los payasos, las muñecas de porcelana, y quedarme sola. Que soy un espejo, soy trocitos de cristal, que estoy rota y que si me tocas te puedes cortar. Que tengo muchos más defectos que virtudes, más secretos que palabras, más dudas que respuestas y más miedos que certezas.
Te lo digo ahora, por si quieres irte antes de que empiece a quererte.

15/10/15

Más de lo que imaginé


A veces se me olvida abrir bien los ojos y mirar un poco más allá. Entonces me asusto, me digo que no puedo, y tú no pierdes la oportunidad de contraatacar. 
Pero cuando miro a mi alrededor, sé que puedo contigo. Cuando recuerdo dónde estoy, a dónde voy, hasta dónde hemos llegado, cuando pienso en todo lo que tengo, la sonrisa me sale sin esfuerzo. Y se me olvida todo lo que me falta, todo lo que me asusta. 
Hoy veo todas las manos que me sostienen, y es que son tantas que no puedo ni contarlas. Hoy sé que no estoy sola. 
Y tú que eras gigante, invencible, indestructible, te vuelves diminuta, vulnerable, indefensa. 
Y yo, que era pequeña, que estaba perdida y asustada, me siento grande, valiente, fuerte. 
Hoy tú no serás nadie, y yo seré más de lo que nunca imaginé.

8/10/15

Segunda estrella a la derecha


Hay cosas que por mucho que las veas venir, duelen.
Hay heridas que nunca dejarán de sangrar.
Hay vacíos imposibles de llenar.

Siempre duele perder a alguien. Siempre es difícil decir adiós, dejar ir, aceptar y superar una muerte.
Pero cuando el cuerpo sin vida que queda atrás ni siquiera ha alcanzado a medir un metro, el dolor es simplemente inmenso. Y la impotencia. Y las palabras se quedan cortas, y hasta las lágrimas parece que quieren gritar.

Te preguntas una y mil veces por qué. No importa que conozcas la respuesta. No tienes con quién enfadarte, pero te enfadas, porque no es  justo, porque todos sabemos que no es justo pero nadie lo puede impedir. Y te desgarras por dentro, piensas en esos padres, en esos hermanos... ¿Quién velará sus sueños para que no se conviertan en pesadillas? ¿Cuándo se irán esos fantasmas? ¿Cómo seguir adelante cuando se muere un pedazo de ti? ¿Cómo le dices adiós a alguien que apenas si ha empezado a vivir?

4/10/15

Goodbye, almost lover.

Debí quererte un poco menos. Como para que no doliera, como para no dejar huella. Debí tener algo más de amor propio, como para no buscarte en las noches solitarias. Debí desconfiar de tan abundantes palabras y tan escasas respuestas. Debí sospechar de tus silencios y de tus miradas esquivas.
Debí huir. Pero elegí quedarme y seguirte a cualquier precio. Te elegí por encima de todo lo demás, elegí tu veneno antes que una insípida existencia. Elegí el dolor que suponía amarte antes que el vacío de no sentir absolutamente nada.  Elegí ser tu juguete antes que pensar por mí misma. Preferí morir en tus manos a sobrevivir sin un porqué.

Me hiciste daño, sí, pero no te culpo. Acepto mi parte de responsabilidad, la acepto y elijo perdonarnos. A ti por mentirme y a mí por creerte.

Y si aun no es demasiado tarde, elijo decirte adiós. Pero con una sonrisa, olvidando los rencores. No te odio. He decidido no volver a reprocharte las heridas, sino agradecerte las lecciones. 
Gracias por hacerme más fuerte, por convertirme en una luchadora. Gracias por ayudarme a descubrir lo que no soy ni quiero ser.  Gracias por enseñarme a no rendirme, por entrenar mi fuerza de voluntad, por demostrarme que soy capaz de conseguir lo que me proponga. Gracias por cruzar mi camino con el de todas esas maravillosas personas a las que de otra manera no habría conocido. Gracias también por hacerme ver qué es lo que me hace realmente feliz, por mostrarme quiénes eran mis verdaderos amigos, y por haberme dejado vivir
En definitiva, gracias por enseñarme, sin quererlo, a valorar todo lo que tengo. Tus golpes me derribaron, pero me levanté más fuerte.

