28/11/10

A mi yo de 13 años...

Ayer estaba pensando en esa época, no tan lejana, cuando aún no había dejado de ser una niña, y daba mis primeros pasos en el camino de la adolescencia. En lo difícil que fue caminar sola sin tener en quién apoyarme, y en lo mucho que me habría ayudado tener a alguien que me advirtiera en dónde me estaba metiendo... y se me ocurrió escribirme una carta diciéndome todo lo que me diría si tuviera la oportunidad de hablar con mi yo de trece o catorce años. Y esto es lo que salió!


Lo sé, sé que estás asustada y confundida. Créeme que te entiendo, que conozco la impotencia que te quema las entrañas, la rabia que te consume, la traición que te escuece y el dolor que intentas disimular.
Creías que vivías en una fortaleza con murallas infranqueables, y hoy las has visto derrumbarse ante tus ojos. Te han mentido a la cara para luego apuñalarte por la espalda, y justamente aquellas personas que pensaste que jamás te fallarían. No podrías estar más decepcionada, ni sentirte más sola. Necesitas a alguien pero no sabes a quién acudir, y no paras de machacarte y culparte por algo que no has hecho.

Pero oye, te prometo que todo va a salir bien, aunque ahora solo veas un horizonte negro.
No permitas que una mala experiencia te hunda, no pienses que todo el mundo es igual. Hay personas que demostrarán ser Amigos de verdad si se lo permites, y están más cerca de lo que crees. No desconfíes de todos, pero tampoco regales tu confianzaa a cualquiera. Aprende a discernir quién se la merece y quién no. No te guardes todo lo que sientes y te lastima, o acabará pudriéndose dentro de ti, pero elige muy bien con quién lo compartes. 

Ten el valor de pedir ayuda cuando no puedas llevar la carga sola. A veces hay que dejar el orgullo a un lado y ser humildes, lo cual no te hace más debil. Reconoce tus errores, aprende de ellos y pide perdón. Siempre se aprende de los errores, tanto de los propios como de los ajenos. Por eso, cada vez que te hagan daño, graba una lección en tu memoria y no vuelvas a caer en el mismo error o la misma trampa. No dejes que te pesquen dos veces con el mismo anzuelo. Quédate con lo positivo y desecha lo demás, perdona a quien lo merezca y nunca eches en cara algo que ya hayas perdonado. Recuerda que no tienes ningún derecho a juzgar.

Ten en cuenta que el errar es humano. Tú también te vas a equivocar, y muchas veces. Acéptalo, no eres perfecta y nadie lo es. Deja de intentar gustarle a todo el mundo porque solo conseguirás frustrarte. Sé tú misma, pero sigue haciendo lo posible por mejorar cada día, sigue puliendo cualquier defecto que notes en ti y crecerás como persona. Y cuando falles, recuerda que eres humana y tienes derecho a equivocarte, pero nunca te des por vencida, da lo mejor de ti y te sentirás satisfecha. Nunca te machaques pensando "que habría pasado si..."  Te repito, cuando algo te salga mal acéptalo, aprende, perdónate y pasa página. Haz borrón y cuenta nueva tantas veces como sea necesario.

No siempre va a ser fácil. El camino se pondrá cuesta arriba y encontrarás obstáculos que quizás creas que no puedes superar. No te engañes. Puedes, SIEMPRE PUEDES, no importa lo que venga. Aunque no lo creas, el camino está hecho a tu medida, y si alguna vez sientes que una prueba te viene grande, es porque alguien ahí arriba sabe que puedes llegar a más de lo que imaginas. Tu mayor obstáculo eres tú misma. Si te dices que no eres capaz, no lo serás. Por eso tienes que confiar en ti  y plantarle cara a tus inseguridades. Recuerda que no es valiente quien no le teme a nada, sino quien se enfrenta a sus miedos.

