30/12/13

Más allá del uno de enero y con la vista puesta atrás

El día uno de enero de este año, publiqué una entrada en la que decía:
Sería poco realista esperar que un año traiga 365 días felices, pero os deseo que el próximo 31 de diciembre podáis mirar atrás y sentir que, en líneas generales, ha sido un 2013 feliz. Así que no olvidéis hacer que cada día valga la pena... ¡Depende en gran parte de cada uno de nosotros!

¿Sabéis? Ya han pasado doce meses y casi que me ha faltado tiempo para darme cuenta de que este año ha sido el mejor de mi vida. Y me parece mentira estar diciendo esto, me parece demasiado bueno para ser verdad. Lo escribo, lo leo, lo pienso y se me pone la carne de gallina. Todavía me cuesta creer que después de tanto tiempo finalmente estoy logrando salir del túnel.
Es raro, porque este año ha tenido bastantes momentos malos. Sin embargo, si algo he aprendido en los últimos años, es que de cualquier experiencia mala se puede sacar algo positivo, y que si aguantas los baches sin dejar de intentarlo, a la larga todo resulta en más aprendizaje, más fuerzas y en muchos casos más felicidad. Así lo hice, con ayuda de esas personas que afortunadamente siempre están a mi lado, y hoy puedo decir sin ninguna duda que este año me ha dado muchos más momentos buenos que malos. 

Tengo una costumbre un poco rara, que consiste en escribir en un papelito cada cosa buena que me pasa y guardarlo en un tarro (lo llamo "tarro de los buenos momentos", soy así de cursi). Pues resulta que este año mi tarro está a tope de papelitos, hoy los he sacado y he escogido unos pocos para compartirlos aquí. Algunos los entenderéis, otros no, pero bueno, here I go:
  • Ir de compras por primera vez en años. Punto doble porque además fui con mis mejores amigas :)
  • Recibir una bolita en el campa.
  • Salir con amigos y tomar una hamburguesa en el Burger King (también por primera vez en siglos)
  • S. me regaló un tulipán blanco.
  • Comprarme una guitarra nueva.
  • Ir al estreno de En Llamas con un montón de amigos, todos disfrazados.
  • Mis padres me escribieron una tarjeta.
  • Ponerme un bikini y bañarme en la playa (ni recuerdo cuándo fue la última vez que lo había hecho)
  • Ir al concierto de Carlos Siles con mi Wifi Girl y escuchar Cenicienta en directo.
  • Tomarme un chocolate con nata por primera vez en 5 ó 6 añazos.
Además de estas hubo otras dos cosas muy muy especiales... tanto que no quiero ni contarlas por aquí. En fin, algunas han sido cositas pequeñas, otras no tanto, pero todas se van sumando y consiguen que al final la balanza se incline a favor de lo bueno, y que los momentos malos ni siquiera parezcan importantes.
Los que me leéis de hace tiempo ya sabéis que no soy muy amiga de estas fiestas, ni de los propósitos de año nuevo y tal... Para mí es una fecha más del calendario y mis propósitos son los mismos que el resto del año. Así que seguiré luchando para que el 2014 sea incluso mejor (ya estoy en ello) y espero que vosotros hagáis lo mismo ^-^ ¡Sed felices!

26/12/13

I hate myself more than you ever could


Pero es que lo echo de menos, ¿entiendes? Lo necesito. Necesito hacerme daño para poder vivir conmigo misma. Porque me odio, ese es mi gran problema. Me odio mucho más de lo que nunca podré odiar a nadie. Tanto que no sé ni cómo explicarlo.
Me odio hasta tal punto que no soy capaz de decir una sola cosa buena de mí, ni soporto que otros me las digan. Me odio tanto que necesito que los demás también me odien.
Me odio porque no puedo perdonarme. O quizás es que no quiero hacerlo, porque ni siquiera creo que lo merezca. Y como no puedo perdonarme, tengo que hacerme daño. Por eso vivo buscando nuevas formas de destruirme, porque es la única manera que encuentro de seguir viviendo conmigo misma.
Me odio porque soy mi peor enemiga. Me odio tanto que me duele, me cansa, me desespera... Tanto que a veces desearía que el infierno existiera, sólo para mí, para poder quemarme allí eternamente.
Odio cada milímetro de mi cuerpo a ambos lados de la piel. Pero odio incluso más lo que va por dentro, lo que nadie puede ver.
Odio todo lo que soy, porque soy todo lo que odio.

28/11/13

En primera persona


Hace mucho tiempo que adquirió la mala costumbre de pensarlo todo en tercera persona. De darle mil vueltas al qué dirán, a los comentarios ajenos, a las opiniones del resto. Siempre se ha desvivido por amoldarse a los criterios de la sociedad, por alcanzar las expectativas de los demás. Le ha llevado demasiado tiempo forzar sonrisas y fabricar máscaras para complacer a otros, disfrazarse para ser quien todos esperaban que fuera. 
Pero ahora mira hacia atrás y comprende muchas cosas. Comprende que no le ha servido de nada esforzarse tanto por satisfacer a terceros, porque como consecuencia se le ha olvidado pensar en sí misma.
Comprende que no tiene sentido vivir para otros, porque, ¿quién va a vivir por ella? Al fin y al cabo, su vida es sólo suya, y no tiene más que esta. 
Así que ha decidido vivir en primera persona. Perseguir sus propios sueños, tomar sus propias decisiones y, por qué no, cometer sus propios errores. Caminará a su ritmo, sin pausas pero sin prisas. Construirá su futuro como más le guste. Se quitará las máscaras para sonreír cuando así lo sienta y llorar cuando lo necesite.
Dice que quiere ser ella misma, y punto. Quizás así logre ser feliz en primera persona.

24/11/13

Bienvenida a la vida

Creo que todos tenemos una canción que consideramos "nuestra canción". Y no me refiero a esas que nos recuerdan a alguien especial, ni a las que asociamos a determinado momento o lugar. Hablo de esas canciones que parecen escritas directamente para nosotros y que nos enamoran desde la primera vez que las escuchamos.
La primera vez que escuché Cenicieta, hace unos tres o cuatro años, efectivamente me enamoró. Más que eso, fue como si cada una de sus notas penetrara en mis venas y se quedara flotando para siempre en mi torrente sanguíneo. Como si pudiera respirar los acordes y éstos fueran inundando mis pulmones poco a poco.
Y la letra... qué decir de la letra. Sinceramente, no tengo ni idea de en qué pensaría Carlos Siles mientras la componía. Pero creo que todos tendemos a interpretar las canciones de tal forma que nos apliquen, que describan lo que sentimos o vivimos en el momento en que las escuchamos. Es una de las cosas más maravillosas de la música, que cada canción puede tener tantos significados como personas la oigan. Yo personalmente me llevé las estrofas de Cenicienta a mi terreno, la convertí casi en mi historia, y muchas de sus frases han quedado tatuadas en mi alma:


"No es mentira que te hiciste enemiga de la suerte clandestina, mirada hundida, radiante." 
Hacerse enemiga de la suerte, quizá incluso de ti misma. Pelear contra tu propia vida. Perderlo todo, perder hasta el brillo de tu mirada... Sí, me suena.
"Si te olvidas un instante, y miras hacia adelante y me dejas piropearte sin echarte a llorar, sin decir que no es verdad. Tú dices que no vales nada, yo digo que a veces pareces un hada. Tú dices que no me mereces, yo digo que pareces tonta a veces." 
Sentirte la peor mierda del mundo y estar segura de que el resto de la humanidad piensa igual. Ser incapaz creer a nadie más, porque sólo puedes escuchar la voz dentro de tu cabeza que te dice que no vales, que no te mereces nada ni a nadie. 
"Te mereces medio mundo, mil canciones y un espejo que no te engañe. Cenicienta, princesa en potencia..." 
Ya eres una princesa, ya eres todo lo que quieres ser. Sólo te falta verlo. Sólo te falta un espejo que no te engañe, que te muestre esa realidad que el demonio de tu cabeza intenta ocultarte.
"Te has metido en medio de un laberinto, rodeada de fantasmas, mariposas que no tienen alma y vuelan a suspiros. Y tu sueñas con lo mismo al borde del precipicio." 
Buscas la perfección, crees que te acercas a la felicidad, cuando la verdad es que te arrastras lentamente a la muerte y no quieres verlo. No comprendes, o no quieres comprender, que todas esas promesas a las que te aferras son simples mentiras, frágiles como mariposas que vuelan a suspiros. Deseas más que nada convertirte en una de ellas y no ves el abismo bajo tus pies.
"No confías en mis halagos, compadeces mis abrazos." 
Más de lo mismo. No te crees lo que te dicen todos a tu alrededor. Sólo confías en ese fantasma que te robó los ojos y la sensatez.

