31/12/14

We can't learn to fly without crashing a few times


Es cierto, he cometido errores, y muchos. He hecho cosas de las que no me siento orgullosa, he tomado decisiones de las que luego me he arrepentido. Pero sé que no soy la única. Soy humana, al fin y al cabo. No somos perfectos, y equivocarnos forma parte de nuestra naturaleza. 
Sin embargo, creo que no son nuestros errores los que nos definen, sino nuestra actitud ante ellos. Y yo la he cagado mucho, pero lo bueno es que he sabido extraer una lección de cada error, aprender y moverme en la dirección correcta.
Es más, pensándolo bien, ha sido en parte gracias a esos pasos en falso que he llegado a donde estoy hoy. Tuve que tocar fondo para empezar a remontar el vuelo. Pero lo hice, y prueba de ello es que hoy, tres años y once meses después de aquél día, sigo aquí, luchando por mis sueños, por mi vida.
Desde entonces, a pesar de los obstáculos, las caídas y los altibajos, cada año que termina se convierte en el mejor año de mi vida. Supongo que es señal de que voy por buen camino. Este año en concreto, ha sido un año de buenas decisiones, de cambios a mejor, de metas alcanzadas. De hecho, me siento viva y feliz de verdad por primera vez. 
Nunca he sido de las que se rinden, jamás he dado un sueño por perdido. Así que no voy a hacerlo ahora. Aún me quedan muchas metas por alcanzar, ¿quién dice que de aquí a unos años no las veré hechas realidad? Los errores del pasado no tienen por qué ser obstáculos. Quizás puedan convertirse en trampolines.

16/12/14

Asfalto rojo



Alicia corre.
No tiene muy claro hacia donde, sólo corre tan deprisa como sus fuerzas se lo permiten, sin mirar atrás. Sus músculos se tensan y se encogen, el pulso se le acelera. Con cada paso, una punzada de dolor agudo le recorre el costado.
Sin embargo, no se detiene. Aunque sabe que no puede huir, que no tiene a dónde ir, que no existe un lugar seguro en el que esconderse, corre.
Sus pies descalzos van sellando el suelo de huellas rojas allí donde pisan. No puede escapar del monstruo que la persigue, es consciente de ello. Lo único que puede hacer es alejarse de la civilización tanto como le sea posible, proteger a los que la rodean.
Cierra los ojos. Aprieta los párpados con fuerza y nota cómo el monstruo le araña las córneas desde dentro.
Intenta detenerlo, o al menos aplacarlo, pero resulta inútil. Abre la boca para gritar, y al hacerlo, el olor a sangre de su propio aliento impregna el aire, provocándole náuseas.
Alicia cae de rodillas exhausta, rendida. Rodea su estómago con ambas manos antes de empezar a vomitar. El asfalto se tiñe de rojo. Las garras de la bestia la desgarran de dentro hacia afuera, se asoma por sus ojos robandoles la luz. 
Ya está aquí, ya no es ella.
Alicia respira con dificultad.
"¿Quién soy?" -Se pregunta, pero no obtiene respuesta. La sangre brota de sus entrañas cuando la bestia emerge. Los ojos de Alicia, apagados aunque todavía abiertos, parecen buscar la respuesta a la pregunta que flota en el aire.
Tan sólo una lagrima, el último resto de humanidad que queda en ella, resbala por su mejilla sin vida y cae sobre el asfalto rojo.

30/11/14

We were born to be real, not to be perfect


Siempre había pensado que aquella sería la única manera de alcanzar la felicidad. Que no había otro camino para ella. Que cuando por fin lograra sonreír ante el espejo, todo lo demás se arreglaría solo. Que únicamente podría quererse el día que la báscula marcara ese número con el que tanto había soñado. 
Así que se pasó años mirando a la vida desde detrás del cristal, persiguiendo la sombra de un fantasma. Dejó que sus sueños se oxidaran en el fondo de algún cajón, que todo lo demás se desvaneciera, convencida de que la clave de la felicidad era una palabra de diez letras. Repitió tantas veces las mismas mentiras que acabó por creérselas.
Pero hoy mira hacia atrás y comprende muchas cosas. Se da cuenta de que la felicidad siempre estuvo al alcance de su mano y no supo verla. Entiende que la satisfacción de ayudar a alguien, de verles sonreír, no puede compararse ni remotamente a la de perder cada vez más kilos. Ahora sabe que luchar por la perfección, era luchar por una mentira.
Resulta que no hacía falta que la chica del espejo fuera perfecta para aprender a quererla. Resulta que las metas que la han hecho realmente feliz, son las que no se miden en números. Así que ha roto la báscula, el espejo, las cadenas. Ha decidido salvarse. Ha abierto el cajón de los sueños oxidados y les ha dado una nueva oportunidad. 
Resulta que no tenía que ser perfecta para ser feliz. Tenía que permitirse ser imperfecta.

Y tú, ¿te atreves?

2/11/14

Pero cuando tengo un pincel en la mano, todo mi mundo se calma.


Es como si todo mi mundo se redujera a una hoja en blanco, como si el resto del universo desapareciera. Como si el planeta dejara de girar y cesara ese continuo tic tac. Entonces ya no importan los minutos ni las horas, porque el tiempo lo marcan mis trazos sobre el papel.
El lápiz que sostengo entre mis dedos se convierte en una extensión más de mi cuerpo, de mi alma, como si mi propia sangre le diera vida, como si por mis venas corriera tinta.
No pienso. Solo dibujo. No busco una explicación. Sólo respiro. Y no importa que nada tenga pies ni cabeza, que no lo comprenda, que no sepa explicarlo. No importa, porque en esa dimensión más allá de la lógica y de las ciencias exactas, todo cobra sentido. Porque cuando dibujo soy libre y me encuentro. Porque todo se vuelve simple: los miedos no asustan, las heridas no duelen, la culpa no pesa. El gris se difumina y los colores brillan.

