21/9/13

Soy gangrena



Tengo una especialidad que más bien es una maldición. La habilidad sobrehumana de hacer daño a mi alrededor. Soy gangrena, si la gente no me amputa pronto de sus vidas acaban sufriendo. Y no me refiero a gritar alguna vez algo sin pensarlo y luego arrepentirme. No hablo de esas palabras hirientes que a todo el mundo se le escapan de vez en cuando. No, yo soy peor que eso. Yo cuando abro la boca la cago y a lo grande. Parece que no me bastara con dañar a una persona por vez, tengo que joder como mínimo a 2 o 3 al mismo tiempo. Y cuanto más los quiero, cuanto más hacen por mi, cuanto más me dan... más daño les hago en cambio.
A veces pienso que me iría mejor la vida si fuera un avox; ya sabéis, los de los Juegos del Hambre, los traidores a los que les cortaban la lengua... 
Me esfuerzo por mantener a todos lejos de mi. No quiero que me conozcan, no quiero que me tomen cariño para luego llevarse un palo. Pero de vez en cuando, algunas personas consiguen atravesar mis barreras y abrirse paso hasta mi corazón. Peligro. Porque no importa cuánto me esfuerce por hacer las cosas bien, no es suficiente. Tarde o temprano llega el día en el que terminan pasándolo mal por mi culpa, y yo también al darme cuenta de ello y no poder evitarlo. Pero ya está, lo mejor que puedo hacer es dejarlos ir y que se alejen de mi tanto como puedan. Es la única manera de protegerlos de mi veneno.