Hasta aquí, la canción parece describir toda una etapa de mi vida. Una etapa oscura, sí, pero que afortunadamente está quedando atrás. Sin embargo, lo que más me gusta de la canción son sus estrofas finales, el buen sabor de boca que te deja con ese:
"Ríe, canta, baila, posa, siéntete preciosa. A la mierda esas tonterías, bienvenida a la vida. No te engañes, sólo veo menos de media sonrisa.
Déjate de tonterías, deja de autoengañarte. Manda a la mierda a ese jodido duende que tienes en la cabeza y que ya te ha quitado bastante, ya te ha hecho suficiente daño. Aún estás a tiempo de recuperar lo que has perdido, de recuperar tu vida. Así que siéntete preciosa, que lo eres, sonríe con ganas y créetelo. Porque total, "¿para qué vas a robarte tiempo a ti misma?"

Esas son las frases con las que me quedo, las que hago mías. Ese "bienvenida a la vida" que tan acertadamente define lo que siento hoy.

11/11/13

It's time to remember what it's like to feel alive



-Mírate. No te reconozco. ¿Una napolitana de chocolate? Quién lo diría, has renunciado a todo lo que eras, a todo aquello en lo que creías...

-No, te equivocas. He renunciado a ti, a seguir escuchándote, a dejar que me engañes y me lleves por caminos que no llegan a ningún lado.

-Bueno, dilo como quieras, pero has fracasado. Tenías un objetivo y te rendiste. Aunque no me sorprende, es algo bastante habitual en ti eso de dejar las cosas a medias.

-Esos objetivos que tenía no eran realistas. Hace tiempo que me di cuenta de que me quitaban mucho más de lo que me daban, si es que acaso me daban algo. Así que no, no me he rendido, he abierto los ojos y he cambiado el rumbo. Ahora avanzo hacia una meta que sí merece la pena.

-Lo que pasa es que te han lavado el cerebro. Por eso has abandonado tu lucha. Es una pena, con lo bien que se te daba, con lo bien que te hacía sentir... Has tirado por la borda los esfuerzos de muchos años. Y lo peor es que te has traicionado a ti misma. Hamburguesas del McDonalds, napolitanas de chocolate... todo lo que jurabas no volver a hacer.

-¡Mira quién habla de lavar cerebros! No tenía ningún sentido lo que me pedías, ninguno. ¿Qué conseguía por eliminar de mi vida todas esas cosas? No conseguía nada, al contrario, solo me estaba perdiendo cosas maravillosas. Y no me refiero a los dulces y a las hamburguesas, lo que me estaba perdiendo iba mucho más allá de la comida... ¿Pero sabes qué? Ya no me engañas con tus cuentos. Sé perfectamente que no voy a engordar por cenar fuera de vez en cuando. Pero lo que es más importante, sé que no me estoy traicionando. Aquí la única traidora eres tú. Y ya no voy a dejar que controles mi vida, que decidas por mí, que me quites tantas cosas buenas. Eso se acabó. Aunque habrá momentos en los que tropiece, pero no importa, porque me levantaré. Ahora sé por lo que lucho, y créeme que nunca había tenido tantas ganas de vivir una vida sin ti.

6/11/13

Medio mundo, mil canciones y un espejo.

Si te olvidas un instante, y miras hacia adelante y me dejas piropearte sin echarte a llorar, sin decir que no es verdad...



Tú dices que no vales nada, yo digo que a veces pareces un hada.
Tú dices que no me mereces, yo digo que pareces tonta a veces.
Te mereces medio mundo, mil canciones y un espejo que no te engañe...
Cenicienta, princesa en potencia.

Ríe, canta, baila, posa, siéntete preciosa.
A la mierda esas tonterías, bienvenida a la vida.

No te engañes, sólo veo menos de media sonrisa,
¿para qué vas a robarte tiempo a ti misma?

Nunca, jamás de los jamases me cansaré de escuchar esta canción. Y ya falta nada para escucharla en directo ^-^

4/11/13

But I'm not giving up, I'm starting over.


Ojalá tuviera un botón para desconectarme. Para dejar de pensar un rato. Para dejar mi cabeza libre, despejada, vacía. Ojalá pudiera parar, sólo un momento, y respirar. Que los pensamientos que me bombardean le dieran una tregua a mi caprichosa cabeza. Pero en vez de eso, me ahogo cada vez más. Me enredo con mis propias ideas, me pierdo, no sé volver.
De repente parece como si hubiera viajado dos años atrás en el tiempo; me descubro dando vueltas en círculo por el camino que me prometí que jamás volvería a pisar.

Quisiera que alguien me entendiera. Sentir por una vez que no estoy tan loca. Quisiera entenderme yo, desenredarme, volver sobre mis pasos. Volver, esa es la palabra clave. La palabra imposible.
Pero incluso cuando todo parece imposible, en algún rincón sigo queriendo que todo esto termine.
Y sé que aunque sea ridículo, voy a levantarme y a intentarlo otra vez.

30/9/13

Al menos me quedará tu foto


Déjame capturar cada momento como si fuera el último.
Regálame una sonrisa y la inmortalizaré para darle color a los días más negros.
Porque quiero guardar un trocito de esta historia en mi álbum de recuerdos... porque quiero eternizar este amor de verano.
Cuando termine esta noche, se terminará septiembre, y quién sabe si nuestros caminos volverán a cruzarse, si mis ojos volverán a perderse en tu mirada.
Entonces, al menos me quedarán tus rizos dorados, tu mirada traviesa, las pecas tatuadas en tu piel...
Al menos, me quedará tu foto.

Perdón!!! Siento no haber respondido comentarios, la verdad es que últimamente no tengo tiempo de nada... Me pondré a ello en cuanto pueda. Por cierto, muchísimas gracias por leerme, por seguirme, comentar y especialmente gracias a los que me habéis dejado premios ^^
Tengo los mejores seguidores del mundo mundial, gracias por todo :D
Besos!!

25/9/13

Necesito llorar, pero no me quedan lágrimas. Necesito encontrar la manera de alejarme de mí misma y de mi cabeza. Necesito una tregua, o el duende va a terminar por apoderarse otra vez de mí.


Necesito un abrazo...

21/9/13

Soy gangrena



Tengo una especialidad que más bien es una maldición. La habilidad sobrehumana de hacer daño a mi alrededor. Soy gangrena, si la gente no me amputa pronto de sus vidas acaban sufriendo. Y no me refiero a gritar alguna vez algo sin pensarlo y luego arrepentirme. No hablo de esas palabras hirientes que a todo el mundo se le escapan de vez en cuando. No, yo soy peor que eso. Yo cuando abro la boca la cago y a lo grande. Parece que no me bastara con dañar a una persona por vez, tengo que joder como mínimo a 2 o 3 al mismo tiempo. Y cuanto más los quiero, cuanto más hacen por mi, cuanto más me dan... más daño les hago en cambio.
A veces pienso que me iría mejor la vida si fuera un avox; ya sabéis, los de los Juegos del Hambre, los traidores a los que les cortaban la lengua... 
Me esfuerzo por mantener a todos lejos de mi. No quiero que me conozcan, no quiero que me tomen cariño para luego llevarse un palo. Pero de vez en cuando, algunas personas consiguen atravesar mis barreras y abrirse paso hasta mi corazón. Peligro. Porque no importa cuánto me esfuerce por hacer las cosas bien, no es suficiente. Tarde o temprano llega el día en el que terminan pasándolo mal por mi culpa, y yo también al darme cuenta de ello y no poder evitarlo. Pero ya está, lo mejor que puedo hacer es dejarlos ir y que se alejen de mi tanto como puedan. Es la única manera de protegerlos de mi veneno.