Yo dibujo cuando no me alcanzan las palabras :)

12/10/14

Maybe life isn't for everyone



Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, y a mí, últimamente, se me está apagando.
Me pregunto si estoy condenada a esto. A vivir contigo, a morir por ti. Tú me robas la vida. Cuando miro atrás, a estos once años que han pasado como un suspiro, me doy cuenta de que sólo he sido capaz de sentirme viva de verdad cuando me he alejado de ti. A tu lado solo puedo aspirar a sobrevivir. 
El problema es que el tiempo siempre acaba por volver a juntarnos. Y tenía que ser justo ahora. Justo cuando empezaba a ser feliz. Justo cuando le estaba perdiendo el miedo a soñar. Justo cuando tenía la luz tan cerca. Justo ahora que empezaba a amar a la vida.
Qué rápido se desvanece todo. La luz se convierte en cenizas, la esperanza en cristales rotos.
¿Por qué no puedo ser feliz? ¿Por qué me pongo yo misma todos los obstáculos? ¿Por qué todo regresa para arrastrarme al abismo, y por qué no logro evitarlo?
Pensar que un día, no hace tanto, te miré a los ojos y juré que no ibas a poder conmigo... Parece que, una vez más, me equivoqué.
Tal vez la vida no está hecha para todo el mundo.
Tal vez yo no estoy hecha para la vida.

16/9/14

Don't look back, you're not going there


Te repites que estás así porque tú lo has decidido. Te autoengañas tratando de convencerte de que tienes el control. Dices que tú eliges el infierno en el que ardes.
Pero, ¿a quién pretendes engañar? 
En el fondo, sabes muy bien que la realidad es otra. Sabes que tú no controlas nada, que hay alguien más detrás de ti, moviendo los hilos. ¿Y qué harás? ¿Vas a permitirle que juegue contigo?
Recuerda que si le dices sí a Ana, le estás diciendo que no a todo lo demás. Ella te absorbe por completo, no te deja ni tiempo, ni energías, ni ganas de nada más. 
Así que si eliges a Ana, renuncias a todos tus sueños y tus metas. Renuncias a viajar por el mundo, a estudiar arte terapia, a aprender otro idioma, a escribir tu historia... Olvídalo, Ana no es compatible con una vida normal. Mucho menos con una vida feliz. A ella le van más las sonrisas forzadas y las carcajadas falsas.
Recuerda que, cuando la dejas entrar, trae consigo esas noches interminables de lágrimas, pesadillas y sangre. Que te quita todo lo que disfrutas y todo lo divertido: las salidas con tus amigos, los días de playa, los paseos por Granada... Cuando ella está cerca te odias tanto, que no quieres que se te acerque nadie más.
Recuerda que Ana te convierte en alguien que no eres ni quieres ser. Que te vuelve mentirosa, manipuladora, huraña, triste, apagada, egoísta... Y eso no te perjudica sólo a ti, sino también a aquellos que tienes a tu alrededor. Tu familia, tus amigos, las personas que más quieres, las que más te quieren, sufren contigo. Pero debes elegir, o ellos o Ana. Ya sabes que con el tiempo ella consigue que los demás dejen de importarte. 
Sabe hacer que todo gire a su alrededor y se reduzca a una sola cosa: destruirte. Destruye en silencio tu cuerpo y tu mente. Te engaña con espejismos, distorsiones que te hacen daño y te encierran en ese círculo vicioso que sólo va a peor.
Te crees muy lista, pero ella lo es más. Si te arrastra hacia su terreno ya no podrás ganarle. No le sigas el juego, tienes armas con las que vencerla. Enfréntate a ella. Lucha por lo que de verdad quieres, como siempre has hecho.

12/9/14

We'll have wings, eventually


¿Me escuchas?
Soy esa voz en off dentro de tu cabeza. Esa a la que últimamente ya casi no prestas atención. La que te dice que no te rindas, que lo intentes una vez más, que no todo está perdido. Soy un poco de razón, un mucho de corazón, otro poco de conciencia y una pizca de intuición. Soy tus sueños y tu esperanza. Soy el motor que te mantiene en marcha, la que siempre ha estado a tu lado, dictándote por dónde seguir.
Cuesta recordarlo, ¿eh? Cuesta creer que la luz está tan cerca, cuando todo lo que ven tus ojos es oscuridad. Cuando todo parece irse a pique sin que puedas controlarlo. 
Sé que hay otras voces en tu cabeza que se elevan apagando la mía. Sé que hoy los demonios gritan mucho más alto que tu ángel... Sé que hay miedo, dudas, inseguridad. Pero déjame contarte un secreto: yo formo parte de ti en mayor grado que todas ellas. 
Piensa en esa época años atrás, cuando eras una niña. Entonces también sentías miedo, pero la curiosidad y tu deseo de descubrir, crecer y aprender, eran mucho más fuertes. No dejabas de soñar por miedo a las pesadillas. Simplemente te dejabas llevar por lo que te apetecía, hacías aquello que te hiciera feliz y punto. Eso es lo que siempre has sido: curiosa, aventurera, atrevida y soñadora. La vida era mucho más fácil así. Y tú eras mucho más feliz.
Sin embargo a lo largo de los años has dejado que algunas preocupaciones desvanezcan esa luz que siempre ha brillado en ti. No te preocupes, suele pasar. Pero para eso estoy aquí, para recordarte que eres tú la que decide a quién escuchar. Que puedes hacer oídos sordos a esas voces que intentan paralizarte y volver a seguir los dictados de tu niña interior. Que juntas, tendremos alas.

19/8/14

But with the beast inside, there's nowhere we can hide


Tú, siempre tan seductora e irresistible. Audaz y manipuladora, tal como te conocí. Tú y tus viejas promesas, ya descoloridas de tanto repetirlas.
Yo, amante del peligro, siempre deseando caer en tus redes, dispuesta a probar de nuevo el fruto prohibido.
Te acercas a mi oído, susurrando palabras vacías con tu lengua viperina, y mi corazón se acelera cuando imagino tus colmillos desgarrando mis venas. Lo irónico es que, aunque me robes los días, jugar con la muerte me hace sentir viva.
Te odio, pero te busco, solo para luego huir de ti. Te quiero, pero me das miedo. Me da miedo quererte. Y me dueles, me dueles mucho, sin embargo te necesito.
Te extraño cuando te alejas, pero cuando estás cerca no respiro.
Nuestro tira y afloja de toda la vida, nuestro círculo vicioso, nuestras clásicas paradojas...
Tú y yo estamos hechas de incongruencias.

