23/4/13

La luna se nos quedó pequeña



Las circunstancias de la vida los habían obligado a separarse años atrás.
Y sin embargo, aun estando cada uno en un extremo del planeta, sus sentimientos permanecían intactos. Aún en la distancia sus corazones seguían latiendo en la misma sintonía, sincronizados, unidos.
Ella se asomaba al balcón, alzaba la mirada al cielo y observaba la radiante luna esbozada en el lienzo negro de la noche.  Y sabía que miles de kilómetros más allá, el abriría la ventana para contemplar el mismo satélite.
Sabían que no importaba cuántas franjas horarias los separaran, ambos vivían bajo el mismo cielo, dormían bajo las mismas estrellas y la misma luna velaba sus sueños. Se habían acostumbrado a conformarse con eso, y eran bastante felices así.
Por eso a él le sorprendió tanto  abrir la puerta esa noche y encontrarla en la calle, con una maleta pequeña en la mano y una sonrisa enorme en la cara.

-¿Qué haces tú aquí? –preguntó, aún sin poder creer lo que sus ojos veían.
-La luna se nos quedó pequeña –respondió ella, y le abrazó deseando no soltarle nunca.



Punto y aparte. ¿Cómo estáis criaturillas? Habréis notado que ya no publico tanto como antes... Pero ahora que estoy de prácticas tengo y un poquillo más de tiempo trataré de ponerme las pilas con el blog, a ver si vuelvo a cogerle el ritmo a esto jeje.
Cambiando de tema, vuelvo a repetir lo de siempre: me encanta, me encanta y me encanta leer vuestros comentarios. En especial me llegaron los que me dejásteis en la entrada de la carta al futuro. Muchas gracias por tomaros el tiempo de escribirme unas palabras y sobre todo por vuestro apoyo. Sabed que siempre los leo, y trato de responder a todos... aunque aprovecho para disculparme por si alguna vez se me pasa responder a alguno.
Bueno y por último, ya que es 23 de abril, estamos intercambiando recomendaciones de libros en la página de Facebook de Susurros del Silencio. Por si os interesa, os dejo el enlace aquí. Y si os apetece, dejáis vuestro granito de arena ;)

18/4/13

Gracias por existir

Dedicado a esas personillas que hacen de mi mundo un lugar mejor...



Yo no quiero amigos de esos que aparecen de la noche a la mañana y desaparecen igual de rápido.
No quiero amigos de los que le dan a "me gusta" a todas tus publicaciones en Facebook pero no se saben ni tus apellidos. No quiero amigos de los que solo aparecen cuando todo va bien, que siempre están dispuestos a salir a divertirse y a reírse un rato pero dejan de existir cuando lo que necesitas es un hombro en el que llorar.
No quiero amigos que no me acepten ni que pretendan cambiar todo lo que soy.
No quiero en mi vida gente envidiosa, gente que necesite pisotearme para sentirse mejor consigo misma, o que se alegre de mis fracasos. Tampoco quiero a los pesimistas que solo ven el lado negro de todo, o a los que nunca intentan nada por miedo a fallar.
No quiero amigos hipócritas que se dediquen a hablar de mí a mis espaldas. Ni amigos que me regalen los oídos y me aplaudan todo lo que hago. No quiero amigos que cambien cuando están conmigo.
No, yo quiero amigos de verdad.
Elijo a aquellos con quienes puedo compartir cosas en la vida real, y no solo en Facebook. Compartimos momentos, historias, risas, experiencias...
Elijo amigos como tú, con personalidad, auténticos, que no tengan miedo a ser sinceros cuando estén conmigo. Con las ideas claras y la valentía de defenderlas.
Te elegí a ti porque se atreves a arriesgar, porque no te sientas a autocompadecerte, sino que te levantas a luchar contra las adversidades. Te elegí porque me gusta que desprendas energía, y que aunque tengas días o épocas de bajón, no te dejas vencer por ellos.
Te quiero a ti, que eres capaz de decirme las cosas a la cara, sean buenas o malas. Que si tienes que señalarme un defecto o un error lo haces, pero siempre con buena intención y no por hacer daño.
Te quiero a ti que me aceptas como soy, y al mismo tiempo me ayudas a crecer y a ser mejor persona día a día. Que celebras mis pequeños triunfos tanto como yo misma, que crees en mí y siempre has creído.
Te quiero a ti porque estás siempre, en las buenas, en las malas y en las peores. Porque confías en mí. Porque puedo contar contigo. Porque te tomaste el tiempo de conocerme antes de juzgar.
Por todas estas cosas, entre muchas otras más, te quiero.
¡Gracias por existir!