17/9/13

Worthwhile


A veces parece que esta lucha es eterna, que no haces más que caminar pero casi no avanzas. Parece que no tiene mucho sentido esforzarse tanto para volver a caer tarde o temprano. Y es verdad que esto es así, que hay subidas y bajadas, momentos mejores y peores, es verdad que no se arregla de un día para otro... Pero si te paras un momento y miras atrás, entiendes que vale la pena.
Recuerdo muy bien los primeros meses del tratamiento. Creo que la frase que más escuché en ese tiempo fue: "Los bajones son normales, son parte del tratamiento." Me explicaron mil veces que habría momentos así, y que serían muchos. También me aseguraron que con el tiempo irían espaciándose poco a poco, que durarían cada vez menos, que tras cada bajón saldría fortalecida y que cada vez me costaría menos remontar. 
Entonces esas palabras me sonaban a cuento de hadas, a algo que parecía demasiado bueno para ser verdad. Y es que al principio tenía un día bueno por cada 2 malos, o más... No parecía muy probable que las cosas pudieran cambiar. Pero lo han hecho. Aunque por momentos me cueste verlo, sé que en realidad no hay ni punto de comparación entre los bajones de hace 2 años y los de ahora. Es cierto que cada vez duran menos, que ya no me cuesta tanto volver a levantarme tras un tropezón... Y además, cada vez ocurren con menos frecuencia. Señal de eso es que mi psicóloga y mi nutri ya me ponen citas cada dos semanas. Comprenderéis que de estar ingresada diez horas al día a esto, hay un gran salto. O mejor dicho, hay muuuuchos pasitos pequeños.
Si me paro a pensarlo, el cambio es increíble... Nunca me he sentido tan cerca de eso que llaman "normalidad". Me ha costado muchísimo, he llorado lo impensable y he tenido ganas de abandonar más veces de las que puedo contar. Pero vale la pena, de eso estoy segura. No sé si alguna vez alcanzaré esa normalidad al 100%, no sé si eso es posible, quiero creer que sí. Lo que tengo clarísimo, aunque se me olvide alguna que otra vez, es que la lucha sí tiene sentido, sí vale la pena el esfuerzo. Y aunque parezca que no, sí que se avanza. Se avanza muchísimo.
Y si he llegado hasta aquí, ¿por qué no iba a poder llegar más lejos?

9/9/13

¿Cómo olvidarte cuando me diste tanto para recordar?


La verdad es que he contado cada uno de los minutos que han pasado desde que te fuiste. Tan sólo mi almohada sabe cuántas lágrimas he derramado por ti. Únicamente la luna podría decirte cuántas noches he pasado en vela imaginando tu regreso. 
La verdad es que me he cansado de deshojar margaritas y de esconder tu nombre entre los versos de mi pluma. Vez tras vez me sorprendo adivinándote en las estrofas de alguna balada, porque desde que te fuiste todas las canciones parecen hablar de ti.
La verdad es que no he encontrado el valor necesario para quemar tus cartas, para tirar tus fotos, para desprenderme de tu recuerdo. Todavía duermo ocupando solo la mitad del colchón, y son muchas las mañanas en las que preparo café para dos.

Sé que no es casualidad que te hayas acordado de mí justo ahora que ella se va. La verdad es que siempre fui tu segunda opción y siempre lo supe. El problema es que tú también sabes que eres mi debilidad y no vas a desaprovechar la ventaja que eso te supone.
La verdad es que nadie me ha vuelto a besar desde que te fuiste. El problema es que nunca he sabido resistirme a tus labios. 
La verdad es que ni siquiera he intentado olvidarte. El problema es que tampoco quiero hacerlo.

4/9/13

A veces las palabras se quedan cortas para expresar un sentimiento


Durante años me pregunté si alguna vez conseguiría cambiar algo, si la comida dejaría de ser el centro de mi vida, si volvería a ser yo misma y lograría ser feliz. Pero supongo que mantener todo tal como estaba era mucho más simple que enfrentarme a la realidad y arreglar las cosas, y yo siempre me incliné a tirar por el camino fácil, a pesar de saber que no traía nada bueno. Era consciente de que tenía problemas, sin embargo no quería cambiar nada. Y sabía que mientras yo no quisiera cambiar, no había nada que hacer.
Es difícil explicarlo ya que me contradecía a mí misma todo el tiempo, pero el resumen sería algo así: no me gustaba la vida que llevaba, no era feliz y lo sabía. No quería seguir así hasta el final de mis días, y odiaba mirar al futuro y no ver nada diferente. No obstante, en ese momento la enfermedad era lo único real que tenía. Había perdido todo lo demás y sin ella no era nadie, o eso pensaba. Solía decir que no quería dejarlo; quería querer dejarlo. Pero no podía cambiar lo que sentía, no sabía cómo hacerlo ni por dónde empezar. Y con ese pretexto justificaba mi resignación. 
Ahora entiendo que no tenía el deseo de curarme porque la enfermedad era lo único que conocía. Teniendo en cuenta que empecé con la anorexia a los 10 u 11 años, se podría decir que había pasado toda mi vida con ella.
La anorexia me había dado muchas cosas. Me había dado una meta por la que valía la pena despertar cada mañana. Un objetivo que era lo único en lo que pensaba, lo único por lo que luchaba. Me había dado una identidad, formaba parte de un grupo donde todo el mundo se apoyaba en el camino hacia un mismo destino. Era también una forma de escapar de todo el dolor que me consumía, y que yo no veía que la misma enfermedad era quien lo había traído a mi vida. Por eso me asustaba tanto salir de ahí. Porque no sabía lo que me estaba perdiendo. Fuera de ella no tenía nada, no había motivación para dejarla.
¿Sabéis cuándo empecé a querer curarme? No fue cuando toqué fondo. No fue cuando estuve a punto de morir. Ni siquiera fue cuando decidí empezar el tratamiento. Fue a los pocos meses de eso, cuando comencé a cambiar mis malos hábitos y darle una oportunidad a mi vida. Al alejarme un poco de la enfermedad, me di cuenta de cuánto me había quitado. Fui consciente de todo lo que me estaba perdiendo por su culpa. Cuando comencé a redescubrir sentimientos y sensaciones que ya había olvidado, incluso muchas que nunca había conocido. Cuando abrí mis brazos a nuevas experiencias, dejando a un lado el miedo. Sólo entonces comprendí que ese camino nunca iba a hacerme feliz. 
Antes pensaba que soltarme de la mano de la enfermedad significaría arriesgar mucho. Temía perder por completo el control, temía no conseguirlo, temía quedarme sola, no hallar motivos por los que luchar... temía dejar aquello que me definía, que era parte de mí y de mi personalidad.
Ahora sé que en realidad no tenía absolutamente nada que perder. Descubrí que no estaba sola, nunca lo estuve, de hecho en el camino he encontrado nuevas manos, nuevas personas que caminan a mi lado. Ahora tengo objetivos que alcanzar, retos que enfrentar y una meta a la que sé que es posible llegar. Ahora soy yo quien construyo mi identidad, voy conociéndome más día a día y decido cómo soy, quién soy. 
Madre mía, es que he ganado tanto, tantísimo, que no creo poder expresar hasta que punto vale la pena el esfuerzo. Y eso que todavía estoy en el camino. Simplemente no me alcanzan las palabras para definirlo. Soy feliz, eso es todo. Quien quiera unirse, es bienvenido :)