Ya no soy otra princesa de tu corte. Hoy soy solo la dueña de mi vida.

2/10/15

Todo lo que somos


Alicia está hecha de trocitos de todo lo que ha sido, es y será. 
Alicia es la estrofa de la canción que tararea bajito de camino al trabajo. Es las páginas garabateadas de sus libretas, y los lápices de colores que guarda en un cajón. 
Alicia es el café de cada mañana, las sonrisas tímidas y las miradas furtivas. Es el álbum de fotos de los 90 y las cintas de caset que no se cansa de escuchar. Alicia es las converse del armario y los tacones del fin de semana, es un pegote de rimel y diez uñas mordisqueadas. Es los sueños que dibuja bajo la almohada, es los abrazos que no se atreve a pedir y los besos que anhela robar algún día. Alicia es todas las formas que adivina en las nubes, es una infinita colección de chistes malos y buena música. Es las conversaciones de madrugada, los desvelos, los miedos que le quitan el sueño, los secretos que jamás confesará. Es las cicatrices de su piel y la suma de cuantas lágrimas ha derramado. 
Alicia es esperanza, adrenalina, valor, fuerza, miedo, silencio, aire, fuego, alegría, miradas, mentiras, dolor. 
Alicia vibra en dimensiones extrañas.
Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que Alicia fue muerte. Pero siempre tuvo algo de fénix.

30/9/15

Mi ángel


Te quiero. Siento mucho no decírtelo más veces y más alto. Siento no darte todos los abrazos que debería. Siento mucho el nudo que se me hace en la garganta cuando intento hablarte, y que algunas veces mis palabras corten. 
Te quiero más de lo que puedes imaginar. Mucho más de lo que puedo expresar. Has sido y eres mi escuela, mi fuerza , mi hogar,  mi superheroína, mi ángel de la guarda. 
Me gustas cuando sonríes y me encantas cuando te ríes tanto que se te pone la voz graciosa. Me gustas cuando cocinas, cuando conduces, cuando eres sabia y cuando te vuelves niña. Me gustas mucho. 
Perdóname por todas las noches sin dormir, por todas las veces que te hice llorar. Perdóname por mentirte, por gritarte, por callarme. Perdóname porque una parte de mí te declaró injustamente culpable. Perdoname porque me duelen tus abrazos y todavía me resquebrajo cuando intentas acercarte. Perdóname por no ser lo que mereces, o lo que necesitas, o lo que esperabas. 
Perdóname por no saber quererte mejor.

28/9/15

Pequeña de las dudas infinitas


No, niña, no llores. No te rompas. Hoy no.
No, niña, no desesperes, no pienses que te has perdido. No te hundas. Hoy no.
No, niña, no sangres. No desistas. No dejes de cantar. Hoy no.
No, niña, no te vayas. No tengas miedo. Hoy no.

Que yo te quiero así, mi niña. Con miedo, con pesadillas, con heridas, despeinada, con lágrimas, rota y perdida, porque ¿quién no está perdido? Pero también quiero tus sonrisas, tus sueños, tu fuerza, tus ojos brillantes, tus manos, tu siempre saber encontrarte.

Por favor, no te mueras. Por favor, no te odies.
Hoy no.

27/9/15

¿Qué me dirías?


Si te propongo dejar de pensar, quitarte los tacones y bailar descalzos toda la noche. Si te sugiero apagar las luces y besarnos hasta cansarnos, o hasta quedarnos dormidos. Si te digo de quitarnos todas las máscaras y olvidarnos de los complejos, de dejarnos llevar y mandar al mundo a la mierda. Si te hablo de largarnos lejos, a donde sea, sin mapas ni destinos. De perdernos donde nadie nos busque ni tenga interés en encontrarnos. Si te pido que dejes de fingir y a cambio te ofrezco mostrarme tal cual soy. 
Si te digo; no, si te prometo que te seguiré mientras me queden fuerzas,
¿qué me dirías?

12/9/15

Don't forget to breathe.


