26/9/11

Tecleando incongruencias...

Cuidado con esta entrada, que no va a ser precisamente bonita! 
Es más, les recomiendo que ni la lean.


¿Alguna vez sintieron que iban a estallar en mil pedazos? ¿Y que luego esos pedazos iban a seguir estallando en más pedacitos, y estos a su vez en otros aún más pequeños, y así hasta que no quedaran más que diminutas moléculas de lo que una vez fueron sus cuerpos? ¿Sintieron que se les acababa el aire y que a sus pulmones no llegaba ni un jodido átomo de oxígeno? ¿Que la sangre se volvía demasiado espesa dentro de sus venas, que sus arterias estaban a punto de colapsar, que su corazón llevaba un ritmo de un trillón de revoluciones por minuto y que cada latido dolía como una puñalada? ¿Quisieron salir corriendo, o volando, o simplemente desvanecerse y fundirse en algún lugar lejano más allá de las nubes, pero ninguno de sus músculos parecía dispuesto a obedecer las órdenes de su cerebro? ¿Lo sintieron, o soy la única lunática a la que le pasa? Porque en este preciso instante siento que estoy a punto de volverme completamente loca. Más todavía, si cabe.

Quiero vomitar hasta escupir sangre y después pasarme días sin comer. Quiero meterme un tiro en la sien que resuene bien alto y después sólo quede silencio. Quiero calentar algún cuchillo para quemarme el brazo, y luego rajarme la carne por encima de las quemaduras y sangrar toda la noche. Quiero liarme a puñetazos con el espejo y con la primera persona que me toque, me hable o me mire. Quiero gritar a más decibelios de los que cualquier ser humano pueda escuchar. Quiero reventarme la cabeza a golpes contra alguna pared y quiero arrancarme el cerebro para no querer hacer todas estas barbaridades. 

Pero sobre todo, quiero cerrar los ojos y dormir. 
Dormir y no despertar hasta que todo esto haya acabado.

Perdón, tenía que sacarlo. Pero si a alguien no le gustó lo que escribí, que se joda, yo ya lo advertí.

16/9/11

Esperanza

Cuenta la leyenda, que cuando Zeus se enteró de que Prometeo les había enseñado a los humanos el secreto del fuego, se puso furioso. Temiendo que éstos llegaran a ser demasiado fuertes y le arrebataran su trono, planeó una cruel venganza. 
Ordenó a su hija que creara una bella mujer, modelándola con arcilla. La llamaron Pandora. La diosa Afrodita le enseñó el arte de la seducción, y Hermes el de la manipulación. Entonces, Zeus le entregó un cofre a la joven, ordenándole que no lo abriera por nada del mundo, y la envió a casa del hermano de Prometeo. Éste, al ver a la muchacha, se enamoró de ella y la tomó por esposa, no sin antes guardar el cofre en un sitio seguro, tal como Zeus había ordenado.
Al cabo de un tiempo, la curiosidad de Pandora fue más fuerte que su voluntad, y decidió echar un rápido vistazo al interior de la caja. Pero tan pronto como la abrió, todos los males de la humanidad, hasta entonces desconocidos, salieron de ella. Odios, enfermedades, guerras, hambres, envidias y demás se esparcieron por el mundo, afligiendo a los mortales. Sin embargo, la muchacha logró cerrar el cofre antes de que un último elemento escapara: la Esperanza. Quedó atrapada dentro de la caja de Pandora, dando así a la raza humana una herramienta para enfrentarse a los males que los abatirían, una razón para seguir viviendo a pesar de ellos.

¿Y a qué viene esta historia? Pues a que yo he abierto mi propia caja de Pandora. Al decidirme a hacerle frente a un problema, me he encontrado con un montón de dudas, miedos e inseguridades. Pero he descubierto que, enterrada bajo todas esas incertidumbres, se encuentra la tan buscada Esperanza. La tranquilidad de mirar al futuro sabiendo que, a pesar de los baches del camino, al final hay luz... Comprobar que esa esperanza no es una frágil ilusión que va a hacerse añicos al primer choque con la cruel realidad. No, no son imaginaciones mías, cada pasito que doy me demuestra que soy capaz de más de lo que esperaba. Yo puedo llegar hasta el final, y los hechos lo confirman.

7/9/11

Hay un héroe en tu interior


Pues ya está hecho el examen, por fin. Creo que salió bastante bien... Si apruebo lo celebraremos con una sorpresita, pronto os daré noticias ;)
Siento haberos hecho esperar, en seguida respondo los comentarios!! 
Y os dejo algo que escribí hace cosa de un mes para subirlo al blog, pero que hasta hoy no me había atrevido a releer... es un poco largo, lo sé, pero no quería dejar de compartirlo. Espero que guste, besos!!
                                  