16/4/13

Carta al futuro

Rebuscando entre papeles y cosas viejas, me he encontrado con esto que escribí el año pasado. Es algo así como aquella vieja carta a mi yo de trece años, pero esta vez dirigida a mi yo futuro. Espero releerla dentro de unos años y poder decir que sí, que he conseguido lo que me propuse y que algunos de los sueños de hoy sean realidades mañana. Y bueno, creo que voy por buen camino así que  la comparto con vosotros :)


Te escribo desde aquí, desde hoy, a tus 19 años, 2 meses y 8 días de vida, para decirte que HOY, estás sonriendo, te sientes satisfecha y orgullosa de haber conseguido cumplir con todas tus pautas del día. Y ya llevas 2 o 3 semanas haciéndolo bien. Sigues agobiada y mucho, tienes ganas de gritar y de hacer las barbaridades de siempre, pero sabes que eres capaz de controlarte si pones todo tu empeño, y lo estás logrando. No es nada fácil. Estás librando una batalla constante, 24/7, y el duende no quiere darte tregua. Pero echas la vista atrás, y ves los cambios. Hace un año temblabas y llorabas de solo pensar en la comida. Ahora le echas dos pares y te enfrentas a ella. Con días mejores y días peores, unas veces lo consigues y otras no… pero no dejas de intentarlo. Tienes la esperanza de que con el tiempo, será cada vez más fácil, y llegará el día en que todo esto deje de ser el centro de tu vida. Serás capaz de hacer todas esas cosas que ahora te aterran… pero que tanto deseas.
Así que, dime, ¿cómo van las cosas ahora? ¿Han dado fruto todos estos esfuerzos? Confío en que no te hayas rendido, en que no hayas sucumbido a las órdenes del duende otra vez. Sabemos muy bien que ese camino no trae absolutamente nada bueno, aunque a veces nuestra mente nos engañe, aunque por momentos creamos que la felicidad está ahí, en un número, en un determinado peso o talla. Pero ya hemos comprobado que no es así. Hasta ahora, durante los 8 años que le hemos hecho caso, nos ha alejado de la felicidad cada día un poquito más. Pero todo eso ya lo sabes, y probablemente sea una realidad que ya pasó a la historia, que ahora forma parte de un pasado doloroso pero lleno de lecciones aprendidas.
Imagino tu vida ahora de una forma totalmente distinta. Te han dado el alta porque seguiste luchando hasta el final, tal como prometiste. No fue nada fácil, pero eres una chica de palabra y con muchísima fuerza de voluntad. Y lo has hecho. Te veo feliz y sonriendo de verdad, sin fingir, riendo a carcajadas y haciendo reír a los demás. Supongo que todavía hay momentos duros en los que crees recaer, pero no lo haces. Te aferras a la esperanza como siempre has hecho, hasta que ves el sol brillar otra vez. Imagino que ahora eres capaz de ir a la playa, ponerte un bikini como todo el mundo y disfrutar bañándote, nadando, jugando al vóley y todas esas cosas… que puedes tomarte un helado sin tener remordimientos un mes entero, que vas al cine y te pides palomitas como hacías hace años. Que te vas de compras con tus amigas, y aunque no te gusta eres capaz de pasar un buen rato, y ya no sientes deseos de destrozar cada espejo/cristal/escaparate que te cruces en el camino.
A lo mejor te armaste de valor y te apuntaste a clases de funky o break dance, que siempre te gustó y fue tu asignatura pendiente. Me gustaría verte bailar otra vez. ¿Y cómo llevas esa guitarra? Espero que hayas avanzado algo, que mira que eres lenta!! ¿Ya has empezado a escribir un libro? ¿Sigues dibujando? Y mi mayor duda… ¿dónde vives? ¿qué has estudiado? Me gustaría que me dijeras que hiciste psicología, que ahora estás con el máster de arte terapia y que estás ayudando a otras personas con el mismo problema que tú. Que eres voluntaria en Adaner o algo parecido. Era lo que queríamos ¿no? Pero bueno, si no has hecho psicología tampoco es el fin del mundo. Tan solo espero que hayas hecho lo que querías, y sobre todo que estés usándolo para ayudar a gente que pasa por lo mismo que paso yo ahora. Eso me haría muy feliz.
En fin Lucy, que espero que no la hayas cagado mucho, y que no hayas abandonado tu lucha ni tus sueños. Espero poder sentirme orgullosa de lo que has conseguido, y no sentir que todos los esfuerzos de hoy acaban siendo en vano. Si ha sido así (espero que no sea el caso) recuerda lo que siempre dices: que nunca es tarde, que cada segundo de vida es una oportunidad, y que el tiempo no espera a nadie. Pero estoy segura de que a estas alturas ya lo habrás logrado, y que puedo sonreír orgullosa de ti, y tú de mí.