17/8/14

The innocent can never last


Íbamos en los asientos traseros del coche de mi padre, tú viajabas junto a la ventanilla derecha, mi hermanita iba en su silla, a la izquierda, y yo en el asiento de en medio. Delante iban papá y mamá. Recuerdo que habías colocado tu brazo izquierdo dulcemente alrededor de mi cuerpo, y yo dormía sobre tu hombro, seguramente con la boca abierta, como siempre.
Era verano, lo sé porque llevaba mi vestido blanco con flores celestes. Me encantaba ese vestido. Además debía de hacer calor, porque habías bajado el cristal de tu ventanilla. Lo recuerdo porque me despertó un mechón de mi pelo que se movía por los soplidos del viento, y me hacía cosquillas en la cara. Era una escena tan tierna, tan familiar…
No sé si te diste cuenta de que abrí los ojos, de que estaba despierta. De que estaba viva. De que podía verte y sentirlo todo, como sentí tu mano apoyándose sobre mi pierna. Noté la suavidad con que levantaste mi vestido, ese que tanto me gustaba. Y la aspereza de tus dedos que acariciaron mi piel bajo el algodón floreado, buscando lentamente el camino hacia territorios inexplorados de mi cuerpo. Escuché, por primera vez, tu respiración en mi oído, algo agitada.
Todo era tan extraño… tus caricias me erizaban la piel, al mismo tiempo que me dolían por dentro. Y no entendía nada, no sabía cómo reaccionar. Cerré los ojos y fingí que dormía, mientras todo mi interior se sacudía violentamente, implorándome que hiciera algo para detenerte. Pero mis músculos no respondían a las súplicas de mi mente. Era como si mi alma se hubiera separado de mi cuerpo. No me moví.
Fue la primera vez que me tocaste. La primera de muchas. Y yo te lo permití. Era tan culpable como tú.


Shit. It hurts to remember. It fucking hurts.

10/8/14

The monster is back


Ha vuelto.
Está justo ahí, detrás del espejo. Te mira con sus ojos enrojecidos, llenos de culpa, odio, asco, vergüenza. Te mira y te odias, porque sabes que la estás dejando ganar. Tanto tiempo huyendo de ella y ahora te paras a esperarla, a buscarla, a llamarla.
Las voces se multiplican, las sombras se vuelven más oscuras, las noches se estiran y las pesadillas también.
¿Por qué haces esto? ¿Por qué vuelves al infierno del que tanto deseas escapar? 
¿Por qué por más que lo intentas no consigues darle la espalda de una vez por todas?

1/8/14

¿Quién huye de quién?


¿Quién huye de quién? Me pregunto mientras observo cómo te alejas. Te escurres como gotas de agua entre mis dedos, que tanto anhelan beberte, fumarte, acariciarte... Pero cuando me acerco a tu piel te esfumas. Te conviertes en niebla y te desvaneces sin más.
Una y otra vez.
De vez en cuando te miro a los ojos, y es entonces cuando te deseo más que nunca... Deseo respirar tu aliento, besarte todos los rincones, abrazarte y no dejarte ir, que me ames y me dejes amarte.
Pero aunque vuelvo a perseguirte con ansias, me detengo cuando estoy a punto de tocarte.
No sé si por miedo, o porque me he acostumbrado a esta agonía de perderte continuamente.
Pero cierro los ojos, te dejo escapar y me pregunto, ¿quién huye de quién?

25/7/14

Alicia está rota



Alicia está rota.
Se nota en su mirada y en su sonrisa.
La persigue un viejo fantasma que le roba el sueño. Le susurra al oído palabras horribles, ecos de una conversación que nadie más que ella escuchó. Palabras que le resquebrajan el alma.
Por las noches dibuja bajo sus párpados sangre, demonios, dedos que señalan, silencios que acusan, manos que sobrepasan los límites. Y esos ojos de mirada esquiva que siempre convierten sus sueños en pesadillas.

¿Qué niño quiere mirar a un monstruo a los ojos? -le pregunta. Ella ya conoce la respuesta.

Alicia quiere ser fuerte, pero está rota.

17/7/14

For the first time in forever



Hoy, por primera vez en mi vida, me he sentido normal. Me he sentido como una niña mas en la playa, a gusto, bañándome, tomando el sol, riendo y disfrutando como cualquier otro... Sin que me importara cómo me quedaba el bañador. He pasado un día entero sin compararme constantemente, sin agobiarme ni preocuparme por lo que pensaran de mí los demás, sin darle vueltas a la cabeza todo el rato. Y no me he dado ni cuenta, no he tenido que luchar ni que esforzarme. Simplemente me ha salido así, de dentro, y me he dejado llevar sin más.
No sé si podéis llegar a entender lo que esta normalidad significa para mí, que no había sido capaz de disfrutar de un día de playa o piscina desde hace unos diez años. Que me acostumbré a vivir con un demonio que no me daba tregua, que me impulsaba a compararme obsesivamente con todo el mundo, que me impedía quererme tal como soy o permitir que los demás me quisieran. No sé si podéis imaginar cuánto aprecio ahora esas pequeñas cosas que me perdí durante media vida.
Últimamente todas esas cosas me importan mucho menos. La comida, mi cuerpo... Será porque no tengo tiempo de pensarlas tanto, o porque me obligo a no pensarlas y concentrarme en otras cosas. Pero por primera vez en mi vida estoy contenta con quién soy, con dónde estoy, con las metas que me he trazado, con los objetivos que voy alcanzando, con todo cuanto tengo. Y eso incluye mi cuerpo. Soy feliz, ¿qué importa cuánto pese? Vale, tengo más complejos de los que puedo contar, creo que todo el mundo tiene los suyos propios. Pero he aprendido que la inmensa mayoría de esos complejos son cosa mía, que pasan desapercibidos para los demás, igual que yo no me percato de los suyos. ¿Y por qué voy a dejar que me frenen? ¿Por qué me van a impedir disfrutar de mi vida?
Estoy más decidida que nunca a poner punto final a esta historia, a dejar atrás todo esto. Hay tantas cosas mejores esperándome adelante... 
Hoy me he sentido normal, y me ha encantado. Quiero vivir así cada día de mi vida, sin que haya ni rastro de la enfermedad que una vez me controló. Y ahora he comprobado que es posible, que soy capaz de hacerlo, de ser una chica más en la playa... De ser yo misma, y nada más.

