2/11/14

Pero cuando tengo un pincel en la mano, todo mi mundo se calma.


Es como si todo mi mundo se redujera a una hoja en blanco, como si el resto del universo desapareciera. Como si el planeta dejara de girar y cesara ese continuo tic tac. Entonces ya no importan los minutos ni las horas, porque el tiempo lo marcan mis trazos sobre el papel.
El lápiz que sostengo entre mis dedos se convierte en una extensión más de mi cuerpo, de mi alma, como si mi propia sangre le diera vida, como si por mis venas corriera tinta.
No pienso. Solo dibujo. No busco una explicación. Sólo respiro. Y no importa que nada tenga pies ni cabeza, que no lo comprenda, que no sepa explicarlo. No importa, porque en esa dimensión más allá de la lógica y de las ciencias exactas, todo cobra sentido. Porque cuando dibujo soy libre y me encuentro. Porque todo se vuelve simple: los miedos no asustan, las heridas no duelen, la culpa no pesa. El gris se difumina y los colores brillan.

Yo dibujo cuando no me alcanzan las palabras :)

3 comentarios:

  1. Aaaaay, qué booniitoo!!! *-*
    ¡¡Es precioso!!
    Hay cosas que nunca debemos de parar de hacerlas porque nos da vida. Nos da coloren este mundo taaan cruel...

    Un beso! ;)
    http://myworldlai.blogspot.com.es/

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  2. Que lindo, son esas pasiones las que nos permiten volver a nosotras mismas, a un rincon que disfrutamos y ser libres, me alegro que te guste
    besos

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  3. Es increíble poder convertir unos trazos en un lienzo en pura magia. Si tan bien te sientes así, nunca dejes de hacerlo. La pasión mueve el mundo :)
    Besitos


    Miss Carrousel

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