5/4/13

Would you lie with me and just forget the world?


Normalmente le gustaba esa sensación de tumbarse sobre la hierba mirando al cielo y descubrir toda clase de criaturas en las formas de las nubes. Normalmente sonreía cuando el sol de abril acariciaba su piel, y cerraba los ojos para escuchar mejor el canto de los pájaros.
Pero esa tarde era distinto. Esa tarde las nubes solo dibujaban monstruos sobre el lienzo azul. Y el aire no olía a primavera, sino a soledad. 
Cerró los ojos como siempre hacía, sí, pero esta vez los cerró con fuerza, deseando que el mundo desapareciera. Claro que en vez de desvanecerse, la ausencia que le embargaba se hizo aun más real, aún más pesada. 
En ese momento cayó en la cuenta de que no  había vuelto a besar a nadie desde que él no estaba. Ni quería hacerlo, porque sabía que su corazón no volvería a latir tan deprisa como latía durante esos segundos justo antes de que sus labios se fusionaran con los de él. Ningunos labios podrían escribir poesía en su alma más que los suyos.
Se dio cuenta de que ningún abrazo volvería a ser lo mismo, porque no había otro par de brazos en el universo entre los que pudiera sentirse tan segura como se sentía entre los suyos. Él era el único capaz de hacerle tocar el cielo con los pies sobre la tierra. 
Comprendió que las tardes de primavera perdían todo su encanto si no las compartía con él. Que había dejado de tocar la guitarra porque no tenía sentido si él no estaba ahí cantando a gritos. Que cocinar solo para ella no le alcanzaba. Que su cama era demasiado grande para una sola persona. Que la casa estaba más fría porque ya no encendían la chimenea para pasar horas mirando el fuego abrazados, como solían hacer no hace tanto. 
De repente algo se rompió en su interior al comprender que él la completaba.
Abrió los ojos y descubrió que lo echaba de menos.
Y nadie limpió la lágrima que rodó por su mejilla izquierda.

1/4/13

Voy a comerme el mundo y no la cabeza



Siempre he sido una persona de esas que no actúan por miedo al qué dirán. Que se callan lo que piensan y siguen a la mayoría por temor a las críticas.
Siempre he vivido a la sombra de otros por no creerme capaz de brillar con luz propia.
Siempre he sido una persona de esas que se empeñan en gustar a todo el mundo en vez de ser ellas mismas, que se olvidan de perseguir sus sueños porque están demasiado ocupadas tratando de alcanzar las expectativas de los demás.
Siempre he agachado la cabeza por miedo a decir que no, siempre me he tragado las lágrimas por miedo a parecer débil, siempre me he creído menos que nadie por escuchar a quien sólo quiere hacerme daño. He vivido resignada, sin preocuparme nunca por cambiar las cosas, repitiéndome que no merezco nada mejor.
Siempre he sido una persona de esas que no bailan por miedo a quedar en ridículo. Siempre admirando en silencio a la gente extrovertida. Siempre siendo alguien que no soy, siempre la marioneta de otros. Siempre buscando aprobación y aceptación, como si nada de lo que hago tuviera valor alguno si no me lo dice otra persona. Siempre aferrándome al pasado por miedo a enfrentarme al futuro. Olvidando vivir el día a día.
He vivido por y para los demás todo este tiempo. Pero hoy me he dado cuenta de que mi vida es mía, y que me toca hacer algo por mí. 
Así que voy a cantar bien alto por la calle, voy a correr bajo la lluvia, voy a tocar la guitarra invisible aun a riesgo de que me miren raro. Voy a levantarme a bailar si me apetece, voy a reírme a carcajadas hasta que me duela la barriga, voy a abrazar más a mis amigos y a decirles que les quiero, y voy a mandar a la mierda al que intente impedírmelo. ¡Que es hora de comerse el mundo, no la cabeza!