2/9/13

Nadie es más esclavo que quien falsamente cree ser libre

Me sorprende cómo los límites de la libertad pueden mezclarse con los de la esclavitud, difuminándose hasta que dejas de percibir dónde acaba una y dónde empieza la otra. Resulta irónico cómo cuando más encadenada estás a algo, más libre te crees.
Solía repetirme que si estaba en este camino era porque yo lo había elegido, que tenía el control y no quería cambiar porque era feliz así. Cuando lo cierto es que sabía de sobra que ya no tenía ni voz ni voto en mi vida, que no era más que una esclava de mis propias mentiras. A veces anhelaba la libertad más que ninguna otra cosa en esta vida. La deseaba con todas mis fuerzas, incluso con lágrimas. Otras veces, esa misma libertad me parecía tan vasta, tan incontrolable y tan desconocida, que me asustaba. 
Y todavía me pasa. Hay momentos en los que creo ser libre e independiente. Pero antes o después, me doy cuenta de que no lo soy, de que quizás nadie lo es al cien por cien... Porque ¿dónde está la libertad? Creo que no tiene sentido buscarla en un sitio concreto, creo que lo que para mí hoy significa libertad, mañana puede ser sinónimo de esclavitud.
Supongo que la libertad, como casi todo lo demás, se construye de dentro hacia afuera. Que es más una cuestión de actitud que un estado físico. Al fin y al cabo, a una persona encarcelada siempre le quedará la libertad de pensamiento. En cambio, las ataduras mentales son las que nos convierten en verdaderos prisioneros.
Por desgracia, los humanos tenemos esa tendencia masoquista a aferrarnos a aquello que nos hace daño: personas, vicios, pensamientos, actitudes... Y al mismo tiempo intentamos auto convencernos de que hacemos lo que queremos. Nos consolamos con esa falsa sensación de libertad cuando en realidad no lo somos. Por eso pienso que para ser libre, primero es necesario conocerse uno mimo. Admitir qué cosas son las que nos impiden ser y hacer lo que nos gustaría, lo que de verdad deseamos. Solo conociendo esos temores se les puede hacer frente. Porque nuestro mayor obstáculo en el camino a la libertad es el miedo. El miedo a lo desconocido, a las opiniones ajenas o a lo que sea. No quiero decir que tener miedo siempre sea malo, el problema llega si dejamos que nos paralicen temores infundados.
Nadie puede salvarnos de nuestros miedos más que nosotros mismos. Y debo decir que, al menos en mi corta experiencia, no hay mayor sensación de libertad que la de superar un miedo que te esclavizó.

24/8/13

Cuidado con lo que deseas, Alicia...


Alicia solía decir que quería ser un trozo de piedra, sin corazón ni sentimientos. Y ya hace tiempo que no ríe ni llora, no ama ni odia, no sueña ni sufre. Ahora busca desesperadamente algo que le indique que sigue viva. 
Algunos dicen que sólo quiere llamar la atención. Pero lo cierto es que quiere sentir, sentir cualquier cosa, aunque sea dolor. Por eso se pasa la vida tentando a la muerte. Le encanta caminar por el borde de los precipicios. Se asoma al vacío pero no se atreve a saltar. Llena sus pulmones de humo tóxico que deja salir lentamente. Se queda hipnotizada viendo su propia sangre correr por sus brazos, pero nunca dejará brotar la suficiente como para desaparecer. Intenta averiguar cuál es el máximo número de pastillas que su corazón puede soportar sin dejar de latir. Se pasea por las vías del tren y echa a correr cuando éste se acerca. Deambula sola por calles peligrosas a altas horas de la noche, sabiendo que algún día no lo contará. Juega con fuego esperando no quemarse. Baila con la muerte suponiendo que ésta no le pisará los pies.
Y no es que quiera morir, no; lo que ocurre es que Alicia sólo sabe sentirse viva cuando se encuentra cara a cara con la muerte.

¡Hola criaturillas de los bosques! Hace varios años que escribí esto, y la semana pasada me sorprendió leer una entrada muy similar de una bloguera que ahora no logro encontrar... El caso es que al leerlo me quedé pensando y ¡uff! ¡menudo cambio he dado! Me pasé tanto tiempo encerrada en una cárcel que yo misma había construido, que hasta se me olvidó sentir. Y buscaba la salida jugando con la muerte, porque era la única forma que tenía de sentirme viva. 
Ahora sé que no es así. Me han enseñado a sentir de nuevo, he aprendido que hay otra manera de escapar de esa cárcel. Y sobre todo, he comprobado que vale la pena :) 
Y ya está, no me voy a poner cursi porque últimamente mis entradas son un pastelazo jaja... Pero es que no puedo evitarlo, estoy en un punto de mi vida muuuuy feliz y me encanta ^-^
¡¡Buen finde para todos!!

PD: ¿Qué os parece el nuevo logo del blog? ¿Os gusta?

16/8/13

Amar la vida


Pensar.
Pensar que hace solo dos años vivía en un laberinto del que no creía poder escapar. Pensar que entonces todo parecía negro, que no vislumbraba ninguna salida que no fuera la muerte. Pensar que hoy me han quitado la venda de los ojos y soy capaz de ver la vida de colores.
Mirar.
Mirar hacia atrás y percibir los cambios acontecidos. Ver las huellas que he dejado a lo largo del camino, los baches superados y los obstáculos vencidos. Mirar a ambos lados y descubrir las manos tendidas de aquellas personas que me acompañan en este viaje. Mirar hacia adelante y divisar la luz, cada día más cerca.
Sentir.
Sentir el calor de esa luz sobre mi piel y saber que pronto seré capaz de alcanzarla. Sentir que es real. Sentir que mi corazón late con más fuerzas a cada paso, que se llena de ganas de vivir. Sentir que no puedo contener la sonrisa, ni quiero hacerlo. Sentir que he vuelto a sentir, que he vuelto a vivir.
Soñar.
Soñar con todo lo que antes no me atrevía siquiera a imaginar. Soñar con una vida nueva. Soñar con el objetivo de hacer esos sueños realidad. 
Confiar.
Confiar en que voy a poder. Confiar, pero no hacerlo ciegamente, sino porque ahora tengo motivos para creer. Confiar en las personas que me guían. Confiar en mí.
Luchar.
Luchar por aquello que tanto deseo. Luchar sin tregua para alcanzar una meta. Luchar sabiendo que no estoy sola en esta guerra.
Entender.
Entender que un error no significa fracaso absoluto. Entender que en la vida no todo es blanco o negro. Entender que la idea no es no caer nunca, sino levantarse tras cada caída y aprender de cada fallo. 
Vivir.
Vivir y no conformarse con existir. Vivir haciendo que cada segundo cuente. Vivir intensamente. 
Amar.
Amar la vida. Amar a los que me rodean. Y poco a poco, ir aprendiendo a amarme a mí misma.


Gracias a todos los que, de una u otra forma, me habéis ayudado a llegar hasta aquí.
Y gracias en particular a Adaner por hacer posible este sueño y por regalarme tantísimos buenos momentos como los de esta última semana. Gracias, de corazón.

2/8/13

And all these little things


Por esos instantes que nos dejan sin respiración.
Por esos recuerdos que nos ponen la carne de gallina.
Por esos abrazos en los que, sin querer, se nos cierran los ojos.
Por esas miradas cómplices.
Por esos silencios que lo dicen todo.
Por esas palabras que nos dan escalofríos.
Por esas sonrisas que iluminan nuestros ojos.
Por las lágrimas de hoy que mañana serán lecciones.
Por esas canciones llenas de recuerdos.
Por esos ataques de risa que acaban haciéndonos llorar.
Por esos besos que acarician el alma.
Por esas voces que nos llenan de paz.
Por los momentos que nos quedan por vivir...

Gracias

27/7/13

89 grados, 15 minutos y 50,8 segundos


Esta es la actual posición de la estrella Polar, la estrella del Norte.
Vista desde otro planeta sólo es una más entre otras muchas, pero para la Tierra tiene una importancia indiscutible. Fija en su lugar, un ancla. No importa dónde estés en el hemisferio norte, si miras a la estrella Polar, miras al Norte. Sabes dónde estás.
Pero hay otras formas de perderse. En las elecciones que tomamos, en acontecimientos que nos abruman, incluso en el interior de nuestra mente. Entonces, ¿qué puede servir de ancla? ¿A qué faro podemos dirigirnos para que nos guíe desde la oscuridad a la luz? ¿Y si se tratara de otras personas? Vidas que tocan a la nuestra de forma importante o insignificante. Porque a diferencia de la estrella Polar, la luz que ellos proyectan nunca se desvanece.
-Touch, voz en off

20/7/13

Caerse mil veces y levantarse de nuevo. En eso consiste la vida.



