30/12/11

Sayonara 2011!

Estamos a 31 de diciembre y me apetece hacer un recuento del año que se termina, pero no sé cómo resumir en una sola entrada todo lo que ha pasado en mi vida en los últimos 365 días. 2011 han sido doce meses de subidas y bajadas, una auténtica montaña rusa de emociones y nuevas experiencias. 
Debo decir que lo empecé con mal pie, recuerdo que al mirar al futuro sólo era capaz de ver un horizonte de nubarrones grises. Y si enero fue gris, febrero fue completamente negro, fue perder toda esperanza y tocar fondo. Pero tocar fondo para renacer y aprender, porque durante el mes de marzo aprendí quiénes eran mis verdaderos amigos y quiénes no. Aún así, pasó la primavera sin que nada cambiara demasiado, seguía estancada en el mismo punto. Tuvo que llegar junio para empezar a sentir que esa no era la vida que quería. Necesité medio verano para reconocer que necesitaba ayuda, y por fin, en julio logré armarme de valor para pedirla. En agosto hice la promesa de no abandonar ni rendirme, y en septiembre descubrí con ilusión un rayo de esperanza al final del túnel. Octubre, noviembre y diciembre han sido tres meses llenos de nuevas experiencias, nuevas caras, retos, aprendizajes, y emociones que había olvidado. Creo que es la primera vez en mi vida que puedo decir sinceramente que echaré de menos al año que se va (o al menos su segunda mitad).


Y es que hoy, me doy cuenta de que soy una persona totalmente distinta a la Lucy que era el diciembre pasado. Aquella Lucy que se encontraba atada de pies y manos, totalmente perdida, ciega y sola, que se escondía de todo el mundo, que no podía sonreír de verdad y que ni siquiera sabía quién era, qué quería, ni hacia dónde iba... Esa Lucy no tiene nada que ver con la de hoy, que sigue bastante perdida, pero ahora tiene quién le enseñe el camino. Que ya no está sola porque ha empezado a salir de su escondite, a sonreír, a caminar con un rumbo fijo y un destino claro. Está descubriendo quién es, y soltando las ataduras que durante tanto tiempo la inmovilizaron.
Sólo me queda dar las gracias a todas las personas que me están acompañando en esta aventura, de lejos o de cerca, que de forma directa o indirecta me hacen el camino más fácil. Eso os incluye a vosotros, seguidores, lectores y gente que comenta!

Gracias de todo corazón por formar parte de mi vida. 

Espero que entréis en el 2012 con pilas recargadas, y que no se os agoten después del opening, sino que duren hasta los créditos finales. ¡Sed felices!

27/12/11

Números que son enemigos

Durante años mi vida entera ha girado alrededor de números. Todo lo que hacía era contar. Contar calorías ingeridas, calorías quemadas, tallas, centímetros, kilos, gramos... Sumar y restar, números y más números. Y lo que es peor, permitía que mi estado de ánimo y mi autoestima estuvieran determinados exclusivamente por esas cifras. Pero ya está bien, ¿no?
La felicidad no puede medirse en calorías, ni el valor de una persona en kilogramos. 
Hoy no lo digo para convencer a quien lea, sino para recordármelo a mí misma. A veces se me olvidan estas cosas, y me obsesiono hasta el punto de sentir que mi peso es lo único que me da o me quita valor.


