28/11/13

En primera persona


Hace mucho tiempo que adquirió la mala costumbre de pensarlo todo en tercera persona. De darle mil vueltas al qué dirán, a los comentarios ajenos, a las opiniones del resto. Siempre se ha desvivido por amoldarse a los criterios de la sociedad, por alcanzar las expectativas de los demás. Le ha llevado demasiado tiempo forzar sonrisas y fabricar máscaras para complacer a otros, disfrazarse para ser quien todos esperaban que fuera. 
Pero ahora mira hacia atrás y comprende muchas cosas. Comprende que no le ha servido de nada esforzarse tanto por satisfacer a terceros, porque como consecuencia se le ha olvidado pensar en sí misma.
Comprende que no tiene sentido vivir para otros, porque, ¿quién va a vivir por ella? Al fin y al cabo, su vida es sólo suya, y no tiene más que esta. 
Así que ha decidido vivir en primera persona. Perseguir sus propios sueños, tomar sus propias decisiones y, por qué no, cometer sus propios errores. Caminará a su ritmo, sin pausas pero sin prisas. Construirá su futuro como más le guste. Se quitará las máscaras para sonreír cuando así lo sienta y llorar cuando lo necesite.
Dice que quiere ser ella misma, y punto. Quizás así logre ser feliz en primera persona.

24/11/13

Bienvenida a la vida

Creo que todos tenemos una canción que consideramos "nuestra canción". Y no me refiero a esas que nos recuerdan a alguien especial, ni a las que asociamos a determinado momento o lugar. Hablo de esas canciones que parecen escritas directamente para nosotros y que nos enamoran desde la primera vez que las escuchamos.
La primera vez que escuché Cenicieta, hace unos tres o cuatro años, efectivamente me enamoró. Más que eso, fue como si cada una de sus notas penetrara en mis venas y se quedara flotando para siempre en mi torrente sanguíneo. Como si pudiera respirar los acordes y éstos fueran inundando mis pulmones poco a poco.
Y la letra... qué decir de la letra. Sinceramente, no tengo ni idea de en qué pensaría Carlos Siles mientras la componía. Pero creo que todos tendemos a interpretar las canciones de tal forma que nos apliquen, que describan lo que sentimos o vivimos en el momento en que las escuchamos. Es una de las cosas más maravillosas de la música, que cada canción puede tener tantos significados como personas la oigan. Yo personalmente me llevé las estrofas de Cenicienta a mi terreno, la convertí casi en mi historia, y muchas de sus frases han quedado tatuadas en mi alma:


"No es mentira que te hiciste enemiga de la suerte clandestina, mirada hundida, radiante." 
Hacerse enemiga de la suerte, quizá incluso de ti misma. Pelear contra tu propia vida. Perderlo todo, perder hasta el brillo de tu mirada... Sí, me suena.
"Si te olvidas un instante, y miras hacia adelante y me dejas piropearte sin echarte a llorar, sin decir que no es verdad. Tú dices que no vales nada, yo digo que a veces pareces un hada. Tú dices que no me mereces, yo digo que pareces tonta a veces." 
Sentirte la peor mierda del mundo y estar segura de que el resto de la humanidad piensa igual. Ser incapaz creer a nadie más, porque sólo puedes escuchar la voz dentro de tu cabeza que te dice que no vales, que no te mereces nada ni a nadie. 
"Te mereces medio mundo, mil canciones y un espejo que no te engañe. Cenicienta, princesa en potencia..." 
Ya eres una princesa, ya eres todo lo que quieres ser. Sólo te falta verlo. Sólo te falta un espejo que no te engañe, que te muestre esa realidad que el demonio de tu cabeza intenta ocultarte.
"Te has metido en medio de un laberinto, rodeada de fantasmas, mariposas que no tienen alma y vuelan a suspiros. Y tu sueñas con lo mismo al borde del precipicio." 
Buscas la perfección, crees que te acercas a la felicidad, cuando la verdad es que te arrastras lentamente a la muerte y no quieres verlo. No comprendes, o no quieres comprender, que todas esas promesas a las que te aferras son simples mentiras, frágiles como mariposas que vuelan a suspiros. Deseas más que nada convertirte en una de ellas y no ves el abismo bajo tus pies.
"No confías en mis halagos, compadeces mis abrazos." 
Más de lo mismo. No te crees lo que te dicen todos a tu alrededor. Sólo confías en ese fantasma que te robó los ojos y la sensatez.