Respira.
Ya, ya sé que es algo obvio, pero a veces, con tantas prisas y tanto estrés, se nos olvida. Parece que los días pasan demasiado rápido últimamente, que no te alcanzan las horas. Que te falta tiempo para pararte a respirar profundo, mirar a tu alrededor, agradecer y disfrutar todo lo que tienes.
Quieres correr más que el reloj, avanzar más rápido que la vida. Supongo que es lógico, te has tirado tantos años anclada al pasado, que cuando por fin te has sentido libre, has intentado alejarte de él tanto como te fuera posible. 
Está bien, no digo que te quedes estancada, ni que dejes de ponerte metas. Pero ten cuidado, no vaya a ser que la vida se te pase tan deprisa que no te dé tiempo a vivirla. No vaya a ser que le ganes la carrera al reloj, o que se te escapen los días sin hacer que valgan la pena. Dirige tus pasos hacia donde quieres llegar, pero hazlo sin prisas, sin intentar adelantarte al tiempo, sin preocuparte tanto por lo que vendrá después. Hay un tiempo para todo. 
Tu vida ha cambiado mucho en los dos últimos años. Ahora estás empezando una nueva etapa, así que asegúrate de disfrutarla, porque no se repetirá.  Crea tantos buenos recuerdos como puedas, haz fotos y deja que te las hagan.  Ríete hasta llorar, olvídate del miedo. Confía un poco más, y deja que las cosas fluyan, que todo siga su curso. Disfruta del trayecto.
No te olvides de respirar.
No te olvides de vivir.

5/9/15

L'appel du vide

¿Sabes esa sensación cuando estás de pie en un sitio muy alto, al borde del precipicio, y de repente sientes el impulso de dejarte caer?


Pues así eran sus labios. Me gritaban que saltara al abismo. Y yo siempre tuve tendencias suicidas.
Era una muerte segura... Pero fue la mejor muerte que pude soñar.

27/8/15

And one day, you will realize that she's gone


No sé en qué momento pasó el tiempo. No sé cuándo los días se convirtieron en meses, en años. Parece que todo hubiera sido ayer, y sin embargo al mismo tiempo lo siento tan distante...
Hoy las lágrimas se han convertido en sonrisas, la oscuridad en luz, y muchos sueños en realidades. Me atrevería a decir que puede que incluso la niña de ayer se haya convertido, solo un poquito, en mujer.
Y qué sencillo parece todo desde aquí... Como si hubiera sido fácil, como si no me hubiera supuesto demasiado esfuerzo escapar del túnel. Sólo Dios sabe cuántas lágrimas, cuánta sangre, cuánto dolor, miedo y desesperación han manchado los últimos años de mi vida. No lo he olvidado, pero por primera vez puedo hablar en pasado. Por primera vez siento que todo eso es historia, que ha quedado atrás, que ya nada me ata al ayer. Que por fin entiendo y sé quién soy.

Recuerdo esa confusión, esa angustia que me provocaba el no saber dónde empezaba ella y dónde acababa yo. Esa inseguridad de no poder confiar siquiera en mis propios ojos, y ese miedo tan intenso a enfrentarme a mi reflejo.
Hoy soy tan sólo yo. Hoy no hay ninguna "ella" pisándome los talones, enredándome los pensamientos ni gritando en mi cabeza. Hoy el espejo me muestra simplemente lo que hay. Hay cosas que me gustan más, cosas que no tanto, pero hoy no lo odio. No me odio.
Me alegra poder confiar en mis ojos otra vez. Me alegra entender que luchar por la perfección es perder el tiempo. Me alegra aceptar que no soy perfecta, y poder concentrarme en seguir creciendo y mejorando otras facetas de mi personalidad. Me alegra empezar a querer algunas partes de mí.
Me alegra que ella ya no esté, que haya perdido hasta su nombre propio.

