19/2/14

Cuando menos te lo esperas


Y de repente un día sonríes. Así, sin más, porque te sale de adentro. Porque caes en la cuenta de que todo aquello que tanto te asustaba, ya casi ni te preocupa. Porque te asombras al descubrir que has conseguido eso que tenías por imposible, que has llegado a donde jamás te creíste capaz. Porque te sientes más cerca del otro lado.
Y ahí estás, mirándote al espejo y pensando: "joder, pues no era imposible después de todo." De repente notas que ya no falta tanto, que has recorrido mucho camino dando pasitos tan pequeños que prácticamente no veías el avance. Pero te paras a mirar en retrospectiva y entiendes que todo el esfuerzo, todas las lágrimas, todas las caídas, todos los baches valieron la pena, porque te hicieron más fuerte, te enseñaron, te empujaron hacia adelante. Entonces tienes más claro que nunca que no vas a abandonar la lucha, porque de repente crees en ti misma, en los que te guían, en los que te apoyan y en los que te acompañan.
De repente, cuando menos te lo esperas, descubres que has vuelto a ser tú.