19/8/14

But with the beast inside, there's nowhere we can hide


Tú, siempre tan seductora e irresistible. Audaz y manipuladora, tal como te conocí. Tú y tus viejas promesas, ya descoloridas de tanto repetirlas.
Yo, amante del peligro, siempre deseando caer en tus redes, dispuesta a probar de nuevo el fruto prohibido.
Te acercas a mi oído, susurrando palabras vacías con tu lengua viperina, y mi corazón se acelera cuando imagino tus colmillos desgarrando mis venas. Lo irónico es que, aunque me robes los días, jugar con la muerte me hace sentir viva.
Te odio, pero te busco, solo para luego huir de ti. Te quiero, pero me das miedo. Me da miedo quererte. Y me dueles, me dueles mucho, sin embargo te necesito.
Te extraño cuando te alejas, pero cuando estás cerca no respiro.
Nuestro tira y afloja de toda la vida, nuestro círculo vicioso, nuestras clásicas paradojas...
Tú y yo estamos hechas de incongruencias.

17/8/14

The innocent can never last


Íbamos en los asientos traseros del coche de mi padre, tú viajabas junto a la ventanilla derecha, mi hermanita iba en su silla, a la izquierda, y yo en el asiento de en medio. Delante iban papá y mamá. Recuerdo que habías colocado tu brazo izquierdo dulcemente alrededor de mi cuerpo, y yo dormía sobre tu hombro, seguramente con la boca abierta, como siempre.
Era verano, lo sé porque llevaba mi vestido blanco con flores celestes. Me encantaba ese vestido. Además debía de hacer calor, porque habías bajado el cristal de tu ventanilla. Lo recuerdo porque me despertó un mechón de mi pelo que se movía por los soplidos del viento, y me hacía cosquillas en la cara. Era una escena tan tierna, tan familiar…
No sé si te diste cuenta de que abrí los ojos, de que estaba despierta. De que estaba viva. De que podía verte y sentirlo todo, como sentí tu mano apoyándose sobre mi pierna. Noté la suavidad con que levantaste mi vestido, ese que tanto me gustaba. Y la aspereza de tus dedos que acariciaron mi piel bajo el algodón floreado, buscando lentamente el camino hacia territorios inexplorados de mi cuerpo. Escuché, por primera vez, tu respiración en mi oído, algo agitada.
Todo era tan extraño… tus caricias me erizaban la piel, al mismo tiempo que me dolían por dentro. Y no entendía nada, no sabía cómo reaccionar. Cerré los ojos y fingí que dormía, mientras todo mi interior se sacudía violentamente, implorándome que hiciera algo para detenerte. Pero mis músculos no respondían a las súplicas de mi mente. Era como si mi alma se hubiera separado de mi cuerpo. No me moví.
Fue la primera vez que me tocaste. La primera de muchas. Y yo te lo permití. Era tan culpable como tú.


Shit. It hurts to remember. It fucking hurts.

10/8/14

The monster is back


Ha vuelto.
Está justo ahí, detrás del espejo. Te mira con sus ojos enrojecidos, llenos de culpa, odio, asco, vergüenza. Te mira y te odias, porque sabes que la estás dejando ganar. Tanto tiempo huyendo de ella y ahora te paras a esperarla, a buscarla, a llamarla.
Las voces se multiplican, las sombras se vuelven más oscuras, las noches se estiran y las pesadillas también.
¿Por qué haces esto? ¿Por qué vuelves al infierno del que tanto deseas escapar? 
¿Por qué por más que lo intentas no consigues darle la espalda de una vez por todas?

1/8/14

¿Quién huye de quién?


¿Quién huye de quién? Me pregunto mientras observo cómo te alejas. Te escurres como gotas de agua entre mis dedos, que tanto anhelan beberte, fumarte, acariciarte... Pero cuando me acerco a tu piel te esfumas. Te conviertes en niebla y te desvaneces sin más.
Una y otra vez.
De vez en cuando te miro a los ojos, y es entonces cuando te deseo más que nunca... Deseo respirar tu aliento, besarte todos los rincones, abrazarte y no dejarte ir, que me ames y me dejes amarte.
Pero aunque vuelvo a perseguirte con ansias, me detengo cuando estoy a punto de tocarte.
No sé si por miedo, o porque me he acostumbrado a esta agonía de perderte continuamente.
Pero cierro los ojos, te dejo escapar y me pregunto, ¿quién huye de quién?