Abraza mucho, escucha más de lo que hablas, piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca y elige con cuidado las palabras y el tono. Haz oídos sordos a palabras necias, no dejes que comentarios superficiales te tiren abajo. No creas todo lo que escuches, y nunca lo repitas si no estás segura. No prometas nada que no estés segura de cumplir. Nunca traiciones, nunca reveles un secreto que te confíen. No dejes que otros decidan por ti. Y no tomes grandes decisiones precipitadamente, menos si estás enfadada. Marca desde ya tus metas más importantes y lucha por ellas. No abandones tus sueños.

Y sobre todo quiérete mucho, muchísimo. Tienes un montón de cualidades y cosas buenas que compartir, no te las guardes para ti. Mira a tu alrededor, concéntrate en todo lo que tienes y no en lo que has perdido. Aunque todavía no lo sabes, tienes muchísima fuerza de voluntad. Por favor, utilízala bien, y verás que todo mejora pronto. Te lo prometo. 
Confío en que sabrás hacerlo bien.

22/11/10

Respirar hondo, y seguir luchando


¡No! Ni se te ocurra dar un solo paso atrás. No después de todo lo que has conseguido. Mira dónde estás, echa la vista atrás y compruébalo tú misma: has llegado lejos, mucho más lejos de lo que te creías capaz. No tires todos estos meses de esfuerzo por la borda. Sabes que todavía puedes hacer mucho más. Yo lo sé.

¿Y para qué? ¿De qué sirve todo este esfuerzo si tarde o temprano no podré resistirlo más y todos esos “logros” se desvanecerán quedando reducidos a otro fracaso para la colección? Cuanto más alto suba, más dolerá la caída. La inevitable caída. Solo lograré decepcionarme a mí misma, y eso es lo último que necesito. Ya no puedo seguir cargando con este peso. Tan solo quiero cerrar los ojos y dejarme caer…

Sería mucho más sencillo, pero ¿no estás harta de ir siempre por el camino fácil? Sabes de sobra que no serás feliz si te rindes. Llevas mucho tiempo encerrada en este pozo, dejándote caer más y más abajo hacia el infinito abismo que te llama sin descanso. Y poco a poco, has conseguido subir. Ya estamos cerca, ¿no quieres ver qué hay ahí fuera? ¿Qué se siente escapar de este inframundo de autodestrucción?

No, ese mundo no está hecho para mí. Lo siento, pero nunca conseguiré llegar al nivel que esperan de mí allí…

No mientras sigas encerrada aquí abajo. Pero cuando subas, cuando salgas a la superficie ya lo habrás conseguido, y quizás no sea tan difícil como parece. Pero no lo sabrás hasta que no lo intentes.

Es que tengo miedo. Tengo miedo de pelear para conseguirlo y fallar en el último momento. Tengo miedo de morir en el intento, de tratar de subir y acabar cayendo más bajo. Prefiero rendirme, entregarme en manos del destino ahora que todavía me queda algo de dignidad. Y dejar que pase lo que tenga que pasar.

Lo sé, yo también tengo miedo a fracasar. Pero por una vez, quiero correr el riesgo. No quiero que mis miedos me sigan dominando. De nada te servirá quedarte de brazos cruzados. No existe el destino. Si no peleas, te quedarás aquí, seguirás hundiéndote más y más en tu propia miseria, eternamente. No esperes una solución milagrosa porque no va a llegar.

No quiero una solución milagrosa, quiero descansar, esta batalla es absurda y quizás esa miseria de la que hablas sea lo mejor a lo que puedo aspirar en esta vida. Quizás sea mi destino permanecer abajo. Y lo prefiero así, al menos ya conozco mi patético mundo y sé cómo sobrevivir aquí.