31/7/15

El día que menos te lo esperes



El día que menos te lo esperes, descubrirás que has recuperado con creces todo lo que diste por perdido. Que vuelves a respirar profundo y no te duele.  Que la risa te brota desde lo más recóndito del alma, que el miedo ya no empaña tus sueños. 
Descubrirás que en realidad, nunca estuviste sola. Que el ser más grande del universo siempre estuvo a tu lado, esperando a que cogieras su mano para sacarte del pozo de cenizas. Que tienes millones de amigos, de hermanos repartidos por cada rincón del planeta. 
Comprenderás que la felicidad estaba en tu interior, latiendo dentro de tu pecho, y que todo el tiempo que pasaste buscándola fuera, no hiciste más que perseguir al viento. Te darás cuenta de que el camino bueno estuvo desde el principio ante ti, y notarás cómo las bendiciones crecen y las dudas se desvanecen a medida que avanzas por él. Caminarás cada día más segura de por dónde pisas. 
Aprenderás a abrazar sin miedo, a ser tú misma, a luchar por tus metas,  a gritar más fuerte y a volar más alto... Y sobre todo, aprenderás que aún te queda mucho por aprender. 
Ese día, serás feliz
Ese día es hoy.


Últimamente tengo el blog muy abandonado. La verdad es que me cuesta ponerme a escribir cuando me siento bien. Parece que las palabras fluyen más fácil cuando las cosas van mal, cuando estoy triste o tengo miedo, o cuando por cualquier motivo el día es un poco más gris. Cuando soy feliz, simplemente no siento tanto la necesidad de escribir.
Cuando empecé a escribir aquí, la idea era expresar todo lo que no me atrevía a decir en voz alta, contar lo que conlleva vivir con anorexia y luchar contra ella. Han pasado cinco años desde que abrí el blog, y los que me habéis leído desde hace tiempo seguro que habréis notado el cambio. Ha sido un camino largo, con subidas y bajadas, pero lo cierto es que, aunque sé que aún queda trabajo, estoy perdiendo de vista a los demonios.
En fin, quería explicar un poco los motivos de mi ausencia y al mismo tiempo compartir un poco de luz con aquellos que aún estáis buscando el camino. Otro día me explayaré más. Sólo aprovechar para agradecer nuevamente todo vuestro apoyo a través de los comentarios. 
Un abrazo virtual :)

11/7/15

It always seems impossible until it's done



Cómo me gustan estos días en los que no haces ruido, en los que directamente no apareces,  y me puedo sentir viva, normal, tranquila. 
Y me como una hamburguesa del Burger King, y por la tarde un helado sin que se acabe el mundo. Y llego a casa y puedo hacer la comida para mañana, y sentir que por fin yo soy dueña de mi vida, yo llevo las riendas. 
Cómo me gusta concentrarme en el trabajo y hacer bien las cosas. Cómo me gusta disfrutar de las tardes sin escucharte de fondo. Cómo me gusta poder ponerme cualquier cosa del armario... 
Me encanta, me encanta que todo esto me salga solo, sin tener que obligarme, que luchar contra ti. Me encanta ver que me dejas vivir. Que hoy podría abrazar a todo el mundo sin complejos, que si me planto frente al espejo veo a una chica fuerte, sonriente, sin máscaras, libre... 
Que puedo mirar a los ojos a mi reflejo y decir que me gusta lo que veo. Que hoy no me odio. Que estoy feliz y orgullosa de haber llegado hasta aquí a pesar de los baches, y que me muero de ganas de seguir avanzando y averiguar qué me espera adelante. 
Que hoy no eres parte de mí.

7/6/15

Life begins where fear ends



Dicen que después de toda gran subida, viene una gran caída. 
Lo que no nos cuentan, es que incluso tras las caídas más dolorosas, podemos levantarnos y volver a subir.

