8/1/12


La motivación aparece y desaparece, como sombras en un día nublado. 
A veces se esconde, sin avisar, tras una nebulosa de cansancio, desgana o simple aburrimiento. Y puede pasar horas, días o semanas oculta. Pero siempre aparece. A veces se encuentra en el fondo de un cajón, detrás del espejo, mezclada con unas palabras sabias, esbozada en una sonrisa cálida, o entre los acordes de una vieja canción. Sea como sea, regresa para dar el empujón necesario, para recargar las pilas y evitar que gane la fatiga.
Pero incluso cuando parezca que se ha ido para siempre, que ya nada vale la pena o que ni siquiera quedan razones por las cuales luchar, lo importante es recordar que no es así. Que si una vez encontraste motivos por los que seguir respirando es porque existen, porque están ahí, aunque ahora mismo no los veas. Tener en cuenta que la motivación aparecerá y volverá a brillar cuando pasen las nubes grises. Y mientras tanto, no perder la fe ni bajar la guardia. Seguir adelante hasta brille el sol.

Encontré esto que escribí hace un par de meses, y sinceramente, necesitaba leer algo así. No sé si será la depresión pre-post-vacacional (?) o qué, pero últimamente no he estado en buena racha. El caso es que me encanta cuando mi yo del pasado escribe cosas que me salvan de mi yo del futuro, ahora solo me falta hacerle caso.
Besos a todos y todas!

2 comentarios:

  1. Entre acordes y desacuerdos, dicen por ahí.
    Bonito espacio,
    saludos muchos.

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  2. ES HERMOSO COMO ESCRIBIS, ES MUY CIERTO, A VECES PARECE QUE NO HAY MOTIVOS, PERO SIEMPRE LOS HAY, SIEMPRE HAY MOTIVOS PARA SEGUIR ADELANTE.
    GRACIAS POR COMENTAR, MUCHA LUZ!

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