15/7/14

Wherever the wind takes us


Te confieso que estoy asustada. Que me asusta esto que siento, porque nunca he sentido tanto, ni tan deprisa, ni con tanta intensidad.
Me asusta tu forma de mirarme, porque parece que al hacerlo desnudaras mi alma. Me da miedo que tu sonrisa me haga tan feliz, porque ahora sé que sería capaz de cualquier cosa por tal de verte sonreír. Me aterra que seas lo primero que pienso cada mañana y lo último que recuerdo antes de dormir, y que luego te cueles en mis sueños sin pedir permiso. Me horroriza que me conozcas tanto, que lo sepas todo de mí y a pesar de ello sigas a mi lado.
Te confieso que me asusta arriesgar porque temo perder. Que me atemoriza quererte porque me da aún más miedo necesitarte. Y porque tiemblo de solo pensar que algún día puedas faltarme...
Pero ya está, no hay vuelta atrás. Llegaste a mi vida para borrar de un plumazo todos mis no quiero, mis yo ni loca, mis yo que va. Llegaste y se fueron los complejos, las dudas, las vergüenzas. Porque contigo soy yo misma, y nada más. Porque a tu lado los miedos se empequeñecen y se agrandan las ilusiones. Porque tienes ese yo qué sé que me hace desear comerme el mundo, y comerte a ti. 
Así que dame la mano, cierra los ojos y salta conmigo. 
Vamos a descubrir hacia dónde nos lleva el viento.


Bah, es to mentira... yo no tengo sentimientos :P
Gracias por pasar gentecilla!!

29/6/14


Tú me ofreciste tu mano cuando el resto del mundo me daba la espalda. Cuando yo misma le daba la espalda al mundo. Supiste mirar más allá de mis máscaras. Donde los demás se limitaron a poner etiquetas y juzgar, tú te tomaste el tiempo de preguntarte por qué, de conocerme. Cuando la mayoría cerraron los ojos, guardaron silencio y fingieron que no pasaba nada, tú tuviste el valor de decirme la verdad a la cara, de hacerme abrir los ojos. Me has acompañado en cada paso del camino desde hace ya más de cinco años. Me has visto caer innumerables veces, y no obstante no has perdido la paciencia conmigo. Me has ayudado a levantarme tras cada tropezón, confiaste en mí incluso cuando yo dejé de hacerlo. Me conoces mejor que nadie y me entiendes mejor que yo misma.
Juntas hemos pasado horas interminables de madrugada hablando hasta quedarnos dormidas, hemos mantenido las conversaciones más extrañas y absurdas que se puedan imaginar, nos hemos reído hasta llorar y hemos llorado hasta reírnos.

Me has dado y me has enseñado tanto que nunca me cansaré de decirte lo afortunada que me siento de tenerte en mi vida. Que me has ayudado a crecer y a convertirme en alguien mejor, que has llegado a ser como una hermana mayor para mí. 
Gracias por todos los momentos que me regalas, por los chistes malos, por las carcajadas, por ser la cocinitas del grupo, por tus abrazos, por los conciertazos que montamos en tu coche, por confiar en mí, por tus consejos, por tragarte todas las pelis de superhéroes que me gustan (y las de Star Wars que te tocarán próximamente...) Por todos los "chiquillo ven", "la que ha liao el pollito" y "Stacy apretá cual caja de tizas de las cuadrás".

Gracias por todo esto y por mil cosas más, te quiero.

PD: Teníais que ver las sonrisas tan tontas que me sacáis con vuestros comentarios :) Mil gracias a vosotros también por seguirme!

24/6/14

No one saves us but ourselves


Tú, que eras la soñadora por excelencia, que tenías la más radiante de las sonrisas. Tú que convertías los inviernos en primaveras, que sabías crear música con tu risa, que hacías magia con tus dedos y milagros con tus labios...

Tal vez hiciste mal en no tenerle miedo a nada.

Dime, ¿cuántas lágrimas se esconden detrás de tu sonrisa? ¿Cuántas noches sin dormir encierran tus pupilas?

Has dejado de saltar en los charcos, de bailar bajo la lluvia, de levantarte temprano para ver amanecer. Ya no robas besos ni regalas abrazos, ya no dedicas canciones, ya no les buscas formas a las nubes.

Te deslizas con sigilo entre las sombras, difuminándote en la penumbra que tú misma has creado. Eres frío y silencio, soledad y dolor. Te apagas poco a poco, vas muriéndote a trocitos.

Tú, que nunca has sido de las que se rinden.

Mírate. Pero mira más allá del espejo. Más allá de las cicatrices que cubren tu piel, más allá de las sombras oscuras que enmarcan tu mirada. Busca detrás de los huesos, de la sangre, de las lágrimas; incluso detrás de todos tus miedos y tus dudas. 

Búscate allí donde todo comenzó, y hallarás a la única persona capaz de salvarte.