Siempre me ha dado un poco de miedo esa sensación de estar en la cresta de la ola, como si el hecho de que las cosas me vayan bien, tuviera que ser indiscutiblemente un presagio de que todo se va a desmoronar de un momento a otro. Hace poco escribí una entrada preguntándome por qué me asusta tanto ser feliz. Pues bien, creo que ya he encontrado la respuesta. No es porque crea que no lo merezco. De hecho, aunque me cueste decir esto, después de todo lo que he luchado, de todos los cambios que he hecho y las metas alcanzadas, creo que tengo derecho a disfrutar de lo que he conseguido.
Sin embargo, me acostumbré a ese ciclo de subidas y bajadas. Me convencí a mí misma de que soy incapaz de ser feliz durante un período de tiempo prolongado. Y por eso cuando estoy a un paso de alcanzar una nueva meta, me saboteo a mí misma, me pongo trabas, vuelvo a dejarme caer. Por miedo. Porque me parece demasiado bueno para ser real, me adelanto pensando que no va a durar.
Pero me he dado cuenta de que no puedo seguir así, frenando o incluso retrocediendo cada vez que me acerco a una meta. No puedo vivir anticipándome y poniéndome siempre en lo peor. En los últimos años he aprendido que si quiero ser feliz, depende de mí. Que la vida es demasiado incierta e inestable, que no tenemos ni idea de lo que nos espera a la vuelta de la esquina. 
Así que, ¿por qué adelantarnos? ¿Por qué no disfrutar de lo que tenemos mientras lo tenemos? 
He decidido no seguir acobardándome. He decidido no permitir que nada ni nadie (ni siquiera esa tal Ana ni yo misma) me siga quitando todo aquello que me hace feliz o que me hace ilusión.

Hoy, por primera vez en mucho tiempo, no me asusta ser feliz. 

30/4/15

Alicia sueña que baila



Alicia sueña que baila entre filos y cuchillas.
Busca algo suave en la radio, y se traga otra pastilla.
Enciende la luz y pregunta, ¿qué habéis hecho conmigo?
Era mi noche libre, estrenaba un vestido.
Y ahora al despertar me siento tan mal.

Alicia...
Los golpes más duros no dejan señal.

Te dijeron que no era tan grave cuando decidiste hablar.
Que tal vez tú te lo buscaste con tu forma de andar.
Y ahora al despertar te sientes tan mal.

¿Te acuerdas de aquella vez, en el túnel del terror?
Dijiste: "No quiero entrar, no me gusta la oscuridad"

Alicia - Cristina y los subterráneos 

3/4/15

¿Por qué me asusta tanto ser feliz?


Hace un tiempo que esa pregunta me ronda por la cabeza, y todavía no he sabido darle respuesta.
Me he dado cuenta de que no sé ser feliz. Nunca me enseñaron a serlo. Por eso, cada vez que la vida me sonríe, cada vez que las cosas empiezan a tomar buen rumbo, encuentro la manera de torcerlo.
Tal vez porque me asusta que esa felicidad no dure. Quizás porque, muy en el fondo, me preocupa no saber qué hacer con ella, o no tener con quién compartirla. O puede que me haya vuelto un poco adicta a esa agonía constante, a ese circulo vicioso de buscar la felicidad para luego destruirla. Sin embargo, creo que el principal problema es que sigo convencida de que no merezco ser feliz.
Desde muy pequeñita he buscado maneras de hacerme daño. Recuerdo que cuando tenía unos cinco años me arañaba los brazos contra el gotelé de las paredes, o me arrastraba de rodillas por el asfalto hasta que me hacía sangre. A los ocho solía romper mis fotos y llenar folios enteros con insultos hacia mí misma. Siempre he sido mi peor enemiga. Nunca he querido creerme digna de ser feliz. Nunca me he permitido quererme.
No sé por qué. En realidad no tengo motivos para pensar así. Es más, tengo razones para creer que merezco ser feliz. Si no fuera así, no tendría siquiera la oportunidad de serlo. Y sin embargo, no tengo una ni dos, tengo montones de razones para ser feliz. Supongo que será porque alguien ahí arriba cree que lo merezco. Así que debería dejar de juzgarme tanto, abrazarme a la felicidad que se me ofrece y no soltarla.
Tengo que aprender a disfrutar de la vida sin miedo. Al fin y al cabo, la única manera de ser feliz, es decidirlo.