Está sentada en el frío suelo del cuarto de baño, abrazada a sus propias rodillas. Balanceándose suavemente hacia adelante y hacia atrás. Se abraza a sí misma porque está asustada y necesita consuelo. Pero está sola, y si no lo hace ella, nadie más lo hará. Tiene los ojos cargados de lágrimas, pero no puede llorar. Tampoco quiere hacerlo. Trata de convencerse de que esas lágrimas no son de las que brotan del alma. Son el resultado del esfuerzo que ha hecho al introducirse los dedos en la garganta para vaciar el estómago. Pero aunque le asuste reconocerlo, yo sé que esas lágrimas saben a rabia y a impotencia.
Se muerde la rodilla de forma inconsciente, deseando comerse a sí misma hasta desaparecer. La taza del váter parece una boca gigante (qué irónico) burlándose de ella. Se pregunta qué pensarían sus amigos si la vieran en ese preciso momento. Con los ojos colorados, el estómago ardiendo, la garganta dolorida, los dedos llenos de saliva, casi sin aliento. Da asco, y lo sabe. Nadie se imagina que una niña como ella esconde un secreto tan escabroso. Y piensa que lo mejor es seguir así, sin que nadie se entere.
Me da pena esta chica. No sabe que si pidiera ayuda, habría muchas personas dispuestas a ofrecérsela. Cree que dejarán de quererla, que nadie la comprenderá, que la tomarán por loca y la juzgarán. Si supiera cuánto la aprecian su familia y sus amigos... Si supiera lo importante que es para  ellos, que darían cualquier cosa por verla feliz...
Se levanta temblando, y se coloca frente al espejo. Se mira, pero no se ve. Su mente la engaña y dibuja un reflejo distorsionado. Se encuentra cara a cara con un montón de imperfecciones, y es incapaz de ver la realidad. Se pone de perfil, se palpa los brazos, la cadera, el estómago. Se clava las uñas en los muslos convencida de que parece un elefante. Y no sabe, ni siquiera sospecha que Miguel, ese chico del que tanto tiempo lleva enamorada, se vuelve loco por sus piernas y su cintura. Que ya se fijaba en ella incluso antes, cuando tenía unos kilos de más.
Ojalá pudiera decírselo. Ojalá pudiera decirle lo hermosa que es, por dentro y por fuera, lo mucho que la quiere todo el mundo, lo valiosa que es. Pero no me escucha. Hay otras voces en su cabeza que se elevan apagando la mía. Hace tiempo que dejó de oírme.
Clava la mirada en el desgastado reflejo que tanto odia, y siente un enorme deseo de destrozar la superficie de cristal con el puño. "No es suficiente aún. ¿Es que no te ves? Estás gorda." - sentencia el espejo. Ignora mis súplicas y me da la espalda. Se arrodilla otra vez ante su confidente de porcelana, aquel en quien derrama todas sus frustraciones a diario. Vuelve a vomitar.
No sé cómo hacer que abra los ojos. Que se vea a sí misma tal y como yo la estoy viendo, y se dé cuenta de lo peligroso que es ese hábito.

Ha comido demasiado, ha comido por todos esos días que pasó en ayunas. Perdió el control, y piensa que esta es la única forma de recuperarlo. No se da cuenta de que se está sometiendo más y más a la enfermedad que la ha esclavizado. Cree que está tomando las riendas de su vida, cuando en realidad se está encadenando a la muerte. No quiere aceptar que lo que empezó como un juego se le está yendo de las manos.
Siente que se ahoga, no puede respirar, pero no desiste. Vuelve a meterse los dedos en la boca, y en pocos segundos la comida responde a su llamada. Escupe a la vez que llora. Quisiera que desahcerse de toda su rabia, su vergüenza, su odio y su dolor fuera igual de sencillo.
Yo quisiera que escuchara lo que tengo que decirle. Que no está todo perdido, que aún no es demasiado tarde. Que ella es mucho más que un títere en manos de Ana y Mía. Que es una persona maravillosa, con un montón de cualidades, no tiene por qué rendirse. Que puede salir, pero necesita ayuda.
La veo limpiar meticulosamente todas las pruebas del delito que acaba de cometer, asustada de solo pensar que pueden descubrirla. Se lava las manos y la cara, se enjuaga la boca, se seca las lágrimas... Y cuando tira de la cadena, siente que un pedazo de esperanza y parte de su dignidad se van por el desagüe.
Quisiera que se diera cuenta de que en su interior habita un héroe esperando a ser liberado. Que estoy aquí, que soy ella misma. Que tengo las fuerzas que cree que perdió. Que sólo tiene que buscar en lo más profundo de su ser para encontrarme, y juntas podremos luchar para salir de este infierno y conseguir el futuro que se merece.
Mírame cariño, mírate. No estás sola.


PD: A los que queréis conocerme, preguntarme algo, o cualquier cosita, tenéis mi correo en mi perfil. No me conecto al msn, pero me podéis escribir y prometo contestar (a menos que me pidáis tips para adelgazar o me preguntéis cómo ser anoréxic@s...)

5/9/11

Estoy in-so-por-ta-ble.
No aguanto que nadie me toque, me agobia el más mínimo contacto físico. Me enloquecen los gritos de Ana en mi cabeza, suplicándome que no la abandone. Me mata la culpa después de cada bocado. Me agota llorar desesperadamente al acabar de comer. Me cuesta recordar que todo esto valdrá la pena.


"No mires atrás ahora, Lucy, por nada del mundo. Tu vida está en juego."

Siento estar tan desaparecida, me faltan dos días para la prueba de acceso y lo único que hago es intentar estudiar, aunque ni siquiera puedo concentrarme. Prometo que en cuanto haga el examen responderé los comentarios. Y mil gracias a los que me habéis dejado premios.  

1/9/11

¿Quién dijo imposible?

Alicia estaba totalmente convencida de que aquello era imposible. Lo sabía con absoluta certeza, y no había más vueltas que darle.



Y se sorprendió al descubrir que lo imposible, está tan sólo a dos letras de convertirse en realidad.