Vale, sí, he tropezado, pero ¿y qué? ¿Ahora qué? 
No puedo darme el lujo de pensar en negativo. No después de lo que me ha costado llegar hasta aquí. Un bajón no tiene por qué ser una recaída si yo no lo permito. De hecho puede convertirse en un empujón para llegar más lejos la próxima vez. Siempre queda la opción de levantarse y seguir adelante... siempre.
Lo que está claro es que si quiero seguir adelante tengo que moverme y hacer algo. Eso de quedarme esperando a que las cosas se arreglen solas ya no va conmigo. Y sé que cuanto más tiempo deje pasar, más me costará remontar. Así que no voy a darle más vueltas a las ideas pesimistas, no voy a escuchar al duende. No voy a sentarme a esperar que una solución milagrosa me caiga del cielo por arte de magia. No puedo permitir que me arrastre porque ya sé a dónde lleva ese camino, a un vórtice infinito de autodestrucción. No quiero volver ahí por nada del mundo. Ahí dentro sólo hay muerte.
Yo busco la vida, y la vida está aquí fuera.

17/7/13

There's a spark in you

Tus pulmones están llenos de aire. La sangre fluye por tus venas, y si te llevas una mano al pecho notas ese "bum-bum" que demuestra que sigues viva. Sin embargo, ahí donde se suponía que debía haber un corazón lleno de vida, no hay absolutamente nada. Nada más que un vacío insondable que te hiela por dentro.
Vas desgastándote poco a poco, te conviertes en frío y oscuridad, en silencio y sombra. Te pierdes en un purgatorio donde lo real se mezcla con lo irreal y ni siquiera sabes a qué mundo perteneces. Un purgatorio que puede ser más insoportable que el peor de los infiernos. Porque en el infierno hay dolor, hay sufrimiento. En el infierno gritas, lloras, te retuerces... En definitiva, sientes.
Pero en la nada no. No sientes ni padeces, ni bueno ni malo. Pierdes todos tus sueños, tus metas, tus esperanzas, tus miedos, tus ambiciones. ¿Y qué sentido puede tener una existencia así? Si no sientes, no vives, por mucho que tu frecuencia cardíaca diga lo contrario. No eres más que un cuerpo vacío en busca de un alma perdida.

No obstante, puede que aún quede una chispa de vida resistiéndose a extinguirse entre las cenizas de tu propio funeral. Puede que logre iluminarte el camino, y que todavía no sea demasiado tarde para volver.
Inténtalo... No tienes nada más que perder.

8/7/13

If you only walk long enough


Minino de Cheshire dijo Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría ser llamado así; pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba. Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
Eso depende en gran parte del sitio al que quieras llegar respondió el Gato.
No me preocupa mucho dónde... dijo Alicia.
Entonces, tampoco importa mucho el camino que tomes dijo el Gato.
...siempre que llegue a alguna parte añadió Alicia como explicación.
¡Oh, llegarás a alguna parte, puedes estar segura aseguró el Gato, siempre que camines lo suficiente!

29/6/13

El perdón no cambia el pasado, pero le da sentido al futuro


No sé quién eres. No sé cuál es tu nombre, no sé cómo eres o qué cosas te gustan ni conozco tu historia. Lo único que sé es que pasamos por algo parecido y que luchamos por una meta en común. Solo eso ya me dice mucho de ti. Me dice que eres valiente por enfrentarte a algo tan grande, que eres fuerte porque esta lucha no es fácil, y que tienes ganas de vivir. También me dice que, aunque no lo creas, no tienes la culpa de lo que te pasa. Si tengo que ser sincera, a mí también me ha costado entenderlo…  vale, todavía me cuesta. Pero quizás, viéndolo desde fuera sea más fácil de comprender.
Siempre me he sentido culpable, me he machacado durante muchos años pensando que “yo sola me lo busqué” y repitiéndome que como caer en esto fue mi culpa, merecía sufrirlo. Supongo que en parte era una excusa para no salir de ahí. Pero lo cierto es que nadie se levanta una mañana aburrido y decide joderse la vida. No, para llegar a ese punto tiene que haber algo más detrás.  Porque aunque a veces creamos que nosotras lo elegimos, o aunque hayamos dicho montones de veces que era un estilo de vida y que lo habíamos escogido de forma voluntaria… la realidad es otra.
La realidad es que no se puede señalar a nadie. Ni a nosotras mismas, ni a nuestras familias, ni a la sociedad, porque lo cierto es que no hay culpables. Tan solo hay un montón de factores que nos han traído hasta donde estamos hoy, para bien o para mal. Si caímos en esto es porque las cosas ya iban mal de antes, y esta fue nuestra forma de intentar escapar, o algo así.
Cuando esto empezó no podíamos hacernos si quiera una remota idea de hasta dónde llegaría. No sabíamos que acabaría condicionando absolutamente todos los aspectos de nuestra vida y que se convertiría en un infierno. De haber sabido el daño que haríamos y que nos haríamos, estoy segura de que no habríamos seguido ese camino.
El problema es que ya había algo en nuestro cerebro que no iba bien del todo… Y es difícil entenderlo precisamente porque es algo que no se ve, es algo que no funciona bien en nuestra mente, que va por dentro. Pero por poner un ejemplo, si alguien se enferma de cáncer de pulmón, ¿quién tiene la culpa? Puede que esa persona haya fumado mucho, pero también hay gente que se enferma sin haber fumado en su vida, y otros que son fumadores y no les pasa nada. Los que tienen cáncer es porque ya estaban predispuestos, por herencia genética o por lo que fuera. Pero no se puede decir que esa persona tenga la culpa de estar enferma. Pues nosotras igual. Quizás por algún motivo, o por una combinación de muchos, también estábamos predispuestas a tener un trastorno, no es nuestra culpa ni la de nadie.
De todas formas, estar machacándonos y culpándonos constantemente no sirve de nada. La culpa solo nos hunde más y nos paraliza, no nos mueve a actuar. No somos culpables pero sí responsables, y la diferencia está en que sí, hemos hecho daño y nos lo hemos hecho, pero no ha sido a mala idea ni de forma consciente. No somos perfectas, nadie lo es, tenemos derecho a equivocarnos y seguramente lo seguiremos haciendo. Pero responsabilizarnos de nuestros errores implica que podemos actuar para cambiarlos, que tenemos que tener una actitud positiva, aprender de lo que hicimos mal y no volver a lo de atrás, sino seguir siempre adelante. 


Todo el rollo de la culpa/no culpa de la enfermedad es algo que aun no me entra muy bien en la cabeza, pero bueno poco a poco voy intentando entenderlo y dejar de machacarme tanto. Lo anterior es algo que mi psicóloga me mandó escribir hace unas semanas, y he querido compartirlo porque sé que es algo que a todos los pacientes nos cuesta mucho aceptar y no sé, quizás le sirva a alguien. 

20/6/13

Nunca es demasiado tarde


Si te sirve de algo, nunca es demasiado tarde o, en mi caso, demasiado pronto para ser quien quieres ser. No hay límite en el tiempo. Empieza cuando quieras. Puedes cambiar o no hacerlo. No hay normas al respecto. De todo podemos sacar una lectura positiva o negativa. Espero que tú saques la positiva. Espero que veas cosas que te sorprendan. Espero que sientas cosas que nunca hayas sentido. Espero que conozcas a personas con otro punto de vista. Espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa. Y si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo.

-El curioso caso de Benjamin Button

17/6/13

Un día


Un día recuperaré todo lo que perdí. Seré capaz de reír con tantas ganas como hace años. Volveré a ser la Lucy que era antes de que Ana apareciera en mi vida.
Se acabará este infierno. Se acabarán las pesadillas, se acabará el miedo, el llorar todas las noches.
Dejaré de compararme con todo el que pase por mi lado. Dejaré de odiar cada centímetro de mi cuerpo y aprenderé a quererme.
Algún día sonreiré frente al espejo. Un día volveré a bailar sin preocupaciones. Cerraré los ojos y me dejaré llevar por la música como solía hacer tiempo atrás.
Algún día podré salir de casa vistiendo lo que me apetezca, sin machacarme pensando que me hace gorda, que estoy horrible o que le doy asco a todo el mundo.
Sé que llegará el día en que podré irme de compras con mis amigas, o a la piscina o a cualquier otro sitio, y pasaré un buen rato disfrutando como lo disfrutaría cualquier persona normal.
Un día me atreveré a ponerme un bikini y bañarme en la playa, y ese día podré tomarme un helado sin tener remordimientos un mes entero.
Un día dejaré que me abracen sin sentir que mi cuerpo le dará asco a cualquiera que me toque.
Alguna tarde de invierno volveré a pedirme un chocolate con nata en la cafetería y me reiré cuando se me quede un bigote blanco de nata. Y una mañana de verano saldré a correr, o a patinar, o a montar en bici, y lo haré sin pensar en quemar calorías, simplemente por el placer de hacerlo.
Un día, Ana y Mía dejarán de ser el centro de mi vida, y yo recuperaré el control. Un día descubriré la libertad de decirles NO, de ignorar sus gritos y echarlas para siempre de mi vida.
Podré disfrutar de los buenos momentos sin importar si hay o no comida de por medio.
Un día tiraré todas las máscaras que fabriqué, dejaré de esconderme y volveré a vivir. Volveré a ser yo misma y nada más.
Mientras tanto, seguiré luchando hasta que llegue ese día... porque sé que valdrá la pena.