No, sabes perfectamente que puedes conseguir cualquier cosa que te propongas. Cada uno escribe su propio destino día a día, nada está decidido. Nada. No sobrevivirás en este infierno al que llamas vida, te cansarás como siempre te cansas, odiaras tu maldita realidad como ya la odias, y terminarás suicidándote o dejándote morir. Por eso debes salir cuanto antes. Porque tú sabes cuánto duele perder a alguien y saber que ha muerto por su propia voluntad, y no quieres que las personas que amas tengan que sentir ese dolor en su carne, como tú lo sentiste. Date una oportunidad. Mira hacia adelante, ahí tienes tu meta, y no es inalcanzable. Paso a paso la alcanzaremos. Mientras sigas andando, hay esperanza.
Así que sigue. No te rindas. No ahora, no después de todo lo que has conseguido. Has llegado lejos, sí, pero puedes ir más allá. Yo sé que lo sabes.

Lo siento gentecilla, siento desaparecer sin avisar!
No voy a decir que no he tenido tiempo, lo cierto es que podría haber actualizado... pero no tenía ganas ni fuerzas para escribir o pasar por aquí...
Y hoy necesitaba releer esta vieja entrada, recordarme mis objetivos y mis metas, reforzar mis decisiones, respirar hondo, juntar aire para seguir corriendo.
Intentaré postear otra entrada proximamente para contaros como van las cosas ^-^
Gracias a todos por seguir ahí!

8/11/10

El tiempo...




Tic-tac, tic-tac...

La eterna melodía del tiempo, que nunca se detiene, que solo avanza en una dirección.
Una de las pocas cosas que el hombre no puede dominar a su antojo, que se escapa a nuestro control y a veces, nos controla. Que se escurre como el agua entre los dedos de las manos.

Tic-tac, tic-tac...
Nunca "tac-tic", siempre hacia adelante, sin pausas, con prisas... o a veces con pausas que se estiran interminablemente, sin prisa alguna.

Tic-tac, tic-tac
Estamos condenados a vivir contando horas, años, minutos. Cada segundo que respiramos es un segundo que se resta a nuestro contrato, a nuestro "alquiler" de este mundo.
Vivimos encadenados, controlados por la marcha de las agujas del reloj y su inacabable susurro, ese "tic-tac" que hoy nos ilusiona y mañana nos amenaza.

¿Y no sería más fácil contar la vida de otra manera? Una vida es algo más que un puñado de horas, minutos, días o años... eso son sólo números

¿Qué tal si midieramos el tiempo por los abrazos recibidos, o por las sonrisas regaladas? ¿Qué tal si nos deshicieramos de todos los relojes, calendarios y demás, y nos limitáramos a vivir, a sentir, a disfrutar?

Puede que, si no intentáramos controlar el tiempo, lográramos aprovecharlo mejor, si no nos obsesionáramos tanto. Pero dependemos de él.
Hemos pasado nuestra vida controlados por el tiempo, fabricando rutinas fríamente calculadas, minuto a minuto. Tanto que no sabríamos que hacer si nos lo quitaran.

Tic-tac, tic-tac...
Cada vez nos queda menos tiempo aquí. No vale la pena guardar rencores, quedarse estancados en el pasado sabiendo que el tiempo solo viaja hacia adelante.

¿Por qué seguir lamentando las oportunidades perdidas?
El tiempo es como una infinita escalera en la que cada paso que se da, es un escalón que se sube, y cada escalón un momento que solo se vive una vez, y luego se pierde, se queda abajo, atrás en el pasado y en el recuerdo, pero nunca se vuelve a pisar.
No vale la pena vivir lamentando viejos errores, culpándonos por viejos fracasos, llorando por viejas heridas.
Lo ideal, sería aprender de ellos, acumular experiencia en cada escalón y usarla a medida que seguimos ascendiendo por la escalera.

Llegará el día en que el tiempo deje de importar, cuando dejemos de "alquilar" este mundo y podamos quedarnos aquí para siempre, cuando no importen los años, los meses, los días ni los segundos.

Tic-tac, tic-tac...
Falta menos para que llegue ese día