Hace unos días, tuve la brillante idea de pesarme aunque me lo tienen terminantemente prohibido, y a sabiendas de que el número que viera me iba a sentar como una bofetada. Dicho y hecho. Ahora no puedo quitármelo de la cabeza y me persigue haga lo que haga... Pero como me dijo ayer mi amiga Piper, la báscula tenía que marcar un peso mayor al de antes, que tampoco era sano, para demostrarme que estoy mejorando. Es cierto que todavía no era el momento de enfrentarme a eso, pero como también me dijo Piper, tarde o temprano tengo que vencer ese miedo a los números y aprender a que no me afecten tanto.
¿Y sabéis la parte buena? Que he conseguido manejar la situación yo sola y no venirme abajo. Vale, sí tuve un tropezón serio, pero después de llorar toda la noche y romper un espejo, me he vuelto a levantar. He ido a la peluquería (que es lo que suele salvarme en estas situaciones) y he salido más pelirroja, con el pelo más liso y sintiéndome mejor, sin que me importe tanto lo que diga la báscula. Y lo que es más positivo, estoy logrando resistir el impulso de mandarlo todo a la mierda. Sigo luchando por lo que yo quiero y rechazando lo que la enfermedad quiere que quiera. De los errores se aprende y yo he aprendido la lección: las pautas que me ponen están para cumplirlas. (Nota mental: Lucy del futuro, hazle caso a tu nutricionista!!)

Vamos chica, es sólo un número, no vas a permitir que te gane ni que te impida vivir tu vida.

PD: Piper, te quiero con locura y nunca me voy a cansar de decirte que eres mi ejemplo, aunque vos te canses de escucharlo xD. Conseguiste lo que yo lucho por conseguir y no sabes cuánto te admiro por ello. Gracias por estar siempre!!

PD 2: Gracias también a ti, JC, sabía que ibas a convencerme de hacer lo que tengo que hacer ;)

24/12/11



Y cada año, cuando llegaba el frío y se encendían las luces, a ella se le encogía el corazón y se le apagaba la sonrisa.



(Pero aún así, os deseo de corazón que disfrutéis estos días, y todos los de vuestras vidas).

20/12/11

anorexiaceptada dijo: Ola nena¡¡¡^^ Acabas de empesar con ana? Si acabas de comensar te aconsejo q lo dejes=) Es un consejo de amiga^^ 
wannaberoniprincess dijo: no dejes que te coma ana y mía porque como pasa muy seguido... se llega a la meta y ya nos gusto y queremos más y más... así es que andate con cuidado en ese sentido...
princessisabelle dijo: bueno un año no es mucho mi niña, aun estas a tiempo de pensarla, no es que esté en contra de esto, porque soy la menos indicada, pero con el paso del tiempo te quieres salir y no puedes yo ya llevo once años, puaj, y es el infierno que no le deseo a nadie

Son algunos de los comentarios que he encontrado releyendo las primeras entradas de mi viejo metroflog pro ana. Me llama la atención cómo el camino, en síntesis, siempre es el mismo: 

Empiezas tomando la irrevocable decisión de ser perfecta, juras que dejarás que Ana y Mía te guíen hacia esa meta que crees realista, ignoras todas las señales que te advierten de que estás a punto de cometer una estupidez, y te lanzas con los ojos cerrados a la boca del lobo. 
Al principio crees de verdad que lograrás tu objetivo, y por esa razón sigues adentrándote más y más en ese oscuro laberinto. Pero a medida que avanzas, empiezas a darte cuenta de que te estás perdiendo cada vez más. Y te arrepientes de no haber escuchado las advertencias y maldices el día en el que empezó tu pesadilla. Todos llegamos a este punto. Y es entonces cuando te pasas al bando de los que intentan impedir que alguien más entre al fatídico juego. Ahí es cuando quieres contar tu historia para evitar que otros caigan en tus errores. 
Pero aunque te quedes sin voz de tanto advertir a gritos lo que has vivido, no siempre puedes hacer que te escuchen, porque hay personas que se encuentran tan ciegas y sordas como te encontrabas tú al principio. Como estaba yo cuando me dejaban los comentarios de arriba.

Por eso sé que a mi blog seguirán llegando personas que buscan "cómo ser anoréxica", "cómo vomitar sin hacer ruido", "carreras pro ana", etc. y que muchas leerán lo que escribo, cerrarán la ventana del navegador y no cambiarán de idea. Sé que muchas otras ni siquiera lo leerán, y sé que habrá quien me putee y piense que no soy nadie para andar dando consejos. Pero albergo la esperanza de que mis palabras le sirvan aunque sea a alguien. Porque hay una forma de escapar del laberinto, y es regresar por donde entraste. Claro que a veces estás tan perdida que necesitas alguien que te ayude a encontrar el camino de vuelta. 
Pero se puede, se puede y vale la pena intentarlo.