20/6/14

Renacer


Me rendí la madrugada del 16 de febrero de 2011. 
No importa por qué. Simplemente sentí que todo me venía demasiado grande, que ya no me quedaban fuerzas. Así que decidí morir.
Fueron veinte pastillas y algo de alcohol las que me hicieron dormir profundamente. Cuando cerré los ojos, estaba convencida de que aquel era el telón que ponía punto final a mi corto intento de vida.
Pero me equivoqué. Varias horas después desperté confundida, entre lágrimas y sangre.
Era un día frío, gris, de esos en que el viento susurra palabras extrañas entre las ramas de los árboles. Creo recordar que en algún momento de la mañana el cielo lloró. Y yo también. Lloré porque había fallado, igual que fallaba en todo cuanto intentaba. Lloré porque quería estar en una tumba, no en una camilla de hospital. Lloré porque les hice daño a mis padres, más daño del que nunca les había hecho. Pero sobre todo, lloré porque ya nada tenía sentido. Porque había tocado fondo, había caído todo lo bajo que podía caerse, y ya no quedaba nada que me hiciera querer seguir en esta vida.
Lloré porque seguía viva, y ya no podía soportarlo. Pero lo cierto es que, aunque había intentado suicidarme, no quería morir. Aquel día no lo entendí, ni tampoco al día siguiente. Me hicieron falta varios meses para poner un poco de orden en mi cabeza, pero finalmente comprendí que lo que yo deseaba no era morir, si no dejar de sufrir. No odiaba la vida, odiaba mí vida. Odiaba el infierno en el que la había convertido. Entonces entendí que solo me quedaban dos opciones: morirme o intentar cambiar mi vida.Y puesto que la primera opción era irreversible, decidí darme una última oportunidad para tratar de arreglar las cosas. 
La verdad es que caí muchísimas veces, pero siempre volví a levantarme. Y sé que tendré que seguir levantándome porque aunque ya esté mucho mejor todavía me queda camino por delante. De lo que ya no tengo ninguna duda es de que vale la pena salir de todo eso, de que la vida que tengo ahora no la cambiaría por nada, y de que no quiero volver atrás nunca.
La enfermedad la viví como un infierno, pero salir de ella no significa que mi vida se vaya a convertir automáticamente en un paraíso. Seguirá habiendo problemas, seguirá habiendo retos y obstáculos, pero la diferencia está en saber enfrentarse a ellos sin tener que recurrir a algo que me mata. 
La diferencia está en que cuando te alejas de la enfermedad y te empiezas a asomar a la vida de verdad, te conoces a ti misma, compruebas que puedes vivir sin ella y que eres mucho más de lo que creías que eras... descubres que la mayoría de los límites te los pones tú sola, y al ir viendo cómo eres capaz de superarlos y llegar más lejos de lo que imaginabas, recuperas las ganas de vivir.

26/5/14

Some memories never fade away


Tu paso por nuestro mundo fue tan efímero como un sueño. Uno de esos sueños que al despertar recuerdas con una sonrisa. Fuiste una estrella fugaz  que dejó una estela imborrable tras de sí. 
Cuando pienso en ti automáticamente se forma un cúmulo de preguntas en mi cabeza. Pero si cierro los ojos y lo pienso fríamente, entiendo (o creo entender) que no pude salvarte. Que nadie puede salvar a nadie más que a sí mismo. Así que opto por aceptar que hay realidades que no puedo cambiar y dudas que nunca podré resolver. Dejo a un lado las preguntas y me quedo con todos los momentos que compartimos. 
Te recuerdo. Como esos instantes justo al despertar, cuando el sueño se convierte en vigilia y sus horizontes se funden en uno solo. Aún te siento conmigo. 
Y sonrío.

7/5/14

I make my own destiny


Hace tiempo que no hablamos, Ana. Así, cara a cara, sin tapujos. Déjate de falsas sonrisas y mírame a los ojos. Nos conocemos desde hace ya suficiente tiempo como para tener que fingir. He visto más allá de tus máscaras, de tus mentiras, de tus apodos que te hacen sonar casi humana. He visto de cerca tu lado más real, más cruel, más retorcido. Conmigo ya puedes quitarte el disfraz de princesa, porque he conocido al demonio que se oculta detrás. 
Me costó años darme cuenta y me ha costado más aún admitirlo. Dicen que el amor es ciego, y sí, yo te amé. Te quise más que a nada y más que a nadie, lo dejé todo por ti. Te entregué todo cuanto era y todo cuanto tenía. Me cegaste. Creí que me habías destruido. Creí que no había otra salida. Creí que no había nada más que pudiera hacerme feliz. Qué equivocada estaba...
Hoy puedo decirte, finalmente, que te odio. Sin dudas ni remordimientos. Ya no te quiero en mi vida. Me daba miedo abandonarte, nunca me creí capaz de existir sin ti, sin embargo ya no me asustas. No me asusta dejarte ni enfrentarte. Y no hay nada que puedas decir que me haga cambiar de opinión. No tienes nada que ofrecerme que se acerque si quiera a lo que tengo ahora. La satisfacción de perder un kilo jamás podrá compararse a la felicidad de reír con todas mis ganas, a la libertad de decidir por mí misma, a la tranquilidad de no tener que fingir. Cada día camino más segura de por dónde piso. Cada paso me convence más de que avanzo en la dirección correcta. Cuanto más me alejo de ti, mejor me siento.
Sé que seguramente habrá momentos en los que vuelva a titubear, sé que es muy probable que dé algún paso en falso y tropiece más de una vez, pero algo ha cambiado: No seré yo quien te busque. Estoy decidida a huir de ti, y sé que algún día, tarde o temprano, me alejaré tanto que ya no puedas alcanzarme. 
Fuiste la peor de las pesadillas convertida en la peor de las realidades, pero he aprendido que de todo lo malo se puede extraer algo positivo. Y tú, a pesar de tanto dolor como me causaste, sin darte cuenta me hiciste más fuerte. No voy olvidar el daño que me hiciste. No podría aunque quisiera, me dejaste llena de cicatrices que esconden lecciones. Así que te advierto que no voy a perderte de vista. No voy a bajar la guardia, voy a estar pendiente de ti y de tus jugarretas. Pienso luchar sin descanso, ya no solo por mí, si no algún día también por otras de tus víctimas. 
Ya no me controlas. Hoy, yo creo mi propio destino.

30/4/14

You need to know


Tienes que entender que la vida está compuesta de ciclos que se repiten. Que es propio de los humanos cometer los mismos errores vez tras vez. Debes aprender que tener miedo no te vuelve cobarde, ni llorar te hace débil. Necesitas comprender que la felicidad absoluta no existe, igual que no existe la perfección, ni las oportunidades únicas. Tienes que empezar a ver más allá del blanco y del negro, tienes que pensar en términos un poco menos absolutos.
Entiende que cada error que cometas es en sí mismo una oportunidad: la oportunidad de levantarte de nuevo, de aprender, de crecer. Tienes que entender que el miedo puede hacerte valiente si te enfrentas a él. Que si un día te apetece llorar, no significa que hayas fallado, significa que eres humana, que aún sientes, que aún estás viva. Debes aprender a apreciar la belleza que se esconde en la imperfección, y comprender que si no fuera por los momentos malos, sería imposible valorar todo lo bueno que nos rodea. Que las oportunidades, igual que la materia, no se crean ni se destruyen. Simplemente se transforman, pero jamás se agotan: está en ti aprovecharlas o dejarlas pasar. Tienes que salirte de la escala de grises, y verás que existe todo un círculo cromático por descubrir.
Olvídate de todo lo que te contaron sobre el destino y aquel rollo de que cada uno tiene una misión en la vida. Elige tu propia misión. Atrévete a ser tú quien decida tu destino.

