6/4/14


Recuerdo aquella Lucy de hace tres años, aquella niña que ya estrenaba los dieciocho pero todavía no había comenzado a vivir. La niña de sonrisa asustada y mirada cansada, que temblaba como una hoja al viento.
Recuerdo a esa Lucy que, de no haber tenido una mano amiga empujándola en la dirección correcta, habría salido corriendo hacia el lado contrario. Aquella Lucy que llamó al timbre con el corazón en un puño y dijo con apenas un hilo de voz que venía a una primera consulta. Recuerdo el miedo que bailaba en sus ojos: miedo a ser juzgada, a volver a fracasar, a decepcionar a más gente, a perderlo todo...
Recuerdo cómo esa Lucy rompió a llorar cuando le mandaron las primeras pautas del tratamiento, cómo sintió desmoronarse todo aquello que consideraba su estilo de vida. Recuerdo a Lucy deseando abandonar, rendirse, dudando vez tras vez, preguntándose cada mañana si tantos esfuerzos valdrían realmente la pena. 
Lucy tropezó tantas veces que ya perdió la cuenta, pero sabe que se levantó las mismas y una más. Y seguirá haciéndolo, porque la vida es eso: levantarse tras cada caída y continuar la marcha. Porque cada cicatriz marcada en su piel conlleva una lección grabada en su memoria.  
Lucy ya no se pregunta si algún día valdrá la pena, porque entiende que ese día es hoy, y será mañana, y el día siguiente y también al otro. Ahora se encarga de hacer que cada día, cada hora, cada minuto de su vida valgan la pena, porque rendirse ya no entra en sus planes.

3 comentarios:

  1. Me encanta esa Lucy que no se rinde, valiente, decidida... En este camino hay alguien que te haya acompañado y no se haya marchado? curiosidad mia
    besos

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  2. Jo, Lucy eres genial!!!!!
    Eres taan fuerteee!!! ¡¡¡te mereces lo mejor!!! ^^

    Sigue así!
    Un beso y un abrazo muy fuerte!!! ;)
    http://myworldlai.blogspot.com.es/

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  3. Bravo Lucy!!! Te mereces lo mejor, sigue adelante... Un abazo

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