PD: Estoy feliz. A partir de hoy, quedan 91 días de invierno por estrenar. Espero que los disfrutéis tanto como pienso hacerlo yo!!

18/12/11



Al final fue buena idea salir ayer. Fui con mis primitos a ver un musical de Disney, y sinceramente creo que me gustó a mí más que a ellos xD. Canté todas las canciones, me reí, me emocioné y lo disfruté como una enana. Y es que en el fondo sigo siendo esa niña de 7 años que dormía con la ventana abierta esperando a que, alguna noche, Peter Pan entrara a la habitación buscando su sombra... (true story).
Pero no fue sólo eso, hay algo más que quería contaros. Después del espectáculo fuimos a cenar a McDonalds. ¿Me creéis si os digo que hacía año y medio que no pisaba uno? Para mí McDonalds, Burger King y demás, son sinónimo de calorías y grasa, infierno y tortura. Hasta hace poco, dar un solo bocado a cualquier cosa procedente de un sitio así, habría sido un pecado imperdonable y habría implicado la obligación de vomitar. 
Es por eso que me parece mentira haber entrado a uno y haber sobrevivido sin que se acabe el mundo... Y más increíble todavía fue pasar un buen rato allí, reírme y controlar medianamente los pensamientos obsesivos. Vale, todavía no soy capaz de pedirme una hamburguesa, falta mucho para eso. Y tampoco puedo negar que por lo menos el 80% del tiempo que estuvimos allí, me lo pasé agobiada y calculando calorías. Pero aunque haya sido una "simple" ensalada, y aunque "sólo" haya logrado desconectar el 20% restante del tiempo, para mí es mucho, sobre todo teniendo en cuenta que en los últimos días he tenido unos cuantos tropezones.

Quizás esto sea una tontería, no sé, me apetecía contarlo aquí. Es sólo que me siento bien al mirar atrás y ver los pasos que voy dando :)
Gracias a todos una vez más por vuestras palabras de ánimo y por el apoyo a través de la pantalla. No puedo creer que haya 260 personas desperdigadas por el planeta tomándose el tiempo de leer mis desvaríos, y hasta comentar algo al respecto. Sois geniales!! Disfrutad lo poco que queda de finde!! 

17/12/11


Has tropezado, has caído de narices al suelo otra vez. ¿Pero qué piensas hacer ahora? Resignarse no es opción, quedarte en el suelo a lloriquear no soluciona nada.
¿Por qué no te levantas, le echas dos pares y te enfrentas a lo que venga? No importa cuánto miedo tengas, no importa cuán bajo creas que has caído, ni lo terrible que haya sido tu día. Siempre puedes cambiarlo, estás a tiempo. ¿Por qué dejarlo para mañana? Cuanto más esperes, más te va a costar. El tiempo sólo hace las cosas más difíciles. Así que actúa ahora que aún no es tarde, ahora que tienes fuerzas para sonreír, ahora que hay un corazón latiendo dentro de tu pecho. AHORA, y no después.

Llevo unos días raros, bastante raros.
Estoy hipersensible, aunque no puedo explicar lo que siento. No sé si necesito respirar o dejar de respirar. Sólo me apetece esconderme debajo de las sábanas y escuchar Pink Floyd hasta que se acabe el mundo. Pero eso sería abandonarme y sumergirme otra vez en el pozo de autocompasión que tanto detesto. 
Además, hoy es sábado gente, así que hagamos el esfuerzo de salir un rato, desconectar y sonreír. Quién sabe, quizás hasta acabemos riendo con ganas...

12/12/11

-Yo de mayor quiero ser pequeña, que a los adultos no hay quien los entienda.


Y dicho esto, espolvoreó al aire una pizca de polvo de hadas y echó a volar rumbo a Nunca Jamás.

