30/12/13

Más allá del uno de enero y con la vista puesta atrás

El día uno de enero de este año, publiqué una entrada en la que decía:
Sería poco realista esperar que un año traiga 365 días felices, pero os deseo que el próximo 31 de diciembre podáis mirar atrás y sentir que, en líneas generales, ha sido un 2013 feliz. Así que no olvidéis hacer que cada día valga la pena... ¡Depende en gran parte de cada uno de nosotros!

¿Sabéis? Ya han pasado doce meses y casi que me ha faltado tiempo para darme cuenta de que este año ha sido el mejor de mi vida. Y me parece mentira estar diciendo esto, me parece demasiado bueno para ser verdad. Lo escribo, lo leo, lo pienso y se me pone la carne de gallina. Todavía me cuesta creer que después de tanto tiempo finalmente estoy logrando salir del túnel.
Es raro, porque este año ha tenido bastantes momentos malos. Sin embargo, si algo he aprendido en los últimos años, es que de cualquier experiencia mala se puede sacar algo positivo, y que si aguantas los baches sin dejar de intentarlo, a la larga todo resulta en más aprendizaje, más fuerzas y en muchos casos más felicidad. Así lo hice, con ayuda de esas personas que afortunadamente siempre están a mi lado, y hoy puedo decir sin ninguna duda que este año me ha dado muchos más momentos buenos que malos. 

Tengo una costumbre un poco rara, que consiste en escribir en un papelito cada cosa buena que me pasa y guardarlo en un tarro (lo llamo "tarro de los buenos momentos", soy así de cursi). Pues resulta que este año mi tarro está a tope de papelitos, hoy los he sacado y he escogido unos pocos para compartirlos aquí. Algunos los entenderéis, otros no, pero bueno, here I go:
  • Ir de compras por primera vez en años. Punto doble porque además fui con mis mejores amigas :)
  • Recibir una bolita en el campa.
  • Salir con amigos y tomar una hamburguesa en el Burger King (también por primera vez en siglos)
  • S. me regaló un tulipán blanco.
  • Comprarme una guitarra nueva.
  • Ir al estreno de En Llamas con un montón de amigos, todos disfrazados.
  • Mis padres me escribieron una tarjeta.
  • Ponerme un bikini y bañarme en la playa (ni recuerdo cuándo fue la última vez que lo había hecho)
  • Ir al concierto de Carlos Siles con mi Wifi Girl y escuchar Cenicienta en directo.
  • Tomarme un chocolate con nata por primera vez en 5 ó 6 añazos.
Además de estas hubo otras dos cosas muy muy especiales... tanto que no quiero ni contarlas por aquí. En fin, algunas han sido cositas pequeñas, otras no tanto, pero todas se van sumando y consiguen que al final la balanza se incline a favor de lo bueno, y que los momentos malos ni siquiera parezcan importantes.
Los que me leéis de hace tiempo ya sabéis que no soy muy amiga de estas fiestas, ni de los propósitos de año nuevo y tal... Para mí es una fecha más del calendario y mis propósitos son los mismos que el resto del año. Así que seguiré luchando para que el 2014 sea incluso mejor (ya estoy en ello) y espero que vosotros hagáis lo mismo ^-^ ¡Sed felices!

26/12/13

I hate myself more than you ever could


Pero es que lo echo de menos, ¿entiendes? Lo necesito. Necesito hacerme daño para poder vivir conmigo misma. Porque me odio, ese es mi gran problema. Me odio mucho más de lo que nunca podré odiar a nadie. Tanto que no sé ni cómo explicarlo.
Me odio hasta tal punto que no soy capaz de decir una sola cosa buena de mí, ni soporto que otros me las digan. Me odio tanto que necesito que los demás también me odien.
Me odio porque no puedo perdonarme. O quizás es que no quiero hacerlo, porque ni siquiera creo que lo merezca. Y como no puedo perdonarme, tengo que hacerme daño. Por eso vivo buscando nuevas formas de destruirme, porque es la única manera que encuentro de seguir viviendo conmigo misma.
Me odio porque soy mi peor enemiga. Me odio tanto que me duele, me cansa, me desespera... Tanto que a veces desearía que el infierno existiera, sólo para mí, para poder quemarme allí eternamente.
Odio cada milímetro de mi cuerpo a ambos lados de la piel. Pero odio incluso más lo que va por dentro, lo que nadie puede ver.
Odio todo lo que soy, porque soy todo lo que odio.