30/4/14

You need to know


Tienes que entender que la vida está compuesta de ciclos que se repiten. Que es propio de los humanos cometer los mismos errores vez tras vez. Debes aprender que tener miedo no te vuelve cobarde, ni llorar te hace débil. Necesitas comprender que la felicidad absoluta no existe, igual que no existe la perfección, ni las oportunidades únicas. Tienes que empezar a ver más allá del blanco y del negro, tienes que pensar en términos un poco menos absolutos.
Entiende que cada error que cometas es en sí mismo una oportunidad: la oportunidad de levantarte de nuevo, de aprender, de crecer. Tienes que entender que el miedo puede hacerte valiente si te enfrentas a él. Que si un día te apetece llorar, no significa que hayas fallado, significa que eres humana, que aún sientes, que aún estás viva. Debes aprender a apreciar la belleza que se esconde en la imperfección, y comprender que si no fuera por los momentos malos, sería imposible valorar todo lo bueno que nos rodea. Que las oportunidades, igual que la materia, no se crean ni se destruyen. Simplemente se transforman, pero jamás se agotan: está en ti aprovecharlas o dejarlas pasar. Tienes que salirte de la escala de grises, y verás que existe todo un círculo cromático por descubrir.
Olvídate de todo lo que te contaron sobre el destino y aquel rollo de que cada uno tiene una misión en la vida. Elige tu propia misión. Atrévete a ser tú quien decida tu destino.

19/4/14

And big girls don't cry



Me apetece llorar. Es más, creo que necesito llorar. Pero no quiero hacerlo, porque llorar significaría ceder, sería reconocer que estoy asustada, que soy frágil y que cualquiera puede romperme fácilmente.
Sería admitir que todo lo que intento controlar se me está yendo de las manos, que vuelvo a perderme y sigo siendo el mismo desastre de siempre.
Llorar sería venirme abajo del todo, y no puedo permitírmelo. No, porque sé que en el momento en el que caiga la primera lágrima ya no podré detenerme, y no hay sensación que odie más que la de llorar sin poder parar, sin aliento, sin que el nudo del estómago desaparezca o al menos se haga más pequeño, sin nadie que me abrace y me diga que todo va a ir bien.
Quizás sería distinto si tuviera alguien a mi lado en este preciso momento, quizás me atrevería a llorar si hubiera un hombro en el que hacerlo. Pero eso sería demostrar una vez más mi debilidad, mi dependencia. Llorar es de valientes, y yo soy demasiado cobarde hasta para eso.
Hoy no hay hombros, hoy no hay abrazos. Hoy me toca ponerme otra vez la máscara que tanto detesto y mostrarle al mundo mi mejor falsa sonrisa.

6/4/14


Recuerdo aquella Lucy de hace tres años, aquella niña que ya estrenaba los dieciocho pero todavía no había comenzado a vivir. La niña de sonrisa asustada y mirada cansada, que temblaba como una hoja al viento.
Recuerdo a esa Lucy que, de no haber tenido una mano amiga empujándola en la dirección correcta, habría salido corriendo hacia el lado contrario. Aquella Lucy que llamó al timbre con el corazón en un puño y dijo con apenas un hilo de voz que venía a una primera consulta. Recuerdo el miedo que bailaba en sus ojos: miedo a ser juzgada, a volver a fracasar, a decepcionar a más gente, a perderlo todo...
Recuerdo cómo esa Lucy rompió a llorar cuando le mandaron las primeras pautas del tratamiento, cómo sintió desmoronarse todo aquello que consideraba su estilo de vida. Recuerdo a Lucy deseando abandonar, rendirse, dudando vez tras vez, preguntándose cada mañana si tantos esfuerzos valdrían realmente la pena. 
Lucy tropezó tantas veces que ya perdió la cuenta, pero sabe que se levantó las mismas y una más. Y seguirá haciéndolo, porque la vida es eso: levantarse tras cada caída y continuar la marcha. Porque cada cicatriz marcada en su piel conlleva una lección grabada en su memoria.  
Lucy ya no se pregunta si algún día valdrá la pena, porque entiende que ese día es hoy, y será mañana, y el día siguiente y también al otro. Ahora se encarga de hacer que cada día, cada hora, cada minuto de su vida valgan la pena, porque rendirse ya no entra en sus planes.