9/12/11


-Habíamos hecho un trato, ¿recuerdas? Me dijiste que me querías hasta los huesos, me juraste que me seguirías hasta el final. Yo a cambio prometí guiarte hasta esa meta que tanto codiciabas. Te dije que te convertiría en todo lo que querías ser. Tan sólo tenías que confiar en mí y obedecerme. ¿Y a caso no cumplí yo mis promesas? Parece mentira que después de todo lo que te he dado, me vuelvas la espalda. A mí, que nunca te he abandonado, que te he acompañado lealmente todos estos años...

-Que no quieras abandonarme no te hace leal. Eres astuta, falsa, manipuladora. Y lo peor es que me estabas convirtiendo en lo mismo. ¿Cómo puedes tratar de hacerme creer que eres leal después de tenerme engañada tanto tiempo? Me prometiste una perfección que no existe. Y nunca me diste a leer la letra pequeña del contrato. No me advertiste de cuánto daño le haría a mi familia y mis amigos, ni de la culpa que tendría que cargar, ni de cómo ibas a destrozar mi cuerpo, ni de que a la larga te convertirías en una obsesión que condicionaría toda mi vida.

-No necesitabas que te lo dijera, Lucy, tú ya habías oído historias sobre mí y sabías que el precio era alto. Al fin y al cabo, la recompensa también lo era. Estábamos cerca, muy cerca...

-¿Cerca de qué? Yo no podía siquiera imaginar hasta qué límites me llevarías. Me estabas arrastrando a la Muerte, Ana. Ese era tu objetivo final, ¿verdad?

-¿Y no era eso lo que buscabas? ¿No decías que preferías morir a seguir viviendo una vida sin sentido? Yo le dí sentido a tu vida. Te dí una razón para levantarte cada mañana.

-Decía eso porque en aquel momento estaba confundida y no podía ver las cosas claras. Pero todo lo que tú hiciste fue cegarme aún más. 


-¿Vas a decirme que no te gustaba pesarte y ver que los números de la báscula seguían descendiendo? ¿Que no te sentías fuerte cuando pasabas días sin comer? ¿Que no disfrutabas cuando hacías ejercicio hasta quedar agotada y luego veías los resultados? ¿Que no adorabas la sensación de control que solo yo te concedía?

-Era solo eso, una sensación. Otra de tus mentiras crueles. Me convenciste de que tenía el control mientras me manejabas a tu antojo. Me quitaste mucho más de lo que me diste, Ana. Me robaste la sonrisa, me arrebataste la libertad, me dejaste sin días de piscina y sin tardes de chocolate con nata. Me despojaste de la confianza en mí misma, del tiempo que me obligaste a malgastar contando calorías, centímetros, abdominales, gramos, planificando comidas o no-comidas, ingeniando nuevas formas de autodestruirme, inventando excusas y llorando a escondidas. Quiero que me devuelvas todo lo que me pertenece y cogiste sin permiso. QUIERO QUE TE VAYAS.

-No es la primera vez que dices eso. Pero sabes que no puedes vivir sin mí. Cada vez que lo intentas, acabas regresando a suplicarme un perdón que no te mereces. Pero no importa, porque yo solo quiero lo mejor para ti. Estoy dispuesta a darte otra oportunidad sin cambias de opinión.

-Esta vez es diferente. Tengo al menos tres cosas que antes no tenía: la primera son ganas. Las otras dos son un nutricionista y una psicóloga ayudándome y marcándome el camino a seguir. Y no tengo nada de qué arrepentirme ni tú tienes nada que perdonarme. Si ni siquiera existes. Yo te inventé, y por eso sé que puedo sobrevivir sin ti. Te lo demostraré.

-No voy a ponértelo fácil.

-Lo sé, pero me gustan los retos :)

1/12/11

Amores que matan

Un beso de despedida. El sabor agridulce del adiós en sus labios.
-¿Recuerdas nuestro trato?- pregunta él.
-"Hasta que la muerte nos separe." -responde ella con la voz quebrada.
Y para demostrarle que es un hombre de palabra, aprieta el gatillo.


"Cariño, yo siempre cumplo mis promesas."