27/7/11

I'm not a princess, and this is not a fairy tale.

Sé que en una época dije lo contrario, pero no soy una jodida princesa de cuento de hadas. No lo soy ni quiero serlo. Las princesas me resultan seres ridículos. Incluso desagradables.
Viven en una burbuja de cristal irrompible donde ni el viento les despeina su fabuloso pelo Pantene, ni la luz del sol les irrita su perfecta tez pálida. Se pasan la vida cortando flores y cantando, porque no tienen nada mejor que hacer ni de qué preocuparse. Total, si alguna vez se toparan con un obstáculo en su camino, no tienen más que tumbarse en un ataúd de cristal y echarse una siesta de cien años, que ya llegará algún apuesto príncipe a rescatarlas. Y si no, aparecerá algún hada madrina o algún genio de lámpara que se encargará de solucionar sus absurdos problemas. El caso es que ellas no tienen que ocuparse de nada, porque tarde o temprano el universo entero conspirará a su favor para que obtengan el final feliz que el destino les ha reservado. Además, si mueven un dedo podrían romperse una uña, y eso sí que sería una tragedia colosal.


Yo no tengo nada en común con esos pseudo-personajes. A veces pienso que me parezco más a la bruja malvada, o algo así. Al fin y al cabo, me encerré yo solita en una torre demasiado alta de la que no sabía escapar. Pero como tenga que esperar a que me crezca la melena lo suficiente como para descender por ella, voy apañada... Prefiero arriesgarme y saltar. Porque sé que la caída no será mortal, que cualquier daño será sólo temporal. Los moretones desaparecen y las heridas se curan, pero la libertad que obtendré cuando escape... eso no me lo quitará nadie.
Y paso de tener que depender de un príncipe azul de un país lejano (al que por cierto, parece que se le ha estropeado el GPS y se ha perdido por el camino). No necesito un héroe que me salve, porque sé que la fuerza que tengo en mi interior me basta y me sobra para cuidar de mí misma.
No, no quiero ser otra estúpida princesa de las que tienen el "colorín colorado" asegurado desde el principio del cuento. Prefiero saltarme el guión y escribir día a día mi propia historia, sin saber qué me depara el próximo capítulo. Qué le voy a hacer, a mí me va más el suspense y los finales abiertos.

7 comentarios:

  1. me encanto tu escrito muy hermoso.
    sabes yo tam poco quiero ser una estupida princesa.

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  2. ¿Donde hay que firmar?
    ¡Total y absolutamente de acuerdo!
    De hecho yo, de niña ODIABA esos cuentos y sus películas. Mis personajes favoritos son los malos. No hay buena peli sin un buen malo.

    Gracias por la entrada, está genial. Un saludo.

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  3. Mejor vivir en la realidad que en un cuento, mejor salvarte a ti misma q esperar q alguien te salve, mejor saltar de la torre que no saber otra cosa q pasar encerrada...
    te apoyo, tampoco quiero ser princesa
    un beso

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  4. es mucho mejor vivir la realidad,al menos asi no nos decepcionamos de mas,mui cierto todo lo q dices,tampoco deseo ese papel...besos!

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  5. Me ha gustado mucho, la verdadera fuerza para vivir debemos encontrarla dentro de nosotros y no dependiendo de alguien!!
    Por supuesto que puedes compartir mi escrito con tal de que digas que es mío, será un honor :)
    Un beso!

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  6. Jaja!! Bien dicho! Adhiero: A saltarse el guion mi niña ;)

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  7. Sí, hay que encontrar esa fuerza, aunque no creo que sean las princesas de cuentos de hadas lo que se lleva ahora, encajas perfecta en el papel de inconformista :)

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