19/4/14

And big girls don't cry



Me apetece llorar. Es más, creo que necesito llorar. Pero no quiero hacerlo, porque llorar significaría ceder, sería reconocer que estoy asustada, que soy frágil y que cualquiera puede romperme fácilmente.
Sería admitir que todo lo que intento controlar se me está yendo de las manos, que vuelvo a perderme y sigo siendo el mismo desastre de siempre.
Llorar sería venirme abajo del todo, y no puedo permitírmelo. No, porque sé que en el momento en el que caiga la primera lágrima ya no podré detenerme, y no hay sensación que odie más que la de llorar sin poder parar, sin aliento, sin que el nudo del estómago desaparezca o al menos se haga más pequeño, sin nadie que me abrace y me diga que todo va a ir bien.
Quizás sería distinto si tuviera alguien a mi lado en este preciso momento, quizás me atrevería a llorar si hubiera un hombro en el que hacerlo. Pero eso sería demostrar una vez más mi debilidad, mi dependencia. Llorar es de valientes, y yo soy demasiado cobarde hasta para eso.
Hoy no hay hombros, hoy no hay abrazos. Hoy me toca ponerme otra vez la máscara que tanto detesto y mostrarle al mundo mi mejor falsa sonrisa.

6/4/14


Recuerdo aquella Lucy de hace tres años, aquella niña que ya estrenaba los dieciocho pero todavía no había comenzado a vivir. La niña de sonrisa asustada y mirada cansada, que temblaba como una hoja al viento.
Recuerdo a esa Lucy que, de no haber tenido una mano amiga empujándola en la dirección correcta, habría salido corriendo hacia el lado contrario. Aquella Lucy que llamó al timbre con el corazón en un puño y dijo con apenas un hilo de voz que venía a una primera consulta. Recuerdo el miedo que bailaba en sus ojos: miedo a ser juzgada, a volver a fracasar, a decepcionar a más gente, a perderlo todo...
Recuerdo cómo esa Lucy rompió a llorar cuando le mandaron las primeras pautas del tratamiento, cómo sintió desmoronarse todo aquello que consideraba su estilo de vida. Recuerdo a Lucy deseando abandonar, rendirse, dudando vez tras vez, preguntándose cada mañana si tantos esfuerzos valdrían realmente la pena. 
Lucy tropezó tantas veces que ya perdió la cuenta, pero sabe que se levantó las mismas y una más. Y seguirá haciéndolo, porque la vida es eso: levantarse tras cada caída y continuar la marcha. Porque cada cicatriz marcada en su piel conlleva una lección grabada en su memoria.  
Lucy ya no se pregunta si algún día valdrá la pena, porque entiende que ese día es hoy, y será mañana, y el día siguiente y también al otro. Ahora se encarga de hacer que cada día, cada hora, cada minuto de su vida valgan la pena, porque rendirse ya no entra en sus planes.

20/3/14

Quizás


Quizás sea cierto, después de todo.
Quizá el demonio que invadió mi mente sin permiso, un día de estos decida hacer las maletas y largarse para no regresar. Quizá me devuelva todo cuanto me quitó y me conceda ser feliz sin condiciones.
Tal vez mi corazón deje de latir por inercia y empiece a hacerlo con fuerza propia. Puede que entonces aprenda a querer de nuevo. Puede que logre vencer al miedo y finalmente me atreva a besar con los ojos cerrados.
Parece que llevabas razón cuando decías que las voces se callarían a fuerza de ignorarlas, que las heridas acabarían cicatrizando y que volverían a brotarme las sonrisas desde adentro. Ya no parece tan surrealista creer que pronto podré remontar el vuelo y tocar el cielo una vez más. Porque una de las lecciones más hermosas que me ha dado la vida, es que los sueños imposibles también  se hacen realidad.

6/3/14

Siente



A Alicia le asusta sentir. No quiere enamorarse por si le rompen el corazón. Le da miedo apegarse demasiado a otros para, tarde o temprano, tener que despedirse. Le asusta ilusionarse por si termina llorando. Ha dejado de intentar por temor a fallar.
Alicia ha puesto el corazón en stand by, y no entiende que vivir implica sentir, que una existencia sin emociones carecería de valor.
Así que Alicia, cariño, siente mientras estés a tiempo, mientras haya un corazón latiendo dentro de tu pecho, mientras la sangre fluya por tus venas como un manantial.
Siente la magia de querer y saberte querida. Siente la paz de poder confiar en alguien sin reservas. Siente el alivio de decir adiós a tiempo y la ilusión de comenzar de cero. Siente la satisfacción de alcanzar una meta o de cumplir un sueño. Siente la libertad de amar sin ataduras. 
Siente la adrenalina de romper algunas reglas. Siente tu corazón latiendo a mil por hora justo antes de un primer beso. Siente cada centímetro de tu piel erizándose cuando haces el amor. Siente la caricia del sol de mayo y de la lluvia de abril. Siente el cariño que te envuelve en un largo abrazo.
Siente la felicidad que se queda flotando en el aire tras soltar una carcajada, y siente la calma que llega después del llanto.
Siente todo lo que puedas y con la mayor intensidad posible. Ríe, llora, asústate, ilusiónate, enfádate, diviértete, ama, odia... Y sobre todo, no olvides sonreír, porque cuando lo haces irradias felicidad.

PD: ¿Ya le habéis dado me gusta a mi página de Facebook? ;)

19/2/14

Cuando menos te lo esperas


Y de repente un día sonríes. Así, sin más, porque te sale de adentro. Porque caes en la cuenta de que todo aquello que tanto te asustaba, ya casi ni te preocupa. Porque te asombras al descubrir que has conseguido eso que tenías por imposible, que has llegado a donde jamás te creíste capaz. Porque te sientes más cerca del otro lado.
Y ahí estás, mirándote al espejo y pensando: "joder, pues no era imposible después de todo." De repente notas que ya no falta tanto, que has recorrido mucho camino dando pasitos tan pequeños que prácticamente no veías el avance. Pero te paras a mirar en retrospectiva y entiendes que todo el esfuerzo, todas las lágrimas, todas las caídas, todos los baches valieron la pena, porque te hicieron más fuerte, te enseñaron, te empujaron hacia adelante. Entonces tienes más claro que nunca que no vas a abandonar la lucha, porque de repente crees en ti misma, en los que te guían, en los que te apoyan y en los que te acompañan.
De repente, cuando menos te lo esperas, descubres que has vuelto a ser tú.