Hasta aquí, la canción parece describir toda una etapa de mi vida. Una etapa oscura, sí, pero que afortunadamente está quedando atrás. Sin embargo, lo que más me gusta de la canción son sus estrofas finales, el buen sabor de boca que te deja con ese:
"Ríe, canta, baila, posa, siéntete preciosa. A la mierda esas tonterías, bienvenida a la vida. No te engañes, sólo veo menos de media sonrisa.
Déjate de tonterías, deja de autoengañarte. Manda a la mierda a ese jodido duende que tienes en la cabeza y que ya te ha quitado bastante, ya te ha hecho suficiente daño. Aún estás a tiempo de recuperar lo que has perdido, de recuperar tu vida. Así que siéntete preciosa, que lo eres, sonríe con ganas y créetelo. Porque total, "¿para qué vas a robarte tiempo a ti misma?"

Esas son las frases con las que me quedo, las que hago mías. Ese "bienvenida a la vida" que tan acertadamente define lo que siento hoy.

11/11/13

It's time to remember what it's like to feel alive



-Mírate. No te reconozco. ¿Una napolitana de chocolate? Quién lo diría, has renunciado a todo lo que eras, a todo aquello en lo que creías...

-No, te equivocas. He renunciado a ti, a seguir escuchándote, a dejar que me engañes y me lleves por caminos que no llegan a ningún lado.

-Bueno, dilo como quieras, pero has fracasado. Tenías un objetivo y te rendiste. Aunque no me sorprende, es algo bastante habitual en ti eso de dejar las cosas a medias.

-Esos objetivos que tenía no eran realistas. Hace tiempo que me di cuenta de que me quitaban mucho más de lo que me daban, si es que acaso me daban algo. Así que no, no me he rendido, he abierto los ojos y he cambiado el rumbo. Ahora avanzo hacia una meta que sí merece la pena.

-Lo que pasa es que te han lavado el cerebro. Por eso has abandonado tu lucha. Es una pena, con lo bien que se te daba, con lo bien que te hacía sentir... Has tirado por la borda los esfuerzos de muchos años. Y lo peor es que te has traicionado a ti misma. Hamburguesas del McDonalds, napolitanas de chocolate... todo lo que jurabas no volver a hacer.

-¡Mira quién habla de lavar cerebros! No tenía ningún sentido lo que me pedías, ninguno. ¿Qué conseguía por eliminar de mi vida todas esas cosas? No conseguía nada, al contrario, solo me estaba perdiendo cosas maravillosas. Y no me refiero a los dulces y a las hamburguesas, lo que me estaba perdiendo iba mucho más allá de la comida... ¿Pero sabes qué? Ya no me engañas con tus cuentos. Sé perfectamente que no voy a engordar por cenar fuera de vez en cuando. Pero lo que es más importante, sé que no me estoy traicionando. Aquí la única traidora eres tú. Y ya no voy a dejar que controles mi vida, que decidas por mí, que me quites tantas cosas buenas. Eso se acabó. Aunque habrá momentos en los que tropiece, pero no importa, porque me levantaré. Ahora sé por lo que lucho, y créeme que nunca había tenido tantas ganas de vivir una vida sin ti.

6/11/13

Medio mundo, mil canciones y un espejo.

Si te olvidas un instante, y miras hacia adelante y me dejas piropearte sin echarte a llorar, sin decir que no es verdad...



Tú dices que no vales nada, yo digo que a veces pareces un hada.
Tú dices que no me mereces, yo digo que pareces tonta a veces.
Te mereces medio mundo, mil canciones y un espejo que no te engañe...
Cenicienta, princesa en potencia.

Ríe, canta, baila, posa, siéntete preciosa.
A la mierda esas tonterías, bienvenida a la vida.

No te engañes, sólo veo menos de media sonrisa,
¿para qué vas a robarte tiempo a ti misma?

Nunca, jamás de los jamases me cansaré de escuchar esta canción. Y ya falta nada para escucharla en directo ^-^

4/11/13

But I'm not giving up, I'm starting over.


Ojalá tuviera un botón para desconectarme. Para dejar de pensar un rato. Para dejar mi cabeza libre, despejada, vacía. Ojalá pudiera parar, sólo un momento, y respirar. Que los pensamientos que me bombardean le dieran una tregua a mi caprichosa cabeza. Pero en vez de eso, me ahogo cada vez más. Me enredo con mis propias ideas, me pierdo, no sé volver.
De repente parece como si hubiera viajado dos años atrás en el tiempo; me descubro dando vueltas en círculo por el camino que me prometí que jamás volvería a pisar.

Quisiera que alguien me entendiera. Sentir por una vez que no estoy tan loca. Quisiera entenderme yo, desenredarme, volver sobre mis pasos. Volver, esa es la palabra clave. La palabra imposible.
Pero incluso cuando todo parece imposible, en algún rincón sigo queriendo que todo esto termine.
Y sé que aunque sea ridículo, voy a levantarme y a intentarlo otra vez.