30/3/13

La gente debería enamorarse con los ojos cerrados


El tiempo va pasando para todos, y nos transforma lentamente. Conforme transcurran los años se nos arrugará la piel, se nos blanqueará el cabello, se nos cansarán los ojos y se nos debilitarán los huesos. ¿Y qué nos quedará cuando acabe la función? Nos quedará aquello que se esconde más allá de la piel. Nos quedarán los recuerdos acumulados y las lecciones aprendidas a lo largo de los años. Los miedos superados, las amistades ganadas, las alegrías reídas... las cualidades que nos esforcemos por cultivar desde ahora.
Creo que no vale la pena desperdiciar el tiempo desviviéndose por conseguir un cuerpo perfecto que no va a durar. Creo que es mejor trabajar para ser mejores personas día a día, para crecer y superarnos. Al fin y al cabo, ¿quién quiere que le quieran solo por lo de fuera? Deberíamos tirar a la basura todos esos conceptos prefabricados de belleza, y aprender a mirar con el corazón.

21/3/13

Through the looking glass, and what Alice found there.

Alicia de frente, Alicia de espaldas. Alicia de perfil, de un lado y del otro lado. Alicia con las manos en la cintura. Alicia pellizcándose las piernas. Alicia con lágrimas en los ojos. 
Ha vuelto a capturarla el demonio del que intentaba escapar. Y ahora se pregunta si es demasiado tarde para vengarse, para luchar, vencerla y huir. 
Busca la mirada de su reflejo, que se la devuelve con toda la crueldad que cabe en sus pupilas. Los labios de la Alicia de aquel lado esbozan media sonrisa con un destello sádico que hiela la sangre de la Alicia de este lado. Se ríe de ella. De sus piernas de elefante, de su barriga hinchada, de los kilos que supuestamente le sobran, pero solo ella puede ver. 
Le recuerda que está tirando todos esos años de esfuerzos a la basura. Que su sufrimiento ha sido en vano, porque se está rindiendo. Que una 38 es demasiado, que debería tener, como máximo, una 36. Que esto tiene que estar más plano, aquel hueso debe sobresalir más, esa grasa tiene que desaparecer... 

-No piensas dejarme tranquila nunca, ¿verdad?
-Tú lo has dicho. No puedes deshacerte de mí, Alicia, porque soy parte de ti.
-Eres un parásito. Te has adueñado de mí, de mi cuerpo y de mi mente. Me acompañas allá donde voy, vives conmigo pero no eres parte de mí. Yo no soy como tú. No quiero serlo.
-Entonces, ¿por qué me invitaste a tu vida?
-No lo hice. Tú me engañaste astutamente. Me atrapaste con palabras seductoras, pero ahora sé que aquellas promesas no eran más que ficción publicitaria. Lo único que quieres, lo que siempre has querido, es destruirme. Pero no pienso permitírtelo. Ya no estoy ciega.
-¿Ficción publicitaria? ¿Acaso no cumplí con lo que te prometí? Querías un cuerpo delgado, y te lo di.
-Me diste un cuerpo enfermo, y una mente caótica. Me rompiste. 
-Todo tiene un precio, cariño. La perfección tiene un precio muy alto.
-Un precio que no estoy dispuesta a pagar, y menos por algo que he comprobado que no existe. Me he dado cuenta de que no quiero ser perfecta, quiero ser  feliz. Contigo nunca es suficiente, siempre quieres más. Tú nunca me hiciste feliz. Me convenciste de que lo sería cuando llegara a los 40 kilos, o cuando me entrara una 34... y luego cada vez que alcanzaba una meta te encargabas de alejarla un poco más de mí. Ahora sé que no es así, que la felicidad no se mide en kilos ni en tallas. Que soy algo más que un número. Ya no me engañas.

Alicia de este lado no quiere ni pensar en volver a atravesar ese espejo. Ya estuvo allí una vez, y no encontró nada bueno. Alicia de aquel lado no se lo está poniendo nada fácil, pero nuestra Alicia no permitirá que la arrastre de nuevo.

15/3/13

Y un día te das cuenta de que aquel infierno se está convirtiendo en un simple recuerdo.



Soy otra, es casi como si hubiera vuelto a nacer. He recuperado tantas cosas que di por perdidas, empezando por la esperanza y las ganas de vivir... La risa floja, los sueños aparcados, el repertorio de chistes malos. Ahora mis dedos tienen ganas de volver a deslizarse por las cuerdas de una guitarra, de arrancarle acordes y acompañarlos con mi voz, sin importarme lo mal que lo haga. Cada día me apetece más poner música, dejarme llevar y bailar con los ojos cerrados. Ahora hago con un lápiz y un papel lo que antes hacía con cuchillas sobre mi piel. 
Los espejos rotos se han convertido en barreras superadas. Barreras que no tengo que superar sola, porque cuento con personas maravillosas acompañándome en cada paso del camino. Amigos que están a mi lado para echarme un cable en lo que haga falta, desde salir a cenar o llevarme a comprar ropa hasta darme consejos o aguantarme en las peores crisis existenciales.
Si hoy me preguntáis qué es lo mejor que me ha traído el tratamiento, sin duda diré que son todos esos momentos que estoy empezando a compartir con la gente que quiero. Las pequeñas cosas de la vida que me perdí durante años y que ahora disfruto como una enana. Vale, sí, algunas son verdaderos retos y me cuestan horrores... pero el miedo se convierte en sonrisas una vez superado. 
Y es que ahora sonrío porque quiero, y no por fingir.
Después de acariciar a la muerte con las yemas de los dedos, he vuelto a abrazarme a la vida. Y no pienso soltarla.

Gracias también a vosotros, los que me leéis, por acompañarme en la distancia. De alguna forma también camináis a mi lado. Y por cierto, ya sois casi 400 rompiendo el silencio conmigo... Muchísimas gracias!! 
PD: Terminé los exámenes!! Por fin!! Ya no me acordaba cómo era esto de respirar jaja. Así que nada, ya no tengo excusa, me pongo a leeros y responder vuestros comentarios. Siento la tardanza, pero mil gracias por vuestra paciencia. 
PD 2: Nunca pensé que lo diría, pero... me faltan solo 3 seguidorcillos para llegar a los cuatrocientos... venga, animaros, porfa! :D