31/1/14

Otra carta al pasado


Pequeña Lucy, necesito hablarte... Sé que te he odiado durante mucho tiempo, demasiado. Sé que te he hecho pagar por un delito que no cometiste. Creía que tenía que perdonarte, pero me parece que en realidad soy yo quien necesita tu perdón. Sí, te pido perdón por haberte odiado sin tener motivos para ello. Perdóname por culparte por algo de lo que no eres en absoluto responsable, por señalarte como la causa de mis errores posteriores y por guardarte rencor. No eres más que una niña, no mereces que nadie te odie, no mereces que nadie te haga daño...
Lamentablemente, no puedo protegerte desde donde estoy hoy. Es tarde para eso. Pero ¿sabes algo? las cosas que pasaron, las que estás viviendo ahora, buenas y malas, todas ellas me han traído hasta aquí. Y te doy las gracias, porque soy feliz. He aprendido muchas cosas que de otra manera no habría aprendido. He podido sacar muchas cosas positivas de entre tanto dolor. 
Aún eres muy pequeña para entender todo lo que tengo que decirte. La vida se encargará de enseñártelo con el tiempo, pero mientras tanto déjame adelantarte algo: mejorará. Créeme, lo hará. Sé perfectamente cómo te sientes. Sé lo confundida y lo perdida que te encuentras. Y sé que tienes miedo. Tienes tantos miedos, mi niña... Tienes miedo de hablar, miedo de que no te crean, miedo de que se enfaden y dejen de quererte. Pero no voy a obligarte a contarlo, porque sé que no puedes hacerlo. No pasa nada, no te escribo para que cambies el pasado. Te escribo para que entiendas algo: Tú no tienes la culpa. 
Él te ha contado historias maravillosas, y a ti te encantan las historias. Igual que te gusta jugar, y él te enseña juegos nuevos. Recuerdo ese coche que nos construyó con un cajón de frutas viejo y cuatro ruedas oxidadas. Te encantaba... reías a carcajadas cuando te subías, y él te empujaba y luego te dejaba caer por las cuestas. ¿Cómo culparte entonces, por confiar en alguien que te hace reír tanto? ¿Cómo juzgarte por buscar la compañía de una persona que te hace sentir bien? 
Sé que hay juegos que no te gustan tanto, los de las puertas cerradas y las cortinas echadas. Sé que hay juegos en los que siempre acabas perdiendo, pero sigues jugando porque no quieres que se enfade. Por muy contradictorio que sea, le tienes un gran cariño y sin embargo a menudo lo odias. No te atreves a desvelar vuestro secreto porque en el fondo sabes que es algo muy malo... Te preocupa que nadie te crea, o que te regañen, o peor aún, que todos dejen de quererte. 
Cariño, nadie te odiará nunca por esto. Las personas que te quieren, te quieren por quien eres, y siempre lo harán. No has cambiado, no has hecho nada malo. Simplemente estás confundida porque tienes que cargar con algo demasiado complicado para una niña de siete años. Ahora te parece imposible que alguien te quiera si no es de ese modo, te sientes como el juguete de todos y no crees servir para nada más. Pero con el tiempo verás que no es así. Hay otras cosas que se te dan muy bien, verás que las personas te valorarán por mil motivos distintos. Quizás no seas la mejor en nada, pero hay algo en lo que nadie te supera, y es en ser tú misma. Tú eres mucho más de lo que te han hecho creer.
La vida puede ser muy perra, y las cosas se van a poner bastante jodidas para ti. Pero eres fuerte, mucho más de lo que imaginas. Ya lo descubrirás. Tan solo quiero pedirte que nunca te rindas, jamás permitas que las dificultades puedan contigo.
Antes de despedirme, quisiera darte un último consejo: no le odies. No vale la pena. Guardar rencor solo te hará más daño. Perdónalo, perdónalo porque tampoco es tu derecho juzgar a nadie. No sabes si algo funcionaba mal en su cabeza, no sabes lo que él haya vivido o sufrido en su pasado... En realidad, no conoces cuáles eran sus intenciones. Es demasiado pronto para que lo comprendas, pero recuérdalo para más adelante. Si perdonas te quitarás un peso enorme de encima.
Yo seguiré esforzándome por perdonarme también. Apenas estoy comenzando a entender ciertas cosas, todavía estoy hecha un lío bastante enorme... Pero ahora tengo claro que tengo que perdonarme. Ya te he castigado bastante por algo que no fue tu culpa. Es hora de que seas feliz.

30/1/14

¿Cómo saberlo si no lo intentas?


Es difícil ser fuerte cuando se está librando una batalla en tu interior. Una batalla que agota tus energías. Si cada vez que doy un paso en la dirección correcta un demonio me grita que vuelva por el mismo camino. Y sé que los demonios no son de fiar, pero ¿en quién puedo confiar? Las promesas son frágiles... ¿Cuántas veces me han asegurado que todo iba a salir bien, que no me iba a quedar sola, que encontraría la salida...? Muchas. Ya perdí la cuenta. Y sigo esperando. Pero sentándome a esperar no voy a conseguir nada. Eso está claro. Los milagros son muy bonitos, pero no existen. Si algo me ha enseñado la vida, es que para conseguir cualquier cosa, hay que currárselo.
Puede que nada cambie, o puede que sí. ¿Cómo saberlo si no lo intento? Sola no he podido. Pero ahora tengo una oportunidad que muchos envidiarían, y no puedo dejarla pasar. No puedo rendirme. Lo más difícil fue decidirme a cambiar. Querer. Y eso ya está hecho. Todavía queda mucho camino, pero no me servirían de nada los esfuerzos que hice si ahora me echo atrás... Tengo que seguir. Por muy difícil que sea. Y presiento que va a ser más difícil de lo que me puedo llegar a imaginar. Me gustan los desafíos, me lo tomaré así. No pienso abandonar la partida.