10/6/13

Today my life begins


Creo que mi vida empezó el día que decidí morir. Podía haber sido el final, pero fue el principio. Fue algo así como una segunda oportunidad, el punto de inflexión en el que mi historia cambió de rumbo.
Aquella mañana suplicaba al cielo que no me salvaran, que me dejaran morir tranquila porque ya no le encontraba sentido a nada. Y se me pone la carne de gallina de solo pensar en todo lo que me habría perdido si la ambulancia no hubiese llegado al hospital a tiempo. 
Me habría perdido ser feliz. Sí, así de simple y así de claro. Hoy me he dado cuenta de que soy feliz, y no tengo motivos para no serlo. Es más, quizá nunca los tuve y me los inventé. Pero ahora comprendo que esos motivos no eran reales ni válidos. Eran excusas baratas, excusas porque me asustaba ser feliz, porque creía que no lo merecía o porque simplemente resultaba más fácil poner excusas que luchar.
Ahora, en cambio, no sólo he dejado de desear morir... Además tengo ganas de vivir, y de vivirlo todo. Todas esas cosas que me hacen ilusión, las que tengo pendientes, las que me asustan, todo. Mi vida está empezando ahora y no quiero perderme nada. 
No quiero vivir cada día como si fuera el último, quiero vivir cada día como si fuera el primero. Con ilusión, con energía, con ganas, sorprendiéndome y disfrutándolo. Ahí está la felicidad.

7/6/13

Tener de hermanos a mis amigos, tener de amigos a mis hermanos


Dicen que las personas no sabemos apreciar lo que tenemos hasta que lo perdemos... Por suerte yo no he necesitado llegar a eso.  El miedo que he sentido al creer que te perdería me ha bastado para comprender cuánto te quiero, cuan importante eres para mí. He llorado tanto con sólo imaginar mi vida sin ti, que ahora entiendo que te necesito. Me haces mucha falta, no sé qué haría sin ti. No sé cómo seguiría adelante si tú no estuvieras a mi lado.

He pasado estos meses con el corazón en un puño, creyendo que te perdía y al mismo tiempo aferrándome a la esperanza de que volverías. Intentando ayudarte por todos los medios que se me ocurrían, aunque una parte de mí me decía que no valía la pena. Pero ¿sabes qué? Me alegro de haber creído en ti. Y estoy orgullosa, muy orgullosa de que a pesar de todo lo sigas intentando. Sé que no es fácil, pero también sé que puedes conseguirlo y que lo harás. Y quiero recordarte que nunca estarás sola, que me tienes siempre, 365 días al año y a la hora que sea. Que puedes contar conmigo en cualquier momento, que por ti me dejaría la piel.

Te quiero. Supongo que tengo que decírtelo más a menudo. Te quiero desde la primera vez que te vi, cuando aun no podías abrir los ojos... Parecías tan frágil, eras tan pequeñita, y sin embargo te abriste el hueco más grande de los que se han abierto en mi corazón. Has estado a mi lado siempre, y quizás no lo sabes, pero me has dado fuerzas para seguir tantas veces... Cada vez que me canso, cada vez que siento que la vida me aplasta o que tengo ganas de rendirme, pienso en ti. Eres la que me retiene en este mundo, en esta lucha. Eres la persona que más quiero en este planeta.

Me encanta compartir momentos contigo. Tus ataques de risa contagiosa, tu cara de asco fingido cuando te cuento chistes malos y que al final acabes riendo a carcajadas. El gusano cabezón, los dúos desastrosos de mi guitarra y tu bajo, montar maratones de películas (aunque siempre me pelees por dormirme en la segunda), despertarte poniéndote la nariz fría de Nala en la espalda, las tetrisiestas en el sofá, nuestras paranoias como la Galleta Apocalíptica, y así podría estar hasta el año que viene.

¿Puedo pedir un deseo?

Que sigamos compartiendo esos momentos durante muchos, muchos años más. 
Es lo único que quiero.

5/6/13

Y para desayunar, tus labios

¿Sabes qué sería mejor que soñar contigo todas las noches?
Despertar a tu lado cada mañana.

28/5/13

Razones para seguir viviendo


  1. Las personas que creen en mí.
  2. Las promesas que todavía tengo que cumplir.
  3. Saber hasta dónde soy capaz de llegar.
  4. Viajar y conocer mundo.
  5. Volver a bailar.
  6. Ayudar a alguien que pase por lo mismo.
  7. Bañarme en la playa.
  8. Escribir un libro.
  9. Los abrazos.
  10. Sentir el sol en mi cara.
  11. Mis amigos, especialmente Abi y Miri.
  12. Sonreír frente a un espejo (algún día...)
  13. Conocerme.
  14. Reír a carcajadas y hacer reír a otros.
  15. Seguir aprendiendo. No dejar nunca de aprender.
  16. Las puestas de sol.
  17. Mi familia.
  18. La música.
  19. Este blog y vosotros, mis seguidores. Vuestros comentarios.
  20. Correr sin pensar en nada, solo por el placer de correr.
  21. Descubrir magia en cada rincón del universo.
  22. Saber que depende de mí.
  23. Confiar.
  24. Los libros.
  25. Mis guitarras.
  26. Todas las niñas que luchan por lo mismo, en especial Lour y mi Wifi Girl.
  27. Vivir momentos tan intensos que me pongan la carne de gallina.
  28. Ser feliz.
  29. Construir mi futuro, alcanzar mis metas y cumplir mis sueños.
  30. Enamorarme cada mañana de la vida.

24/5/13

Redención


Alicia necesita un botón para desconectarse. Para dejar de pensar un rato.
Quiere sentir su cabeza libre, despejada, vacía.
Necesita parar, sólo un momento, y respirar. Que los pensamientos que la bombardean le den una tregua a su caprichosa cabeza. Pero en vez de eso, se ahoga cada vez más. Se enreda con sus propias ideas, se pierde y no sabe volver.

Quisiera que alguien la entendiera. Sentir por una vez que no está tan loca.
Quisiera huir de sí misma, alejarse de sus demonios... Huir, esa es la palabra clave. La palabra imposible.
Porque no puede escapar de algo que la acompaña a donde quiera que vaya.

Pero hay un lugar al que el demonio no puede entrar.
Existe una manera de hacerlo callar para siempre.

Y ahora sabe que veinte no son suficientes.

20/5/13

Una vez que te has metido en este mundo, ya no hay caminos fáciles. Todo se complica. Tanto seguir enferma como luchar por salir. Todo cansa, todo duele, y es inexplicablemente complicado decidir en qué bando quieres pelear.
Aún cuando parece ser la decisión más simple del universo, no lo es ni de lejos. Te enfrentas al más peligroso de los enemigos: te enfrentas a ti misma. Sí, quieres salvarte, pero al mismo tiempo no dejas de autoengañarte, de ponerte la zancadilla una y otra vez... Y a la hora de levantarte descubres que el final de tu historia sólo está en tus manos.


Si tengo que ser sincera hoy no me apetece estar bien. Necesito un abrazo pero no quiero que nadie me toque. Necesito hablar pero no sé ni qué decir. Necesito llorar pero no puedo, no tengo lágrimas. Tengo un nudo en el estómago que me roba las fuerzas.
De todas formas, sé que no puedo darme el lujo de quedarme lamentándome con los brazos cruzados. No; porque entonces me vendré abajo otra vez y eso ya no va conmigo. Ya no soy esa Lucy que se quejaba sin hacer nada por cambiar las cosas.
Sé también que no soy la única que lo está pasando mal, y lo último que quiero es ser una carga más. Esta vez me toca a mí ser fuerte por los demás y estar ahí para ellos.
Quizás así encuentre la fuerza que me mantenga en pie a mí también.

