29/9/12


Hay cosas tan dolorosas que nadie se ha atrevido aún a ponerles nombre.

17/9/12

Qué ganas de que vuelvan...


La lluvia.
Las hojas secas.
Las mañanas frías.
El olor a café que impregna las calles por las mañanas.
La mitad del planeta vistiéndose de tonos marrones, rojizos, amarillentos y naranjas.
Los cielos tiñéndose de gris.
Las gotas de lluvia al otro lado del cristal.
Las gotas de lluvia sobre la piel.
El pelo mojado pegado a la cara.
Las sábanas de franela.
Los montones de hojas secas.
El aroma a castañas asadas en las calles del centro.
Los charcos y el olor a tierra mojada.
Las botas de agua de los niños, y sus paraguas.
Los radiadores encendidos.
Las primeras lumbres, el olor de la leña y el sonido de las llamas de fuego chisporroteando otra vez.
Las risas de los niños al salir de clase.
Los colores cálidos en el suelo y en los árboles, y el contraste con el aire que empieza a ser frío.
Las manos en los bolsillos.
Los pantalones largos, la bufanda floja, las gabardinas.
Los reencuentros.
Esa luz especial, ese hechizo, esa magia que desprende el otoño.

¿Y a vosotros, qué es lo que más os gusta del otoño?

1/9/12

Breath in. Stand up. Start over.

Que este es el principio de un final que cuando acabe, será un nuevo comienzo.


En eso consiste la vida, es un ciclo continuo de principios y finales. Todo lo que empieza tiene que acabar, y esa es una ley inexorable en nuestro universo. Pero a veces sólo nos centramos en lamentar lo que termina, nos aferramos a aquello que no queremos perder, nos negamos a dar por finalizado un capítulo de nuestra vida. Y no nos paramos a pensar que "las pérdidas también pueden ser ganancias". Que cerrar un capítulo significa empezar a escribir uno nuevo, porque todo final trae de la mano un nuevo inicio. Y es que tal vez no se trata de arreglar algo que ya se ha roto, ni de recuperar algo que se ha perdido... sino de comenzar de cero para crear algo mejor.