Sigo releyendo libretas viejas a ver si encuentro algo que me convenza de lo que ya sé: que no puedo rendirme. Gracias a todos por los comentarios :)

29/1/14


He intentado odiarte, ¿sabes? Lo he intentado con todas mis fuerzas. Me he dejado la piel tratando de odiarte. Es más, creo que lo conseguí. Te he guardado rencor durante años, aún a sabiendas de que solo me perjudicaba.
Pero hace tiempo que me di cuenta de que en realidad no es a ti a quien odio. No es a ti a quien no puedo perdonar. Es a mí misma. Yo soy la responsable, siempre lo fui y nada podrá cambiar ese hecho. No sé si sabes cuánto duele vivir sabiendo lo que hiciste mal, tener que cargar con esa maldita culpa cada minuto de tu existencia. Y que no pase un día sin que lo recuerdes, sin que te detestes, sin que te odies mucho más de lo que ningún otro ser humano podría odiarte.
No sé si sabes cómo duele el que otros te quieran, simplemente porque no saben la clase de monstruo que eres en realidad...

27/1/14

When you do what you fear most, then you can do anything




Releyendo un diario viejo encontré esto que escribí hace como dos años y que era justo lo que necesitaba recordar. Aquí lo dejo :)

Vivo en una contradicción constante, yendo de un extremo al opuesto. De querer a no querer, de tomar una decisión a pensar lo contrario, de dar un paso adelante y dos atrás.
Y todo por miedo. Me da miedo cambiar, quizás porque estoy tan acostumbrada a esto que siento que ya no sabría qué hacer ni cómo sobrevivir sin "Ana". Me da miedo fracasar, quedarme en el camino, me da miedo no ser lo suficientemente fuerte. Pero también me asusta seguir como hasta ahora, porque sé perfectamente que no puedo acabar bien. Y para qué negarlo, lo que más me asusta es engordar. Es un miedo irracional y exagerado, pero inevitable.
Sin embargo no quiero vivir siendo esclava de mis miedos. Siempre he dicho que no es valiente quien no le teme a nada, sino quien reúne el valor necesario para plantarle cara a sus temores. Y eso es lo que quiero hacer, aunque por momentos se me olvide y cambie de idea.

16/1/14

A veces es necesario mirar atrás


Dicen que la vida sólo se puede comprender mirando hacia atrás.
Últimamente he notado que tiendo a idealizar el pasado, a recordar las peores épocas de mi enfermedad como si hubieran sido un cuento de hadas, cuando la realidad es que aquella vida me quitaba muchísimo más de lo que me daba. Es por eso que de vez en cuando me viene bien echar una ojeada al pasado para ver las cosas un poco en perspectiva, pararme a pensar un momento en todo el daño que me causó.
Pero también dicen que la vida sólo se puede vivir mirando hacia adelante.
Y es que de poco sirve echar la vista atrás si no es para aprender. Así que la idea no es quedarse varado en el pasado, sino extraer lecciones positivas de todo lo que ya hemos vivido. Lecciones que nos sirvan hoy, porque al fin y al cabo, el presente es lo único que tenemos.
En fin, que después de pararme a mirar un poco el camino recorrido y las huellas que me han traído hasta aquí, he llegado a unas cuantas conclusiones en cuanto a lo que quiero y lo que no:
  1. No quiero volver a mentir a la cara a las personas que me importan.
  2. No quiero perder otra vez todo lo que tanto me ha costado recuperar.
  3. No quiero sentir nunca más esa desesperación que me asfixiaba.
  4. Quiero seguir consiguiendo retos y superándome a mí misma.
  5. Quiero cumplir mis promesas.
  6. Quiero ser feliz. 
Ya lo sé, son cosas tan obvias que caen de cajón... Solo que a veces se me olvidan. Pero bueno, afortunadamente siempre hay alguien ahí para recordádmelas. Así que nada, ahora palante y a por todas :)

Por cierto, voy atrasadísima respondiendo vuestros comentarios, perdonad. Muchísimas gracias por vuestras palabras, significan mucho para mí. Tenedme paciencia y os iré contestando poco a poco, que últimamente me falta tiempo para todo lo que quisiera hacer. Besos!!

10/1/14

But I know in the end it's worthwhile


Ahí está, otra vez, de rodillas sobre el polvo. Viendo la vida pasar sin más, con la mirada perdida. Ya ni siquiera intenta vivirla. Ya no le importa que las oportunidades se escurran como agua entre sus dedos. No tiene ganas de pelear contra el espejo. No encuentra las fuerzas. Se limita a sonreír sin ganas, mientras sigue caminando por inercia.
Intenta no pensar, porque no quiere sentir. No quiere sentir que se le escapa el tiempo, que el miedo le impide reaccionar. No quiere sentir que las sombras la arrastran de nuevo al laberinto, ni que se está dejando llevar sin oponer resistencia...
.
Y no es que quiera rendirse, no. Quiere luchar. Es sólo que últimamente se siente atrapada en una de esas pesadillas en las que sabes que estás soñando, pero aunque tratas de despertarte por todos los medios, no lo consigues.

6/1/14

Wake up, Alice.
It was just another bad dream.


¿Puede alguien abrazarla y decirle que todo saldrá bien?

3/1/14

Es por momentos así que la vida merece la pena


Si supierais la cantidad de veces que con solo una sonrisa me habéis devuelto las fuerzas, que vuestros abrazos me han recargado las pilas, que con unas pocas palabras me habéis ayudado a pensar mejor las cosas... Si os contara la de veces que vuestro ejemplo me anima a seguir adelante, que el simple hecho de veros me recuerda que no estoy sola, que una mirada sincera me llena de tranquilidad...
No voy a negarlo, es una lucha difícil. Hay días, muchos días, en los que lo único que me apetece es rendirme. Pero luego, cuando me regaláis esos momentos inolvidables, entiendo que todo el esfuerzo necesario merece la pena, y que lo que tengo ahora no lo cambiaría por nada del mundo. Tan solo puedo daros las gracias, una vez más, por formar parte de mi vida.