16/5/13

Paradoja

Te aseguro que aunque intentes entenderme, no lo conseguirás.
Cambio constantemente.
Ayer fui blanco, hoy gris, mañana vuelvo al negro.
Otras veces soy simplemente soñadora, y pinto un arcoiris que tarde o temprano destiñe.
Hay días en los que soy un camaleón.
En otras ocasiones soy un espejo quebrado.
Pero la mayoría de las mañanas me levanto 
no sabiendo quién soy.

11/5/13

¿Por qué mi miedo va a impedirme ser feliz?

¿Sabéis esos días en los que todo parece perder sentido?
Esos días que parecen tener 48 horas de 120 minutos cada una, esos en los que el cielo se vuelve negro sin razón aparente y un fantasma gris succiona tus fuerzas... Esos días en los que estás al borde del precipicio a punto de dejarte caer.
Pues llevo toda la semana así. Hacía tiempo que no me pasaba, y supongo que las recaídas y los bajones son parte del camino. Pero levantarse es tan difícil...
Y sin embargo, siempre aparece un rayo de sol, una mano, una sonrisa, ALGO que nos impide rendirnos. 
Anoche me llegó por whatsapp una frase, la que da título a esta entrada, que fue la que me sacudió el alma y me hizo abrir los ojos otra vez. Quizás no existan los ángeles de la guarda, pero para eso están los amigos que vienen a ser lo mismo sólo que sin alas...


No puedo decir que me ya haya levantado y haya desaparecido mágicamente toda la rayada monumental de la última semana, pero al menos he vuelto a encontrar las ganas de seguir luchando. Así que me quedo con la frase de anoche y con la actitud de hoy. Que mi miedo no me impida ser feliz.

6/5/13

Escalera de caracol



Es evidente que en algún momento de mi desordenada vida, caí en las garras de un cruel demonio que se disfraza de Afrodita y se hace llamar Ana. Consigue que confíes en ella, que escuches ciegamente todo lo que te dice, que cierres los ojos a la realidad y sigas sus pasos sin importar a dónde te lleve. Te promete felicidad, belleza, incluso perfección… pero no te da a leer la letra pequeña del contrato, y tarde o temprano, te traiciona.
El mundo de Ana es una infinita escalera de caracol. Crees estar subiendo, crees estar acercándote más y más a la perfección que tanto anhelas, y entonces, repentinamente y antes de que puedas darte cuenta, ella te empujará al vacío con sus propias manos. Y no podrás creerlo, no querrás creerlo.
Son muchas las personas que transitan esa escalera. Algunas consiguen escapar, otras nunca regresan, pero lo que está claro es que, una vez que pones un pie en el primer escalón, ya no vuelves a ser la misma.
Ana es así, te cambia, y cuanto más tiempo pases con ella, más te cambiará. Hasta llegar a un punto en el que no te reconoces a ti misma, te preguntas cómo has llegado ahí y no sabes responderte. No puedes pensar por ti misma. Ella toma las riendas de tu vida, controla tu mente, tus pensamientos, tu mismísimo cuerpo.
Empezará susurrándote con disimulo lo poco que eres y lo poco que vales. Te recordará que estás gorda y nadie te quiere, que este mundo no tiene lugar para gente como tú. Y tú, que ya tienes la autoestima por el suelo, te convencerás fácilmente.
Entonces, Ana te hablará de la felicidad como si dependiera exclusivamente de tu físico. Te dirá que ella puede ayudarte a conseguirla, a alcanzar todo cuanto deseas: belleza, felicidad, paz, control de ti misma, seguridad, fuerza de voluntad, te ofrecerá la mismísima perfección. Y tú la escucharás hablar tan convencida de lo que dice, que le creerás. Te convertirá en su princesa, o eso te dirá ella. Y sin saberlo, estarás firmando un contrato de esclavitud con la vergüenza, el dolor, las mentiras y finalmente, la muerte.
Seguirás sus reglas. Al principio todo será fácil y parecerá un maravilloso cuento de hadas. Hay que reconocerlo, Ana cumple lo que promete, aunque no sea por mucho tiempo. Te verás más delgada, más guapa. Pasarás frente al espejo y sonreirás. Conocerás esa sensación de tener el estómago vacío, y te sentirás fuerte. Creerás que tienes el control, pero no podrías estar más equivocada. Es ella, ella es la que te controla y te maneja a su antojo. Y cuando quieras darte cuenta, será demasiado tarde. Te destruirá hasta que no quede de ti nada más que una sombra desgastada de lo que un día fuiste.
Eres un títere en sus manos despiadadas.
Y olvídate de aquellas historias que te contó sobre felicidad y control. No eran más que palabras. Pero te las creíste, mordiste el anzuelo y ahora estás a su merced. Te lo quitará todo. Perderás a tus amigos, le harás daño a la gente que más quieres, escucharás a tu madre llorar por las noches y sabrás que la culpa de sus lágrimas eres tú. Te robará todo aquello que te hacía feliz. Tus hobbies, tus aficiones, tus sueños… despídete de ellos. Para lo único que habrá sitio en tu vida a partir de ahora, será para inventar nuevas formas de autodestruirte. Te arrebatará todo lo que te importa y mucho más. Te succionará las ganas de vivir.
Y con el paso del tiempo será cada vez más difícil. Porque estarás sola. Porque nadie a tu alrededor te entenderá. Porque no encontrarás motivos para despertarte cada mañana. Tu único objetivo será ser perfecta, pero enseguida te darás cuenta de que nunca, jamás será suficiente. Ana te exigirá más y más. Y esa felicidad de la que hablaba no hará más que alejarse de ti día tras día. Hasta que la pierdas de vista. Hasta que todo deje de tener sentido. Cuando te haya despojado de tu mismísima alma, cuando ya no queden fuerzas en ti para seguir respirando, cuando no seas más que un cuerpo vacío vagando por inercia en la sala de espera de la muerte… Entonces comprenderás que sus promesas solo eran cuentos. Que tu diosa era una mentira. 
Y decidirás dejar de existir, porque ya no habrá absolutamente nada que te retenga en este mundo.
Pero si buscas en lo más profundo de ti misma… si escarbas allí donde una vez estuvo tu corazón, encontrarás los escombros de todo lo que fuiste antes de que Ana apareciera en tu vida. Los restos de las ilusiones que te rompió, los sueños que abandonaste para seguir sus pasos… y créeme, no es tarde para reconstruirlos. Mientras respires estás a tiempo. Si miras a tu alrededor, quizás encuentres personas que llevan años intentando ayudarte, quizás descubras que no estás tan sola como creías estar.
Por muy jodido que parezca todo, siempre habrá un salvavidas al que puedas agarrarte. Busca el tuyo, o fabrícalo si no lo encuentras. Y cuando lo tengas, no te sueltes. Demuéstrale a Ana que no te dejarás vencer.

23/4/13

La luna se nos quedó pequeña



Las circunstancias de la vida los habían obligado a separarse años atrás.
Y sin embargo, aun estando cada uno en un extremo del planeta, sus sentimientos permanecían intactos. Aún en la distancia sus corazones seguían latiendo en la misma sintonía, sincronizados, unidos.
Ella se asomaba al balcón, alzaba la mirada al cielo y observaba la radiante luna esbozada en el lienzo negro de la noche.  Y sabía que miles de kilómetros más allá, el abriría la ventana para contemplar el mismo satélite.
Sabían que no importaba cuántas franjas horarias los separaran, ambos vivían bajo el mismo cielo, dormían bajo las mismas estrellas y la misma luna velaba sus sueños. Se habían acostumbrado a conformarse con eso, y eran bastante felices así.
Por eso a él le sorprendió tanto  abrir la puerta esa noche y encontrarla en la calle, con una maleta pequeña en la mano y una sonrisa enorme en la cara.

-¿Qué haces tú aquí? –preguntó, aún sin poder creer lo que sus ojos veían.
-La luna se nos quedó pequeña –respondió ella, y le abrazó deseando no soltarle nunca.