25/2/15

The neverending story



Que te fueras. Que desaparecieras para siempre y no volvieras jamás. Que me dejaras vivir sin ataduras, dormir sin pesadillas, reír sin fingir, abrazar sin dolor. 
Pero vuelves, siempre vuelves. Más de media vida intentando huir de ti, y cuando creo que por fin he logrado perderte, apareces de nuevo. 
Ojalá pudiera simplemente arrancarte. Ojalá encontrara de una vez por todas la respuesta. Estoy sumamente cansada de llevarte conmigo, de tener que arrastrarse las 24 horas. Simplemente no puedo, no quiero vivir así. 
Esto no se acaba. Sigo queriendo creer que es posible, pero no lo parece. No consigo ordenar mis ideas. Esta vez escribir no me ayuda. Quiero ser perfecta. Sé que no puedo, pero todo lo que hay en mi cabeza es la ilusión de serlo. El control, el hambre, los huesos, la sangre. Ella. La que me roba la paz. La que no me deja concentrarme en nada más. 
Me lo quitaste todo, y ahora que he recuperado lo que es mío, vuelves a contraatacar. No quiero perderlo todo otra vez. No quiero quedarme sola, sin fuerzas, sin aire, vacía. No quiero que seas mi todo, ni depender de ti, ni ser tu juguete. 
No voy a consentirlo. Voy a ser libre. 

22/2/15

Thinking out loud


No me gusta nada el mes de febrero. Nunca me ha gustado. Es frío, gris, triste. Me trae malos recuerdos. Cada año me resulta demasiado corto para todo lo que tengo que hacer, y eso se traduce en estrés, en bajones... en recaídas. 
Empiezo a replantearme todo, a preguntarme si he tomado las decisiones correctas o me he equivocado de camino. Echo de menos a mi psicóloga y mi nutricionista, pero ya no tengo tiempo ni de acercarme a sus consultas, y sinceramente, el camino se me hace cuesta arriba sin ellos. 
Necesito volver a sentir que vale la pena levantarme. Que me merezco algo más. Necesito creer en mí, o dejar de sentirme tan fuera de lugar, tan sola. Últimamente tengo la sensación de que las personas más importantes de mi vida ya no tienen tiempo para acordarse de mí. 
Tal vez sea demasiado egoísta, tal vez este centrándome solo en lo negativo y olvidando todas esas veces que me han dicho cosas bonitas.
Ni siquiera sé por qué escribo todo esto. Hoy simplemente necesito un abrazo. Escuchar que alguien me quiere. Que soy algo más que un estorbo inútil. Que no doy tanto asco como asegura el espejo. En fin, con suerte todo este cúmulo de emociones negativas se me pasará con la primavera, cuando el tímido sol de marzo empiece a abrirse paso entre las nubes. Ya falta menos.

15/2/15

Even the darkest night will end, and the sun will rise.


Quise abandonar la vida antes de haber comenzado a vivirla. Quise rendirme antes de haber buscado razones por las que luchar.
Si tan solo hubiera sabido lo que me esperaba después, probablemente las cosas habrían ocurrido de otra manera... Pero entonces no podía ni siquiera imaginarlo, así que opté por buscar la salida fácil, traté de huir por la puerta de atrás. Aquella mañana suplicaba al cielo que no me salvaran, que la ambulancia no llegara al hospital a tiempo, que me dejaran morir tranquila porque ya no le encontraba sentido a nada. Pero fallé. Fallé y fue el mejor error de cuantos he cometido.
Hice mucho daño aquel día gris,  tanto a mí misma como a las personas que más quería. Sin embargo, también aprendí muchas lecciones, de esas que duelen tanto que nunca se olvidan. Tanto que hoy, cuatro años después, puedo decir que me siento más viva que nunca. 
Y lo más curioso es que la felicidad ya estaba ahí, en frente de mis narices, solo que no supe verla. No sé si fue por miedo, o porque creía que no la merecía, o simplemente porque poner excusas resultaba más fácil que luchar. Pero solo tenía que darme una oportunidad, alargar la mano y alcanzarla. ¿Y sabéis qué? Fue mucho más fácil de lo que parecía.  
Hoy me sobran las razones para quedarme. No tengo una vida perfecta, ni mucho menos,  pero la que tengo no la cambio por nada. He encontrado mi camino. He conocido gente maravillosa. He alcanzado varias de las metas que en otro tiempo di por perdidas. Por primera vez en mi vida estoy contenta con quién soy, con las decisiones que he tomado, con las metas que me he marcado. Cada vez camino más segura de por dónde piso, cada día que pasa me convenzo más de estar en el lugar correcto. Y todavía me queda tanto por ver, por aprender, por conseguir... 
Soy feliz, eso es todo. Quien quiera unirse es bienvenido.