Punto y aparte. ¿Cómo estáis criaturillas? Habréis notado que ya no publico tanto como antes... Pero ahora que estoy de prácticas tengo y un poquillo más de tiempo trataré de ponerme las pilas con el blog, a ver si vuelvo a cogerle el ritmo a esto jeje.
Cambiando de tema, vuelvo a repetir lo de siempre: me encanta, me encanta y me encanta leer vuestros comentarios. En especial me llegaron los que me dejásteis en la entrada de la carta al futuro. Muchas gracias por tomaros el tiempo de escribirme unas palabras y sobre todo por vuestro apoyo. Sabed que siempre los leo, y trato de responder a todos... aunque aprovecho para disculparme por si alguna vez se me pasa responder a alguno.
Bueno y por último, ya que es 23 de abril, estamos intercambiando recomendaciones de libros en la página de Facebook de Susurros del Silencio. Por si os interesa, os dejo el enlace aquí. Y si os apetece, dejáis vuestro granito de arena ;)

18/4/13

Gracias por existir

Dedicado a esas personillas que hacen de mi mundo un lugar mejor...



Yo no quiero amigos de esos que aparecen de la noche a la mañana y desaparecen igual de rápido.
No quiero amigos de los que le dan a "me gusta" a todas tus publicaciones en Facebook pero no se saben ni tus apellidos. No quiero amigos de los que solo aparecen cuando todo va bien, que siempre están dispuestos a salir a divertirse y a reírse un rato pero dejan de existir cuando lo que necesitas es un hombro en el que llorar.
No quiero amigos que no me acepten ni que pretendan cambiar todo lo que soy.
No quiero en mi vida gente envidiosa, gente que necesite pisotearme para sentirse mejor consigo misma, o que se alegre de mis fracasos. Tampoco quiero a los pesimistas que solo ven el lado negro de todo, o a los que nunca intentan nada por miedo a fallar.
No quiero amigos hipócritas que se dediquen a hablar de mí a mis espaldas. Ni amigos que me regalen los oídos y me aplaudan todo lo que hago. No quiero amigos que cambien cuando están conmigo.
No, yo quiero amigos de verdad.
Elijo a aquellos con quienes puedo compartir cosas en la vida real, y no solo en Facebook. Compartimos momentos, historias, risas, experiencias...
Elijo amigos como tú, con personalidad, auténticos, que no tengan miedo a ser sinceros cuando estén conmigo. Con las ideas claras y la valentía de defenderlas.
Te elegí a ti porque se atreves a arriesgar, porque no te sientas a autocompadecerte, sino que te levantas a luchar contra las adversidades. Te elegí porque me gusta que desprendas energía, y que aunque tengas días o épocas de bajón, no te dejas vencer por ellos.
Te quiero a ti, que eres capaz de decirme las cosas a la cara, sean buenas o malas. Que si tienes que señalarme un defecto o un error lo haces, pero siempre con buena intención y no por hacer daño.
Te quiero a ti que me aceptas como soy, y al mismo tiempo me ayudas a crecer y a ser mejor persona día a día. Que celebras mis pequeños triunfos tanto como yo misma, que crees en mí y siempre has creído.
Te quiero a ti porque estás siempre, en las buenas, en las malas y en las peores. Porque confías en mí. Porque puedo contar contigo. Porque te tomaste el tiempo de conocerme antes de juzgar.
Por todas estas cosas, entre muchas otras más, te quiero.
¡Gracias por existir!

16/4/13

Carta al futuro

Rebuscando entre papeles y cosas viejas, me he encontrado con esto que escribí el año pasado. Es algo así como aquella vieja carta a mi yo de trece años, pero esta vez dirigida a mi yo futuro. Espero releerla dentro de unos años y poder decir que sí, que he conseguido lo que me propuse y que algunos de los sueños de hoy sean realidades mañana. Y bueno, creo que voy por buen camino así que  la comparto con vosotros :)


Te escribo desde aquí, desde hoy, a tus 19 años, 2 meses y 8 días de vida, para decirte que HOY, estás sonriendo, te sientes satisfecha y orgullosa de haber conseguido cumplir con todas tus pautas del día. Y ya llevas 2 o 3 semanas haciéndolo bien. Sigues agobiada y mucho, tienes ganas de gritar y de hacer las barbaridades de siempre, pero sabes que eres capaz de controlarte si pones todo tu empeño, y lo estás logrando. No es nada fácil. Estás librando una batalla constante, 24/7, y el duende no quiere darte tregua. Pero echas la vista atrás, y ves los cambios. Hace un año temblabas y llorabas de solo pensar en la comida. Ahora le echas dos pares y te enfrentas a ella. Con días mejores y días peores, unas veces lo consigues y otras no… pero no dejas de intentarlo. Tienes la esperanza de que con el tiempo, será cada vez más fácil, y llegará el día en que todo esto deje de ser el centro de tu vida. Serás capaz de hacer todas esas cosas que ahora te aterran… pero que tanto deseas.
Así que, dime, ¿cómo van las cosas ahora? ¿Han dado fruto todos estos esfuerzos? Confío en que no te hayas rendido, en que no hayas sucumbido a las órdenes del duende otra vez. Sabemos muy bien que ese camino no trae absolutamente nada bueno, aunque a veces nuestra mente nos engañe, aunque por momentos creamos que la felicidad está ahí, en un número, en un determinado peso o talla. Pero ya hemos comprobado que no es así. Hasta ahora, durante los 8 años que le hemos hecho caso, nos ha alejado de la felicidad cada día un poquito más. Pero todo eso ya lo sabes, y probablemente sea una realidad que ya pasó a la historia, que ahora forma parte de un pasado doloroso pero lleno de lecciones aprendidas.
Imagino tu vida ahora de una forma totalmente distinta. Te han dado el alta porque seguiste luchando hasta el final, tal como prometiste. No fue nada fácil, pero eres una chica de palabra y con muchísima fuerza de voluntad. Y lo has hecho. Te veo feliz y sonriendo de verdad, sin fingir, riendo a carcajadas y haciendo reír a los demás. Supongo que todavía hay momentos duros en los que crees recaer, pero no lo haces. Te aferras a la esperanza como siempre has hecho, hasta que ves el sol brillar otra vez. Imagino que ahora eres capaz de ir a la playa, ponerte un bikini como todo el mundo y disfrutar bañándote, nadando, jugando al vóley y todas esas cosas… que puedes tomarte un helado sin tener remordimientos un mes entero, que vas al cine y te pides palomitas como hacías hace años. Que te vas de compras con tus amigas, y aunque no te gusta eres capaz de pasar un buen rato, y ya no sientes deseos de destrozar cada espejo/cristal/escaparate que te cruces en el camino.
A lo mejor te armaste de valor y te apuntaste a clases de funky o break dance, que siempre te gustó y fue tu asignatura pendiente. Me gustaría verte bailar otra vez. ¿Y cómo llevas esa guitarra? Espero que hayas avanzado algo, que mira que eres lenta!! ¿Ya has empezado a escribir un libro? ¿Sigues dibujando? Y mi mayor duda… ¿dónde vives? ¿qué has estudiado? Me gustaría que me dijeras que hiciste psicología, que ahora estás con el máster de arte terapia y que estás ayudando a otras personas con el mismo problema que tú. Que eres voluntaria en Adaner o algo parecido. Era lo que queríamos ¿no? Pero bueno, si no has hecho psicología tampoco es el fin del mundo. Tan solo espero que hayas hecho lo que querías, y sobre todo que estés usándolo para ayudar a gente que pasa por lo mismo que paso yo ahora. Eso me haría muy feliz.
En fin Lucy, que espero que no la hayas cagado mucho, y que no hayas abandonado tu lucha ni tus sueños. Espero poder sentirme orgullosa de lo que has conseguido, y no sentir que todos los esfuerzos de hoy acaban siendo en vano. Si ha sido así (espero que no sea el caso) recuerda lo que siempre dices: que nunca es tarde, que cada segundo de vida es una oportunidad, y que el tiempo no espera a nadie. Pero estoy segura de que a estas alturas ya lo habrás logrado, y que puedo sonreír orgullosa de ti, y tú de mí.